Mientras David Murcia Guzmán hacía fiestas con Carlos Vives, recibía modelos en su apartamento de 12 mil dólares mensuales en Panamá y se emborrachaba en yates por todo el Caribe, soñaba con ser modelo; por eso creó un canal en el que pensaba disputarle la popularidad a Fashion TV y vender su imagen. En su delirio le disputó el poder al archipopular Álvaro Uribe Vélez, quien lo mandó a morder el polvo de la derrota. En cambio, en Pasto, otro hombre, de su misma edad, con un origen tan humilde como el suyo -fue vendedor ambulante- empezaba a hacer una fortuna estafando gente.
Carlos Alfredo Suárez, nacido en Pasto, tenía dos ingresos para ayudar a su familia: vender papas fritas en las aceras de la capital nariñense o cuidar un parqueadero. Todo cambió en 2003, cuando recibió una oferta para irse al Putumayo. Hay que recordar que es de un municipio de ese departamento, La Hormiga, de donde sale otro gran estafador: David Murcia Guzmán. En ese momento, el Bloque Central Bolívar de las AUC controlaba esos corredores. A su llegada, Suárez viene con dos costales de plata. Entonces crea su empresa.
Se llamaba Proyecciones D.R.F.E, que traduce Dinero, Rápido, Fácil y Efectivo. La estrategia era prometerles a los incautos intereses de hasta el 70 %. Lo suyo fue meteórico y se apagó rápido. La experiencia solo duró un año, pero le alcanzó para que trescientos mil nariñenses creyeran en él y depositaran todos sus ahorros. Alcanzó a extenderse por once departamentos del país. Se estima que entre 2005 y 2008 se abrieron más de 100 empresas captadoras de dinero que prometían el cielo y la tierra a los que confiaran en ellos.
Tenía 27 años y, a diferencia de DMG, intentaba pasar desapercibido. En noviembre de 2008 estaba claro que era una estafa. Su última aparición en Pasto parece sacada de una película. Ante una multitud que, alarmada, pedía que le devolvieran sus ganancias, Suárez dio una rueda de prensa. Les pidió a sus fieles -esta gente sigue a los creadores de pirámides como si fueran sumos sacerdotes- tranquilidad. Luego no se le volvió a ver más. Ni a él ni a su familia, que vivían en el barrio Santa Mónica. Cuentan que, en medio de la noche, lo vieron llenar sus camionetas con 15 maletas llenas de plata. Lo ayudaban sus escoltas.
Al otro día, la gente llegó al frente de la casa, entró en ella e intentaron saquearla. Se implementó el toque de queda porque los pastusos querían destruir la ciudad. El entonces gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, entró en una huelga de hambre para que el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe escuchara a la gente. Duró 72 horas sin comer nada.
Las promesas del gobierno no se cumplieron. Hasta 2009, Suárez se refugió en el Ecuador y luego en Brasil. Ese año se entregó al consulado de Colombia en Sao Paulo. Fue extraditado y condenado a nueve años de cárcel. Solo pagó cinco. En 2024 fue detenido y procesado por el abuso sexual a un menor de 14 años.
Si el delito es parecido al de David Murcia, ¿Por qué pagó tan poco? Como sucede con DMG, las víctimas de DRFE creen que en cualquier momento se hará realidad el milagrito de recuperar lo que perdieron. Con intereses y todo. Soñar no cuesta nada.



