Uribe y Paloma y el fracaso de los herederos

Veo a Uribe, día a día, acompañando a Paloma en el duro trajinar de la competencia por la presidencia, una imagen en Boyacá, otra en el eje cafetero…Es la ronda por los departamentos, tratando de la que la candidata pegue y se alce con la victoria en la llamada Gran Consulta. En principio, Uribe, ha tenido mucha suerte con su candidata, la metió en la consulta de la derecha, una contienda que seguramente ganará, porque tiene al expresidente y al Centro Democrático tirando de su carro y en la primera encuesta de GDA3 para noticias RCN, está a la cabeza con 23% de intención de voto, dejando atrás a Vicky Dávila y a Juan Manuel Galán que marcan apenas el 8%.

Esta es la buena noticia. La mala, es que en esa misma encuesta Paloma sólo registra en 3% en la competencia general frente a Iván Cepeda que marca un 30% y Abelardo de la Espriella que alcanza el 22%. Tendrá que escalar mucho la candidata uribista para meterse en segunda vuelta. Si no logra esta proeza, Uribe en compañía de Paloma, tal como lo ha anunciado, le cargará las maletas a De la Espriella.

No sería la primera vez que Uribe se vería obligado a apoyar a un candidato que, siendo afín a muchas de sus ideas, no le ofrece una segura fidelidad. En la campaña de 2010, su fiel candidato era Andrés Felipe Arias, pero este fue derrotado en la consulta del Partido Conservador por Noemí Sanín y se perdió en un recodo por líos de corrupción, entonces a Uribe no le quedó más remedio que apoyar a Juan Manuel Santos, el hombre que en la mitad de su mandato se apartó de su tutela en un acto que el expresidente sufrió como una infame traición.  

En la campaña de 2014 Uribe recurrió a Oscar Iván Zuluaga para atravesarse en el camino de la reelección de Santos y lo llevó hasta la segunda vuelta, pero allí, Zuluaga, mostró sus graves limitaciones; tanto que, en el último tramo de la campaña, Uribe se vio obligado a dejar en un segundo plano al candidato para meterse el mismo a encarar el debate con Santos. Sufrió su primera gran derrota política.

Se sacudió de esa derrota desatando una feroz oposición a Santos que dio sus frutos el día en que, contra todos los pronósticos, ganó el NO en el plebiscito por la paz. Este triunfo que obligó a Santos a renegociar el acuerdo de paz le alcanzó a Uribe para llevar a Iván Duque a la presidencia en el 2018.  Duque terminó decepcionando a Uribe en el ejercicio de su mandato. Fue un heredero mediocre y así se lo hicieron saber el expresidente y los líderes del Centro Democrático.

Tal fue la decepción del partido uribista y del electorado con Duque, que, en el 2022, esta fuerza, no tuvo candidato propio ni en primera ni en segunda vuelta. Se vio obligado en la primera a apoyar a Fico Gutiérrez y en la segunda a Rodolfo Hernández, un outsider que impactó la contienda electoral, pero fue derrotado a la postre por Gustavo Petro.

La campaña electoral para elegir presidente el 2026 no ha sido nada fácil para Álvaro Uribe. A lo largo de 2025 afrontó el juicio por fraude procesal y soborno a testigos en el que tuvo, en primera instancia, un fallo adverso. En el desespero por encontrar un nuevo heredero después de las derrotas de 2022, se consiguió como socio al empresario antioqueño Manuel Santiago Mejía y se puso en la tarea de impulsar al estrellato político a Miguel Uribe Turbay, nieto de expresidente y símbolo de las víctimas del narcotráfico, como quiera que su madre, Diana Turbay, había sido secuestrada y asesinada por Pablo Escobar.   

Las cosas no iban nada mal. Con una gran inversión económica del empresariado antioqueño, el candidato había logrado arrancar y estaba a la cabeza de la favorabilidad dentro del Centro Democrático. Pero un doloroso y criminal atentado acabó con su vida y otra vez Uribe enfrentó un grave tropiezo en la búsqueda de un heredero de su proyecto político.

Para mayor amargura surgió la aspiración de Iván Cepeda, el candidato que ha logrado, por el momento, la representación de la izquierda en las elecciones presidenciales de 2026, y que puede ganar la consulta en marzo frente a otros candidatos del centro izquierda que en algún momento han acompañado Petro.  Es la peor pesadilla para Uribe. Cepeda ha sido capaz de conseguir una condena judicial, en primera instancia, para el expresidente y ahora, después de un fallo de segunda instancia que favoreció al imputado, ha interpuesto el recurso de casación y espera, al final del proceso, llevar a Uribe nuevamente a cautiverio.

Su mejor escenario es que Paloma Valencia llegué a segunda vuelta y, triunfé, sobre Iván Cepeda, en la contienda presidencial. Sería, quizás, el momento glorioso del expresidente. Tendría, por fin, a una verdadera heredera en el solio de Bolívar y les pondría un freno a las pretensiones justicieras de Cepeda.

Tendría, en todo caso, un segundo escenario, no del todo favorable, con un salto de Abelardo de la Espriella a segunda vuelta y un posible triunfo de este candidato. En ese escenario Uribe tendría que esperar a que De la Espriella no lo traicione como Santos o, no lo decepcione, como Duque. 

Los que pintan poco en el gran reto de ganarle a la izquierda son los compañeros de viaje de Paloma en la consulta. Supongamos que en el mejor escenario para los repentinos aliados del uribismo, uno de ellos: Vicky, Galán, Oviedo, Cárdenas, Pinzón, Gaviria, Luna o Peñalosa, gana la consulta. En ese caso, Uribe y el Centro Democrático, abierta o soterradamente, temprano o tarde, buscarán las filas de Abelardo de la Espriella. Pero ya hemos visto que el escenario más probable es que Paloma gané la consulta y el Centro Democrático fortalezca su bancada parlamentaria, hechos que le darán un gran juego en la primera y en la segunda vuelta al uribismo y muy poco rédito a los aliados.

Ahora bien, como he dicho en otras columnas, estas son apreciaciones que toman en cuenta la fotografía del momento. Todavía falta un trecho largo de campaña. Esta misma semana se baraja la posibilidad de que Germán Vargas Lleras salte al ruedo con el apoyo de importantes clanes políticos y también se discute sobre la necesidad de que candidatos como Sergio Fajardo, Claudia López, Juan Fernando Cristo y otros encuentren el camino para una alianza y una posible consulta. Este tipo de movimientos, si es que se dan, pueden producir cambios notables en la contienda presidencial.

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León Valencia Director

Director de la Fundación Pares, un centro de pensamiento especializado en investigaciones sobre los conflictos sociales y políticos colombianos. Ha sido columnista de la revista Semana y los diarios El Tiempo y El Colombiano. Dirigió la investigación académica sobre la parapolítica que condujo a uno de los mayores escándalos judiciales del país. Ha escrito diversos libros sobre la realidad nacional, entre los cuales están: «La parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos; «Adiós a la política, bienvenida la guerra»; «Mis años de guerra»; «Con el pucho de la vida»; El regreso del uribismo; «Los clanes políticos que mandan en Colombia» y su más reciente novela «La sombra del presidente». Recibió el Premio Simón Bolívar de periodismo en 2008 en la modalidad “Mejor columna de opinión”.