En el año 2006, Carlos Gaviria sacó más de 2 millones de votos en las elecciones presidenciales. Fue la primera vez en la historia en la que una fuerza de izquierda sacaba tal cantidad de votos. Llamó la atención que fue la segunda fuerza del país detrás del uribismo, que estaba en pleno apogeo. Desde entonces, la votación de la izquierda no ha parado de subir. El que tomó las banderas fue un exmilitante del M-19, Gustavo Petro, quien, en 2018, logró la hazaña de pasar a segunda vuelta y perder, con más de ocho millones de votos, la presidencia frente a Iván Duque, la opción de la derecha. Pero, debido a su pésima administración, la de Duque, cuando el país se incendió por las medidas económicas tomadas desde la cartera del Ministerio de Hacienda, se produjo lo que se conoció como el Estallido social en el que el protagonista político fue Gustavo Petro.
Petro se hizo famoso en todo el país gracias a sus debates contra la parapolítica, debates que fueron televisados por la Comisión Nacional de Televisión. Desde entonces, se convirtió en un referente, en un político que, además de la valentía y conocimiento, tenía carisma, gracia y convocatoria, además se rodeó de operadores políticos tan eficientes que logró unir a un sector del establecimiento que jamás apoyaría un proyecto progresista. Y lo logró. Consiguió romper la barrera de los ocho millones y obtuvo tres millones más, lo que le significó ser el primer exmiembro de una guerrilla en ser presidente de Colombia.
Las reformas sociales que prometió nunca se pudieron concretar en parte porque no consiguió las mayorías en el Congreso. Le apostó a la continuidad de su proyecto, respaldando como candidato del Pacto Histórico a Iván Cepeda quien logró otro récord en primera vuelta: llegar a los 9.600.000 votos, un hecho único en la historia de la izquierda.
Petro genera amores y odios, aunque termina su mandato en punta, con una popularidad del 54 %. Parte de ese fervor se lo endosó al candidato Cepeda. Después de entregar su voto, Petro se dirigió a los asistentes y afirmó: “No creo que vuelva a ser candidato en ninguna elección. Esta es la última que protagonizo, aquí ya como jefe de Estado”.
Muchos de los simpatizantes de este presidente afirman sentir una tristeza por el término de su mandato a la que denominan: “La petrotusa”.



