A Rosa Elvira Cely le falló toda la sociedad colombiana

Atención que la próxima semana desde la fundación Pares se lanzará el nuevo informe de Vivir sin miedo, en torno a la significativa fecha del 8 de marzo. Es un informe que vendrá con cifras realmente estremecedoras, como saber que la cantidad de abusadores sexuales en el país cabría en tres movistar.

Como preludio al gran informe recordamos uno de los casos más aberrantes cometidos contra una mujer y cuya justicia estuvo lejos de ser completa.

El 2 de agosto del 2023 un juzgado de Bogotá condenó a tres entidades del Estado por su negligencia a la hora de investigar el caso de Rosa Elvira Cely. Por fin la justicia a su memoria se completaba. Su familia recibió una suma cercana a los $2.000 millones de pesos con la que se intentó repararla. La Fiscalía mostró una vez más su inoperancia. En el momento en el que Javier Velasco asesinó a su compañera de clase, Rosa Elvira Cely, él tenía una orden de captura por haber asesinado a otra mujer, por haber golpeado a una trabajadora sexual hasta dejarla inconsciente y por haber violado a sus dos hijastras, ambas menores de edad. Y nadie hizo nada.

En el año 2015 se aprobó la ley Rosa Elvira Cely en donde se tipificó el feminicidio como un delito en Colombia. Desde el momento de su cruel asesinato su nombre se convirtió en una de las banderas del colectivo feminista.

Rosa Elvira tenía 35 años y el optimismo de la juventud. Era vendedora ambulante en el día y en la noche asistía a clases para terminar su bachillerato en la escuela nocturna Manuela Beltrán. Una de sus motivaciones era su hija, Juliana que tenía en ese momento 12 años. Ocurrió en la noche del 24 de mayo. Rosa Elvira fue invitada por dos de sus compañeros en la escuela, Mauricio Ariza y Javier Velasco a tomarse una cerveza después de la jornada. Aceptó.

Se fueron a un bar en Chapinero y a ella no le pareció mal que Javier Velasco se ofreciera a llevarla en su moto. Rosa Elvira no sabía del asesinato y las violaciones que tenía este hombre encima. El tipo no la llevó a su casa, al contrario, la arrastró hasta el Parque Nacional. En la madrugada la policía y los bomberos la encontraron. La escena fue dantesca.

Rosa Elvira Cely llamó tres veces a la línea de emergencias de la policía. Según el operador de línea la primera de las llamadas se hizo a las 4:47 de la mañana. “En ella se escuchó la voz angustiada de una mujer que decía haber sido violada en el Parque Nacional y pedía socorro. La llamada se cayó”. Comentó en ese momento William Cardona, el operador referido.

Después llamó de nuevo y contó exactamente donde estaba. Pero la policía demoró demasiado.

Cuando llegaron ya el destino de Rosa Elvira estaba decidido. Tenía el cuello magullado en un intento de Velasco de ahorcarla con sus manos. En los registros se encuentran los signos de una tortura atróz. Mientras la trasladaban a la unidad de Cuidados Intensivos del hospital Santa Clara, Cely sufrió un paro cardiaco. Luchó por su vida durante cuatro días. Murió el 27 de mayo por una peritonitis producida por todo el daño que le hizo Velasco.

Durante siete meses el monstruo huyó hasta que fue capturado. Lo condenaron a 48 años de prisión. Los crímenes que tenía antes de empalar a Rosa Elvira lo convertían en un sujeto extremadamente peligroso, en un asesino serial de mujeres: en el año 2003 asesinó a machetazos a Dismila Ochoa. Burló la condena al hacerle creer a la justicia que él tenía un problema siquiátrico. También violó a una trabajadora sexual en el 2008, a la cual golpeó hasta la inconsciencia porque ella se negó a tener relaciones sexuales sin condón. Si la Fiscalía hubiera actuado lo más seguro es que Rosa Elvira jamás se hubiera encontrado con él. Estaría aún viva, con saludables 44 años. Pero está muerta y su nombre se convirtió en Ley.

En marzo del 2023, cuando el Estado fue condenado por su muerte, la Secretaría de Salud de Bogotá fue encontrada culpable también por negligencia: la ambulancia duró dos horas en llegar, permitiendo que la mujer se desangrara y fue trasladada a un centro de salud que estaba a 24 minutos de distancia habiendo opciones más cercanas.

Nuestro gran informe es un llamado a que la justicia pueda garantizar un sistema en donde estos hechos jamás vuelvan a ocurrir.

El caso de Rosa Elvira entrelaza las multiples violencias a las que mujeres se ven expuestas. A Rosa Elvira no le fallo solamente las líneas emergencia que no respondieron de manera oportuna o la justicia que no vio el peligro que representaba Javier Velasco, recordemos también que los medios y figuras políticas en ese momento emitieron mensajes estigmatizantes y revictimizadores. En este caso, como en muchos otros se entrelazan múltiples violencias, a Rosa Elvira le fallo toda la Sociedad Colombiana.

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