La conformación final de la coalición de gobierno se demoró varias semanas, pero al final, sin sorpresa alguna, recibió el respaldo mayoritario de todos los partidos políticos tradicionales, esos que se niegan a desaparecer y que viven de adaptarse para poder sobrevivir al mundo político colombiano.
Entre esos unos partidos “bisagra”, los cuales son clave para la conformación de la coalición gobiernista, estos partidos son los llamados partidos tradicionales, específicamente, el Partido Liberal y el Partido Conservador.
Partidos políticos históricos que desde hace muchos años perdieron su rumbo ideológico y se caracterizan por su capacidad de negociación y transacción política. El último en llegar a esta coalición fue el Partido Liberal, un partido clave para los últimos gobiernos y con un fuerte componente de transacción burocrática.
Transacción que se ve reflejada en los 37 votos que tiene la colectividad al interior del Congreso (14 senadores y 23 representantes) y en los diferentes cargos o “cupos” con los cuales cuenta a nivel nacional.
El expresidente Cesar Gaviria, líder de la colectividad, se tomó su tiempo para decidir si participaba o no dentro de la coalición de gobierno, pero después de varias deliberaciones, de negociaciones internas y de la campaña de bastiones políticos como Lidio García, el partido decidió entrar nuevamente a formar parte de un gobierno que en el papel sería lejano al ideario del partido.
Los movimientos al interior del partido
Ahora bien, la política en Colombia es dinámica y en los últimos años, se ha vuelto aún más agitada, es por esto qué el movimiento del partido no parece extraño, sino más bien, parece algo lógico dentro de la dimensión política colombiana.
Y esto lo entendieron las dos grandes facciones que conviven al interior del partido, por un lado, la facción “Gavirista” liderada por Simón Gaviria (hijo del expresidente) y por Lidio García (el gran bastión electoral del expresidente Cesar Gaviria), y por el otro lado, los disidentes del “Gavirismo” entre los que destaca la estructura del clan del exsenador Julián Bedoya.
Es por esto qué en un movimiento calculado ambas facciones decidieron liderar la campaña al interior de la colectividad para lograr mover al partido a la coalición de gobierno. Por un lado, Simón y Lidio, se encargaron de convencer al bloque mayoritario del partido que desde campaña se había inclinado por Abelardo de la Espriella.
Y por el otro, el exsenador Julián Bedoya, por medio de María Eigenia Lopera (su principal operadora política) se encargaron de mover el voto de esos liberales que son “más” disidentes a Gaviria y que a la vez fueron claves para el trámite de las reformas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Bedoya presionó por un acuerdo político que permitiera a su estructura tener injerencia en la repartición burocrática del Estado y, sobre todo, que garantizara su poderío en “Corpoantioquia” desde donde dicen, se está organizando para las elecciones regionales de 2027.
¿Y qué dicen desde el gobierno?
Después de la negociación interna y de la declaración del partido como miembro de la coalición de gobierno, la pregunta que quedó en el aire es si De la Espriella aceptaría la entrada de la colectividad al gobierno de la “patria milagro”.
Teniendo en cuenta que durante la campaña el Presidente Abelardo y varios de sus asesores señalaron públicamente al partido de ser “cómplice” de la corrupción del gobierno Petro y que, en más de una ocasión, se fueron de frente en contra de congresistas como Héctor Olimpo (barón electoral de Sucre) a quien señalaron públicamente de ser parte de las estructuras burocráticas tradicionales del departamento.
Pero en política todo vale, todo cambia y así como Didier Blanco, director de la Unidad Nacional de Protección, pidió excusas al Centro Democrático por los señalamientos en campaña, de igual forma le tocó al gobierno “aceptar” al Partido Liberal, excusar la campaña y entender la necesidad perenne de contar con una de las colectividades más grandes del Congreso.
Obvio, no sin antes lanzar una fuerte advertencia, de que el gobierno no será una “camarilla” de transacciones políticas y que los partidos que quieran llegar serán recibidos “bajo la nueva lógica política” de la “patria milagro”.
¿Cuál será el papel del Partido Liberal en el gobierno?
Si bien los ruidos generados por la participación del liberalismo en el gobierno Petro y las peleas en X lideradas por el Movimiento de Salvación Nacional, hacen pensar que el partido tendrá un rol residual, sin embargo, la realidad política es completamente diferente, ya que una cosa es lo que se ve y lo que se muestra a la opinión pública y otra la gobernabilidad y la conectividad que establecen los altos funcionarios con el poder político de los partidos.
Ahí han sido claves el ministro del Interior, Rodrigo Lara y el ministro de Industria y Comercio, Mauricio Gómez Amín quienes no solo son amplios conocedores de la dinámica política del país, sino que también tienen un pasado dentro del liberalismo.
Gómez Amín fue congresista liberal por 12 años y durante su tiempo en el capitolio fue uno de los dirigentes más cercanos al expresidente Gaviria. Aunque renunció al partido antes del cierre del periodo, su cercanía con Gaviria y con varios miembros de la bancada liberal es innegable.
El exsenador entiende “cómo funciona” el establecimiento, por esto, pese a la fuerte contradicción que siempre tuvo con el grupo liberal que apoyaba a Gustavo Petro, hoy entiende que la unidad de la colectividad es clave para garantizar el tránsito político armónico del gobierno de Abelardo.
A partir de eso, entre él y Rodrigo Lara se han encargado de ensamblar al partido dentro del nuevo gobierno, porque al final, saben muy bien que la campaña ya terminó y que la única manera de gobernar es con una coalición sólida y robusta.
El partido entra entonces dentro del nuevo gobierno, seguramente, con negociaciones burocráticas que les garanticen mantenerse vigentes en el espectro político nacional, reorganizarse para las elecciones territoriales a cambio de apoyar las iniciativas gobiernistas dentro del legislativo.
Por ahora, son gobierno y quedará como anécdota que fue Julián Bedoya uno de los que más “empujó” para ser partido de gobierno, porque como dijo el cuestionado exsenador en un evento público “para mí todos los presidentes son iguales”.
Y aunque Abelardo de la Espriella salió al paso a decirle que no iba a existir alianza alguna con “politiqueros” como él, la realidad nos dice otra cosa y por ahora, el partido liberal con Gaviria, Lidio, Olimpo, Bedoya y Pulgar entra a formar parte de la coalición de la “patria milagro”.



