A cincuenta años del inicio de la dictadura militar Argentina

El 24 de marzo de 1976 se dio el golpe militar que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. A las 3:10 de la madrugada, el general José Rogelio Villarreal anunció a la presidenta que las Fuerzas Armadas habían decidido tomar el control del país y que ella estaba detenida.

Se ocuparon todas las estaciones de televisión y radio, y se emitió el primer comunicado a través del locutor Juan Vicente Mentesana, se implementaron el estado de sitio y la ley marcial, y se estableció el patrullaje militar en todas las ciudades, cientos de trabajadores, sindicalistas, estudiantes y militantes políticos fueron secuestrados de sus hogares, lugares de trabajo o en la calle.

La situación política y económica del país estaba en crisis, con una inflación alta y un vacío de poder. La presidenta María Estela Martínez de Perón no tenía el control total del gobierno y había una lucha interna dentro del peronismo.

La Argentina del siglo XX, fue terreno fértil para las dictaduras militares, sufrió seis golpes de Estado, que interrumpieron la democracia, la primera fue en 1930, derrocó al presidente radical Hipólito Yrigoyen, en medio de una crisis económica, en 1943 liderado por el Grupo de Oficiales Unidos (GOU) derrocó al presidente Ramón Castillo, dando inicio a una dictadura militar que duraría hasta 1946, en 1955 “La Revolución Libertadora” un grupo de civiles y militares opositores al gobierno peronista bombardearon la Plaza de Mayo, lo que llevó al derrocamiento de Juan Domingo Perón el 16 de septiembre. En 1962 golpe contra el presidente Arturo Frondizi fue derrocado el 29 de marzo, en medio de una crisis política y económica y en 1966 un golpe militar liderado por Juan Carlos Onganía derrocó al presidente Arturo Illia el 28 de junio, dando inicio a una dictadura militar que duraría hasta 1973.

Juan Domingo Peron marcó la política argentina entre las décadas del 40 al 70 y hoy sigue siendo un referente enorme en la argentina actual, fue electo presidente de Argentina en 1946 y reelecto en 1951, desarrollando una política de bienestar para la clase trabajadora, lo que le proporciono una amplia aceptación a la par que fortalecía la organización sindical de una manera sin precedente en el continente

En 1973, Perón regresó a Argentina después de un exilio de 18 años y se postuló para presidente nuevamente. Ganó las elecciones y asumió el cargo el 12 de octubre de 1973, pero falleció el 1 de julio de 1974.

Su esposa, María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabel Perón, lo sucedió en el cargo y se convirtió en la primera mujer presidenta de Argentina.

En medio de una política llena de violencia agenciada por organizaciones subversivas, donde destacaron los Montoneros, de origen Peronista y el ERP de origen Marxista y acciones de organismos para policiales como la temida Triple A: Alianza Argentina Anticomunista, se desenvuelven los años anteriores al golpe militar del año 1976.

La Guerra Fría y la Doctrina de la Seguridad Nacional de Estados Unidos influyeron en la decisión de los militares de tomar el poder. El gobierno de Estados Unidos, liderado por Henry Kissinger, apoyó el golpe militar.

Lo que se vivió durante los siete años de dictadura militar fue un verdadero terrorismo de estado, dado lo sistemático y la minuciosa planificación para llevar adelante una acción criminal dirigida desde una estructura de poder liderada por los militares y con amplia participación de sectores de la economía, el poder judicial, partidos políticos y de la iglesia católica, medios de comunicación.

La desaparición forzada durante la dictadura militar iniciada en marzo de 1976  se organizó a través de un plan sistemático y clandestino implementado por las Fuerzas Armadas y de seguridad.  Se crearon centros clandestinos de detención  en todo el país, donde se llevaban a las personas secuestradas.  Los grupos de tareas eran unidades especiales que se encargaban de secuestrar, torturar y desaparecer a las víctimas. Se utilizaban métodos como la tortura, el asesinato y la desaparición de cuerpos para eliminar a los opositores. Se crearon identidades falsas y se ocultaban los cuerpos en fosas comunes, miles de personas fueron lanzadas vivas y drogadas al Rio de la Plata o al Mar Atlántico,  en lo que se conoció como los vuelos de la muerte.

Se estima que entre 30.000 y 40.000 personas desaparecieron durante la dictadura.  Muchas víctimas eran jóvenes, estudiantes, sindicalistas, periodistas y opositores políticos. La desaparición forzada dejó a miles de familias sin saber el destino de sus seres queridos.

