La visita de Marco Rubio al inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella abrió varios interrogantes, planteando preguntas que han sido fácilmente resueltas. Una de ellas es la pertinencia de crear bombas o centrales nucleares. Desde entonces se empezó a especular sobre los efectos que traería al país e incluso se hicieron bromas con Springfield, el pueblo de los Simpsons y se hicieron memes con Homero manejando una central nuclear. Desastres como los ocurridos en 1986 en la población ucraniana de Chernóbil amenazaron incluso con acabar con Europa. Cuarenta años después, la ciudad sigue inhabitable y todo porque se trató de un error humano, una imprudencia que incluso ayudó a que se acabara la Unión de República Socialistas Soviéticas.
En 2011, en Japón, la estación de Fukushima también sufrió un accidente que fue reparado de manera heroica por un puñado de expertos que dieron su vida para evitar que el núcleo de la central colapsara. Ni hablar de la utilización de estas bombas contra la población civil que terminó con las matanzas de Hiroshima y Nagasaki y que abrió un nuevo capítulo para la humanidad: el fin del mundo estaría muy cerca si se apretaran los botones equivocados. Razón tenía Albert Einstein: “No estaría muy seguro de quien ganaría la Tercera Guerra Mundial, de lo que si estoy seguro es que la cuarta, la sostendrían a punta de palos y piedras”.
Pero en Colombia estamos lejos de crear plantas nucleares y mucho menos bombas. Lo que se quiere hacer con la Ley Nuclear es la creación de una gerencia técnica que ayude a controlar materiales radiactivos en algunos procedimientos médicos como, por ejemplo, los que quedan del cáncer. La creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear está hecha para supervisar este tipo de tratamientos y no para crear grandes centrales nucleares. Podría ser el primer paso para adentrarse en un universo cada vez más complejo teniendo en cuenta los retos que suponen la transición energética. La fiscalización y supervisión de esta agencia estarán a cargo del DNP.
La tecnología nuclear en Colombia está encaminada al perfeccionamiento de instrumentos para la agricultura y la medicina. Sin embargo, tampoco se puede descartar que en un futuro se perfeccione y se amplíe para la misma creación de centrales nucleare que hagan más fácil la vida en el país. Hay que ver que, con la crisis generada por el fenómeno del niño, se necesitan otras alternativas para crear energía. Regular la energía nuclear apenas será el primer paso.



