Brasil se prepara para una jornada electoral decisiva

El próximo domingo 4 de octubre Brasil se medirá en unos comicios que pueden ser decisivos para el devenir político de los próximos años en el continente americano.

Con más de 158 millones de ciudadanos habilitados para votar el domingo, 13 formulas presidenciales y los grandes partidos en pleno recorrido electoral, la “gran potencia” de América se dirime, al igual que la mayoría del continente, entre dos modelos de país y de sociedad, por un lado, el progresismo de izquierda y por el otro la extrema derecha ultraconservadora.

Y en este caso, por un lado, está el continuismo político del gobierno representado en el actual presidente y candidato, Luiz Inácio Lula da Silva quien se presenta para su cuarto periodo presidencial y por el otro, el cambio total de modelo, representado en el senador por el estado de Rio de Janeiro, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, principal cabeza de la extrema derecha de Brasil.

¿Cómo ha sido la campaña?

Muy similar a lo que ha pasado en todos los países de América Latina, la campaña ha dejado de hablar del país y de las problemáticas de la ciudadanía para hablar de un modelo de sociedad.

Al igual que como ha sucedido en todos los países del “cono sur” la discusión ha terminado por enfrentar el modelo progresista de izquierda con el modelo conservador de derecha. Un debate que, así como sucedió en Colombia, se centra más en el contexto ideológico que en las necesidades del país. Un debate de ideología, de modelo y de concepción de sociedad y vida.

En este caso, el primero en “picar en punta” fue el Partido de los Trabajadores con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a la cabeza, para “Lula” el eje de la campaña gira en torno a una agenda social, con la ampliación de programas de asistencia social, inversión en infraestructura, respaldo a empresas estatales como Petrobras, las relaciones internacionales que garanticen la independencia del país y eliminar las brechas de desigualdad materializadas en un promedio de 50 puntos porcentuales, que mantienen a la potencia como uno de los países más desiguales del mundo.

Al poco tiempo de que la campaña de “Lula” comenzara a figurar con un alto porcentaje de aprobación popular salió al paso la extrema derecha representada en su principal figura, el expresidente Jair Bolsonaro.

Bolsonaro, inmerso en un proceso judicial que lo llevó a una condena de 27 años de prisión, por instigar un golpe de Estado que impidiera el tránsito del poder en 2022 a “Lula”, decidió ungir a su hijo, el senador por el Estado de Rio de Janeiro, Flávio Bolsonaro, para liderar el proceso de la “nueva derecha” brasilera.

Flávio se presentó con una agenda similar a la de su padre en 2019 y con el mismo “libreto” de la extrema derecha en América Latina. Una propuesta política que se basa en la apuesta por el capital privado, la privatización de empresas estatales, el discurso de la reducción del tamaño del Estado, la reducción de subsidios, el recorte a programas sociales y la bandera de la seguridad, representada en represión y “megacárceles” que tanto está cautivando en el continente.

A partir de ahí empezó una campaña en la que los candidatos se han señalado públicamente de corrupción, malversación de fondos e injerencia de agentes internacionales en el escenario electoral.

¿Y qué dicen las encuestas?

Por ahora las encuestas dicen que el país deberá someterse a una segunda vuelta, con Lula ganando en primera vuelta, según las 21 encuestas que se han realizado desde el 16 de agosto, día en que inició la campaña presidencial.

Según las mediciones, el actual presidente ganaría este domingo a Bolsonaro con un margen que va desde el 1.1% hasta el 9.7% según los márgenes de todas las firmas encuestadoras.

Sin embargo, el panorama en segunda vuelta es más complicado ya que en ese mismo margen de tiempo, es decir desde el 16 de agosto, Lula solo gana en 2 de las 5 encuestas que se han realizado. Según dichas encuestas la diferencia entre uno y otro candidato no supera los 2 puntos porcentuales.

Por ahora no hay nada dicho, los márgenes son muy mínimos y ambas campañas comienzan a perfilarse para una segunda vuelta que se realizaría el 25 de octubre.

¿Y qué más se elige en Brasil el 4 de octubre?

Si bien la campaña y los focos apuntan sobre la elección presidencial, el domingo Brasil enfrenta un panorama aún más decisivo si se piensa que en la jornada deben ser elegidos los 27 gobernadores y vicegobernadores de los 26 Estados y del Distrito Federal. Así mismo, se deberán elegir las Asambleas Legislativas Estatales, dos tercios del Senado (54 senadores) y los 513 miembros de la Cámara de Diputados.

Por ahora, las encuestas dicen que los bloques de centro y centro-derecha mantendrían las mayorías en el poder legislativo y que las gobernaciones estarían repartidas de manera equitativa en apoyos hacia uno y otro candidato.

Un panorama complejo, porque no solo se puede presentar un cambio de modelo político, sino que también, puede darse el caso de que las mayorías de gobierno sean opositoras al candidato que termine vencedor de la contienda presidencial. O en su defecto, que la mayoría de las gobernaciones terminen en manos de partidos opositores al presidente.

Una situación que podría generar inestabilidad y que dificultaría el transito político, el aparato de reformas y que actuaría como contrapeso al modelo de país que termine vencedor en los comicios de octubre.

Desde la Línea de Democracia y Gobernabilidad haremos seguimiento de lo que termine pasando en la jornada electoral del domingo en Brasil.

Noticias al Minuto

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