Esta brutalidad tuvo una respuesta civil y ciudadana liderada por las Madres, que, unidas en su dolor y amor, empezaron a reunirse en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, para exigir información sobre el paradero de sus hijos desaparecidos.

En medio de un férreo control e intimidación, muchos sectores de la sociedad argentina se enfrentaron valiente y dignamente a esta extendida barbarie, allí destacan los artistas que levantaron su voz.

Muchos artistas se vieron afectados por la represión y la censura, pero también encontraron formas de expresar su resistencia y denunciar las atrocidades cometidas. León Gieco, Mercedes Sosa y Charly García fueron algunos de los músicos que se opusieron a la dictadura a través de sus canciones. Temas como “Sólo le pido a Dios” de León Gieco y “Canción de Alicia en el país” de Serú Girán se convirtieron en himnos de resistencia.

La música fue un medio para expresar la angustia y la desesperanza, pero también para mantener viva la esperanza y la lucha por la justicia.

Una dictadura cada vez más desprestigiada, tuvo el inicio de su fin con la incursión militar a las Islas de las Malvinas, controladas por el Reino Unido, este fue un descalabro que de desarrolló entre abril y junio de 1982, donde el Ejército argentino tuvo 649 muertos y los británicos 255 y que se saldó con la retirada del Ejército argentino y la reafirmación del control por parte de los británicos, en un tema que sigue siendo de litigio hasta el presente.

Nuevamente una crisis económica y una amplia presión de la sociedad argentina y de la comunidad internacional, pusieron fin a la dictadura con la convocatoria a finales de 1982 de elecciones presidenciales por parte del general Reynaldo Bignone, elecciones que fueron ganadas por Raúl Alfonsin en representación de la Unión Cívica Radical en el año de 1983.

El presidente Alfonsín creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) para investigar las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, esta comisión fue presidida por el escritor Ernesto Sabato y produjo el emblemático informe “Nunca Más”.

En 1985, se llevó a cabo el Juicio a las Juntas, en el que se condenó a los líderes de la dictadura por sus crímenes. La política de derechos humanos de Alfonsín sentó las bases para la justicia y la reconciliación en la Argentina.

El Juicio a las Juntas Militares Argentinas fue un proceso histórico que sentó un precedente en la lucha contra la impunidad y la violación de los derechos humanos. El juicio demostró la importancia de la justicia y la rendición de cuentas en la transición a la democracia.

La transición a la democracia no estuvo exenta de desafíos y obstáculos.

– La Ley de Punto Final (1986) y la Ley de Obediencia Debida (1987) limitaron la justicia para los crímenes cometidos durante la dictadura.

En la argentina hay un formidable movimiento de derechos humanos, que ha luchado contra la impunidad, igualmente una construcción de memorias de la cual Colombia debe aprender.

En enero de 2011, estuve en Buenos Aires y me impresionó ver en la prensa avisos judiciales que convocaban a la continuidad de juicios a militares por crímenes cometidos durante la dictadura y hace pocas semanas leí la historia de Silvia Labayru una sobreviviente de la última dictadura militar argentina, secuestrada en 1976 a los 20 años y 5 meses de embarazo. Fue torturada, violada y obligada a realizar trabajo esclavo para los marinos en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada). Es considerada una de las primeras prisioneras en dar a luz en la ESMA, y su hija, Vera, nació mientras estaba cautiva.

Los juicios a los militares implicados en violencia sexual contra Silvia Labayru transcurrieron entre 2016 y 2021 y es una historia contada en el libro “La llamada” de Leila Guerriero, que narra su experiencia en la ESMA y su lucha por la justicia.

Ahora que se cumplen cincuenta años del inició de la última dictadura militar en la Argentina, hay que recordar estas barbaries y el sufrimiento causado y la acción de una formidable acción social y ciudadana por el Nunca Más, Nunca Más que sigue siendo un reto presente en la sociedad colombiana.

 

Noticias al Minuto

* Las opiniones, análisis, interpretaciones y posturas expresadas en los informes, artículos y contenidos publicados en este espacio son responsabilidad exclusiva de sus autores e investigadores.

La Fundación Paz y Reconciliación (PARES) no necesariamente comparte, adopta ni se compromete institucionalmente con dichas posiciones.

Estos contenidos se presentan en el marco del ejercicio de investigación, reflexión académica y debate público, con el propósito de aportar a la comprensión de las realidades sociales y políticas del país.

Picture of Luis Eduardo Celis

Luis Eduardo Celis