El maquillaje que le tuvo que hacer Petro a la paz total, antes de darle la mano a Trump

El último retoque que hizo Petro a su gobierno antes de salir este domingo primero de febrero a Washington fue el de remover a Andrés Idárraga y poner en su lugar, como ministro de Justicia, al atildado profesor Jorge Iván Cuervo. Ya había firmado la orden de extradición del temible Pipe Tuluá, jefe de la banda de La Inmaculada, quien no solo supo sitiar la ciudad que lleva su alias, sino que era una continua amenaza para los guardias del Inpec.

Si bien su abogado le puso un palo en la rueda a la extradición, dilatándola unos cuantos meses, esa mesa de negociación ya está coja. Lo mismo sucedió con alias Araña, cabecilla máxima de Comandos de Frontera, a quien se le dio un ultimátum: o erradicaba los miles de hectáreas de coca que se le pidió o era también extraditado. Una orden parecida cayó contra alias Chiquito Malo, máximo jefe del Clan del Golfo.

El director de Cambio, Federico Gómez Lara, llegó a afirmar que Petro estaba haciendo hasta lo imposible por no ir a esa visita a la Casa Blanca. Por eso, durante la inauguración del proyecto que reanimará al San Juan de Dios, se refirió en los términos que lo hizo a Donald Trump. Sabe que en esa visita estará, como un fantasma, el secretario de Estado Marco Rubio, uno de los hombres más cercanos al uribismo, que esperará cualquier momento para hacerlo quedar en ridículo.

Petro aceptó reunirse con Donald Trump el 7 de enero de 2026 cuando, a través de una llamada, pudo ponerles fin a las especulaciones de una posible confrontación con ese país. Estaba demasiado fresca en el inconsciente colectivo la invasión a Venezuela, y las amenazas constantes de una posible invasión crispaban los nervios. Desde entonces, se han visto las órdenes. A la continuación de la fumigación aérea con glifosato siguieron las determinaciones que permitirían la extradición de jefes de grupos armados con los que se estaba haciendo la paz urbana.

Petro prefirió poner en cuidados intensivos a la paz urbana con tal de quedarle bien a su homólogo. Esto, además, le sirve a Petro para hacerle una de sus peticiones a Trump, sacarlo de la Lista Clinton. Además, buscará que le devuelvan la certificación al país. Otro de los temas será el flujo de drogas hacia Venezuela, algo que tiene nombre y apellido: el ELN, grupo con el que se cortó la negociación desde septiembre de 2024 y que, desde enero de 2025, es el protagonista de uno de los mayores desastres humanitarios que recuerde la historia moderna de este país, cuando decidieron atacar al Frente 33 de las FARC en el Catatumbo, un hecho que ha provocado el desplazamiento de más de noventa mil personas.

Lo que está seguro es que una escena como la que vivió el presidente ucraniano Zelenski no la vivirá Petro. La reunión se hará a puerta cerrada, otro logro del embajador Daniel García-Peña. ¿Se imaginan a estos dos hombres con esos caracteres midiéndose el ego? Seguramente saldrá Trump en una pequeña rueda de prensa y hablará de la buena cooperación con Colombia, que ya son los nuevos amigos y que todo está bajo control. Mantener la puerta cerrada en esta conversación evitaría cualquier tipo de desencuentro. Las expectativas del país están puestas ahí, no tanto en los acuerdos que se puedan lograr, sino que se espera que no salten chispas que enciendan un nuevo barril de pólvora.

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