En una jornada maratónica que culminó a las 4 de la mañana de este martes 20 de octubre, se logró aprobar el primer presupuesto del gobierno de Abelardo de la Espriella, marcada por las tensiones, la inestabilidad y los vacíos políticos con los que parte el gobierno nacional al interior del legislativo.
Es por esto, que la aprobación de este presupuesto ha sido calificada por la opinión pública como un “triunfo” del gobierno, triunfo que sin lugar a dudas estuvo atravesado por la transacción política, esa de la que tanto reniega el Presidente y a la cual tuvo que someterse.
Las tensiones de la jornada
La jornada del 19 de octubre arrancó con demasiadas tensiones por cuenta de lo sucedido en San Andrés Islas el fin de semana, cuando el Presidente señaló de manera directa a la Gobernadora de la isla, Girley Natacha Ordóñez y a la representante a la Cámara, Elizabeth Jay – Pang (ambas avaladas por el Partido Liberal) de estar relacionadas a los entramados de corrupción que rodean al archipiélago.
Abelardo lo hizo a su estilo, en medio de un “gran show”, grabando el saludo y la posterior critica, para luego difundirlo en todos los medios nacionales. Este hecho no pasó desapercibido y fue el derrotero que marcó la jornada, cuando el Partido Liberal, uno de los partidos de gobierno, reaccionara con una misiva para defender a la representante Jay – Pang.
Luego de la carta, el partido que dirige la familia del expresidente Gaviria se levantó de las mesas de concertación que se desarrollaban en el Congreso dejando en vilo la aprobación del presupuesto mismo.
Ahí apareció la “magia” de la burocracia, Rodrigo Lara y Miguel Gómez se vieron apurados para impulsar el trámite, un trámite que terminó en negociación con los liberales quienes al final cedieron, según ellos, por las víctimas que dejó el terremoto del 10 de agosto.
Aún no se sabe el “costo” burocrático del presupuesto, no se sabe que tuvo que hacer Lara o Gómez para impulsar el proyecto, lo que sí se sabe es que al Presidente Abelardo le tocó someterse a la dinámica política político y abrir una negociación con esa clase dirigente a la que tanto ha despreciado desde la campaña.
Al final, la estrategia fue simple, se corrió para aprobar el texto en Senado, donde el gobierno tiene amplias mayorías, y se optó por presionar a la Cámara a aprobar el texto que venía de la cámara alta sin mayor discusión.
Hecho que también generó tensiones en la coalición gobiernista, cuando el Representante a la Cámara del Centro Democrático, Daniel Briceño, señalara en público que el gobierno “no tenía” intención alguna de debatir las proposiciones que llevaban los legisladores y los partidos.
Pese a eso la Cámara aprobó el presupuesto a las casi 4 de la mañana, sin discusión de fondo, copiando el texto del Senado y con muchas incertidumbres dentro de la coalición de gobierno, una coalición que se desgasta día a día en medio del “show” político del presidente.
Por ahora, lo único claro, es que el Congreso le cumplió al Presidente con la aprobación del presupuesto, un presupuesto que se compone de 634.9 billones de pesos de los cuales solo se destinan 87 a inversión, con una significativa reducción para 24 de los 32 departamentos y con un gasto de funcionamiento que sigue superando la mitad del total del monto.
Veremos si los “vicios” de trámite que han denunciado varios legisladores terminaron siendo una realidad y veremos también que reacción tiene el Gobierno ante la revisión de las altas Cortes. Por ahora, el Congreso le cumplió al presidente, pero le demostró que si o si deberá tenerlos en cuenta si quiere sostener la gobernabilidad.



