Brasil está cerca de ser arropado por la ola de derecha que cubre a Suramérica

El mapa de Suramérica ha cambiado por completo desde el 20 de junio de 2022, fecha en la que Gustavo Petro se convirtió en el primer exguerrillero en ser elegido como el primer presidente de Colombia. En ese momento, todos los países del continente eran de tendencia progresista. Chile con Boric, Venezuela con Maduro y Argentina con Alberto Fernández mostraban un bloque sólido de resistencia. Pero todo empezó a cambiar en noviembre de 2024. En esa fecha Donald Trump regresó a la presidencia. Con muchas más libertades y apoyos en el congreso, Trump hizo lo que siempre había querido. Las imágenes de Elon Musk con una motosierra encendida rompiendo trabajos del Estado, reduciéndolo a sus mínimas proporciones, eran apenas las señales de lo que vendría.

Desde entonces, el ajedrez político cambió por completo. En Chile triunfó la derecha. En Argentina se consolidó Milei, en Venezuela cayó Maduro y fue reemplazado por Delcy Rodríguez. En Colombia ganó Abelardo de la Espriella. Se creía que Brasil sería el último bastión. Desde la misma derecha, hace unas semanas, se pensaba que Lula ganaría sin problemas. Jair Bolsonaro, preso por su intentona de golpe de Estado, había escogido a su hijo Flavio para intentar ganar esas elecciones.

En 2022, Lula supo establecer vínculos con los de centro derecha que venían golpeados, también como buena parte del país por los estragos que había sufrido el país con la pandemia. Lula ganó y volvió a que buena parte del país creyera en él, el viejo sindicalista aguerrido que a los 80 años es capaz de trotar cinco kilómetros al día. Pero los problemas empezaron a aparecer de nuevo y Lula se fue quedando sin apoyos hasta el punto de que el lema que sacó Flavio Bolsonaro, el de “Si cambiamos a Lula cambiamos todo” fue muy efectivo, tanto que estuvo a punto de ganar la presidencia en segunda vuelta y, ahora, en el balotaje, las opciones de que la izquierda repita son más bien escasas.

Flavio no está solo, Trump lo ayuda sin restricciones. Lo primero que hizo fue decretar a dos organizaciones armadas como terroristas además de clavarle aranceles a Brasil. Por eso, Flavio Bolsonaro ganó en 14 de los 27 estados incluido Brasilia. A primera vista Flavio Bolsonaro, con 45 años, es más moderado que su padre, no tiene esos ataques misóginos que hicieron tan infaustamente famoso a su padre. Eso sí, eso es solo de dientes para afuera. Bolsonaro junior es agresivo en sus políticas. Un tipo duro.

En Colombia se vivieron estas elecciones con intensidad. La oposición apoyó sin restricciones a Lula mientras la Patria Milagro se volcó con Bolsonaro. Al final de la noche del 3 de octubre, los de izquierda afirmaban que se concretaba una especie de golpe algorítmico fraguado desde Washington, algo que no cuaja mucho con la realidad. Quedarán 21 días para la segunda vuelta. Los dados están tirados y no le favorecen tanto al líder del Partido de los Trabajadores. Se sienten vientos de cambio en Brasil.

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