Hace unas semanas, editorial Planeta publicó un libro fundamental para entender el tráfico de esmeraldas en el país. Se titula La guerra de las esmeraldas en Colombia y lo escribió el periodista Petrit Baquero. En un próximo artículo hablaremos a profundidad de este libro, pero hoy nos centraremos en un capítulo sobre la Junta Directiva del Narcotráfico, un tema del que el presidente Petro ha hablado una y otra vez.
Uno de los nombres que más se repite es el de Julio Lozano Pirateque. El diario El País de España publicó a finales de octubre un informe en donde se da detalles de estos narcos invisibles. Allí se habla de la relación entre Luis Eduardo Méndez, actual presidente del club Santa Fe y Lozano Pirateque, textualmente El País dice: “su vínculo con la organización se remonta a los años 2000, cuando ejerció la defensa de Julio Lozano Pirateque, entonces líder de la Junta Directiva del Narcotráfico, la estructura criminal de la que ha resurgido la NJN. De aquellos tiempos, los servicios de inteligencia destacan su papel de “testaferro”, el uso del club como fachada y su paso por prisión en Estados Unidos por obstrucción a la justicia en el ejercicio de su labor como abogado de narcotraficantes, como Lozano Pirateque”.
En el artículo de El País se afirma que la relación entre Méndez y Pirateque sigue vigente. Lozano aparece en varias páginas del libro de Petrit Baquero, quien tiene una tesis que además logra comprobar: el hilo que une al comercio de esmeraldas con el narcotráfico. Esto se pudo comprobar desde 1967, cuando arribó al país un agente antinarcóticos norteamericano llamado Richard J Dunagan. En la historia de finales del siglo XX del país abundan estos nombres que estuvieron en los dos negocios ilegales: Gonzalo Rodríguez Gacha, Ángel Custodio Gaitán Mahecha, Verónica Rivera de Vargas y Luis Murcia Martelo.
Ahí también aparece el nombre de Lozano Pirateque. Según el informe de inteligencia que publicó El País de España, los nexos entre este hombre y Méndez siguen vigentes por estas razones: “Se trata de agentes que trabajan más como asesores jurídicos que en el narcotráfico en sí mismo. El fútbol siempre ha sido un espacio clave para el blanqueo de dinero”. Cuando El País le consultó a Méndez por esta relación, respondió: “Mi relación con cualquiera que nombren del narcotráfico es estrictamente profesional, por asesorías que me piden personas que han estado al margen de la ley”, y afirma que solo se trató de asesoramientos casi que aislados.
Pirateque nació en Guateque. Desde pequeño, como recuerda Baquero en su libro, estuvo asociado al mundo de las esmeraldas, convivía entre las minas e incluso llegó a vender algunas piedras al que lo quisiera. Sin embargo, se ganaba la vida vendiendo mercado en las plazas de Bogotá. Tenía un tío que era traficante y que se llamaba Gustavo Lozano. Don Julio, como lo llamaban, siempre guardó un precavido bajo perfil. Una de las claves de su tranquilo reinado fue saberse rodear dentro de su organización de miembros del CTI que le permitían moverse con relativa tranquilidad.
Mientras iba creciendo en el narcotráfico, sobre todo después de la muerte de su tío, se metió de lleno en la explotación de esmeraldas. Sobre el año 2010, se convirtió en el dueño del 50 % de una concesión minera otorgada por Ingeominas en Chivor. Mientras tanto, Lozano Pirateque se iba fortaleciendo militarmente de la mano de Daniel ‘el Loco’ Barrera. Así se fue conformando lo que se llamó la Junta Directiva del Narcotráfico.
Don Julio tenía su talón de Aquiles. Tal y como lo dice el escritor argentino Eduardo Sacheri, un hombre puede traicionar cualquier cosa, menos su pasión y la pasión de Lozano Pirateque era el Santa Fe. A pesar de lo que le recomendaron algunos de sus confidentes, Lozano invirtió grandes sumas de dinero en el club. Hay que recordar que uno de sus hermanos, Miguel Héctor Lozano estuvo en la lista de agentes FIFA para Colombia. Según Petrit Baquero en su libro: “Esto llevó a que la sede del equipo se convirtiera en una de las oficinas que Lozano usaba para reunirse con otros socios como Claudio Javier Silva”. La presencia de estos hombres y de algunos empresarios de las esmeraldas llevó a las autoridades colombianas a preguntarse de dónde estaban saliendo los dineros que alimentaban los clubes de la liga nacional. Otro de los esmeralderos que estuvo metido en negocios con el fútbol fue Édgar Páez, presidente del club Tigres, quien fue asesinado en 2023. Él también tenía algunos lazos económicos con el Santa Fe.
Lozano Pirateque, acosado por sus problemas, se entregó a la justicia norteamericana en Panamá, llegó a unos acuerdos y hoy, presuntamente, vive en Dubái y, según la información que ha entregado el presidente de la república, Don Julio sigue siendo el mandamás de lo que se conoce como la nueva Junta Directiva del Narcotráfico. Su poder sigue intacto.



