Netanyahu y Eisenkot enfrentados en unos comicios decisivos  

Benjamín Netanyahu y Gadi Eisenkot lideran las facciones que hoy se enfrentan en unas elecciones decisivas para el futuro político de Israel, en lo que los medios han calificado como “los comicios con mayor afluencia desde 1973”. 

 Por ahora, los pronósticos muestran que el Likud, partido sionista de extrema derecha de Benajmin Netanyahu, actual primer ministro de Israel, perdería influencia al interior del Knéset. Sin embargo, el poder de Netanyahu debería ser capaz de consolidar las mayorías que le permitan  mantenerse al mando del país.  

 Por ahora, las encuestas muestran que a Netanyahu le están “cobrando” su manejo de los ataques del 7 octubre de 2023 en donde Hamas atacó a Israel de manera coordinada desencadenando la guerra de Gaza y el genocidio palestino en Gaza.  

 Para la ciudadanía, el popular “Bibi” no actuó como primer ministro, ya que no tuvo en cuenta las advertencias que había sobre la seguridad en la zona fronteriza, a su vez, que lo señalan de no reconocer su responsabilidad y, por el contrario, utilizar el suceso del 7 de octubre para desatar una guerra con intereses personales.  

Esta situación llevó a la fragmentación del gobierno de Netanyahu y a las tensiones internas del movimiento sionista. Ahí apareció con fuerza Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa y antiguo miembro del gobierno de Netanyahu, que debido a las diferencias que sostuvo con el primer ministro por el manejo del Likud, tomó camino hacia el partido sionista de Unidad Nacional.  

Eisenkot estuvo representando al partido al interior del Knéset, sin embargo, las divergencias de criterio con los otros dirigentes lo llevó a impulsar desde 2025 una candidatura por un partido propio, que denominó “Yashar” y que nace como respuesta a los malos manejos del sionismo en los grandes partidos de Israel.  

Para Eisenkot, Yashar busca priorizar la verdad en medio de la construcción de un Estado seguro y robusto que priorice ante todo los intereses propios. Su movimiento está dentro de un marco de radicalismo absoluto del sionismo religioso y político con algunas tendencias centristas y liberales. 

Esa imagen “nueva” apareció como un contendiente fuerte para el Likud y el poderoso Netanyahu. Eisenkot logró consolidar un bloque con la alianza Together de los líderes, Naftali Bennett y Yair Lapid; el Partido Yisrael Beiteinu de Avigdor Lieberman y Los Demócratas dirigidos por Yair Golan.  

Esta “nueva” alianza proyecta en estos momentos 54 escaños de los 120 del Knéset, con los cuales superaría a los 50 del Likud y podría dejar en entredicho la capacidad de Netanyahu de constituir un nuevo gobierno.  

Por ahora, la situación estaría en manos de los dirigentes y su capacidad de negociar políticamente entre las diferentes facciones para construir los 61 escaños que necesitan para poder decretar gobierno con respaldo del parlamento.  

¿Cómo funciona el sistema político en Israel? 

 Pese a que la “oposición” liderada por Eisenkot partiría con mayorías, el sistema político parlamentario de Israel obliga a construir mayorías en el parlamento para poder establecer un gobierno de facto.  

 Dichas mayorías equivalen a 61 de los 120 parlamentarios que constituyen el Knéset, órgano legislativo y de control en el Estado de Israel. Por esta razón, las dos coaliciones deben consolidar un acuerdo que permita constituir el gobierno.  

Por el momento, según las encuestas a Eisenkot y la oposición le faltarían 7 votos, mientras que el Likud debería conseguir 11 votos más para garantizar el nuevo periodo de Netanyahu.  

Dichos votos estarían en manos de los partidos árabes y de partidos no alineados con ninguna de las dos facciones que lideran la contienda. Lo curioso acá, es que ni el Likud, ni Eisenkot tienen intereses de reunir a los partidos árabes dentro de una potencial coalición de gobierno, lo que deja el panorama bien complicado para el futuro próximo de Israel.  

Veremos qué pasa en las próximas horas cuando cierren las urnas, lo cierto es que nuevamente será el sionismo absoluto y el sionismo religioso los que marquen la doctrina que elija al nuevo primer ministro en lo que hasta hoy son, las elecciones más concurridas desde las de 1973 en las que se terminó alzando Golda Meir como primera ministra. 

Noticias al Minuto

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