60 sueños que se gradúan: jóvenes que transforman Buenaventura, Tumaco, Cúcuta y Tibú 

Tras completar un ciclo de formación técnica y práctica de más de un año, 60 jóvenes de los municipios de Tumaco, Buenaventura, Cúcuta y Tibú finalizaron su participación en el programa Escuelas de Liderazgo Juvenil. El proyecto, ejecutado por la Fundación Paz y Reconciliación (PARES) con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) , culminó este 2025 con la graduación de los becarios y la implementación de una serie de iniciativas comunitarias diseñadas para incidir en la construcción de paz y el desarrollo territorial. 

El programa tuvo como objetivo fortalecer las capacidades de liderazgo de los participantes mediante un plan de estudios estructurado en módulos que abarcaron la planeación territorial, la incidencia pública, la gestión de proyectos, la sostenibilidad financiera y la resolución de conflictos. Como fase final del proceso, los jóvenes aplicaron los conocimientos adquiridos mediante la formulación y ejecución de iniciativas locales, financiadas con capital semilla, que abordaron problemáticas específicas de sus comunidades. 

A continuación, se detallan los resultados y las intervenciones realizadas en cada uno de los territorios priorizados. 

Tumaco: Comunicación, economía tradicional y prevención 

En el Distrito de Tumaco, las iniciativas se centraron en el fortalecimiento económico de oficios tradicionales, la comunicación estratégica y el deporte como mecanismo de prevención. 

El colectivo Physiums puso en marcha “NotiPod”, una estrategia de comunicación digital diseñada para narrar las realidades del territorio desde una perspectiva local. A través de la producción de reportajes y contenidos para redes sociales, el grupo busca contrarrestar la estigmatización mediática y visibilizar procesos comunitarios y de derechos humanos en la región. 

En el ámbito del desarrollo económico, se ejecutó el proyecto “La Concha como herramienta de desarrollo económico”. Esta intervención trabajó directamente con mujeres recolectoras de piangua (concheras), proporcionándoles dotación de seguridad industrial (botas, guantes e impermeables) y capacitación técnica. El objetivo fue dignificar su labor, mitigar riesgos laborales y preservar los saberes ancestrales asociados al manglar. 

 

Asimismo, se implementó la iniciativa “Impulsando Talentos” en las comunidades de Robles y Bucheli. Ante el riesgo de reclutamiento forzado, los becarios establecieron una escuela de fútbol y espacios culturales bajo el lema “Villa Esperanza es Paz”, facilitando la integración de jóvenes de zonas fragmentadas territorialmente. Adicionalmente, se llevó a cabo un proyecto de fortalecimiento para la comunidad recicladora aledaña al relleno sanitario, que incluyó la entrega de kits de bioseguridad y formación para la formalización de su asociación laboral. 

 

Buenaventura: Salud mental, emprendimiento cultural y recuperación del espacio público 

En el distrito portuario de Buenaventura, los proyectos priorizaron la salud mental en entornos educativos, la economía cultural y la adecuación de espacios comunitarios. 

Ante las cifras de violencia y sus efectos psicosociales, se desarrolló la iniciativa “El colegio como espacio de cuidado en materia de salud mental” en la Institución Educativa José María Cabal. Los becarios lideraron jornadas de formación y sensibilización dirigidas a estudiantes para identificar factores de riesgo y promover rutas de atención, abordando el estigma asociado al bienestar emocional. 

En el eje de desarrollo económico, se lanzó “ETNOARTE: Vitrina de Tradiciones”. Este proyecto consistió en la creación de un canal de comercialización y exhibición para productos autóctonos del Pacífico, como el viche y las artesanías. La intervención incluyó la adecuación de un espacio físico y capacitación en gestión empresarial para potenciar la sostenibilidad de estos emprendimientos culturales. 

Por otra parte, en el barrio Alfonso López Pumarejo, se ejecutó el proyecto “Promoviendo el uso adecuado del tiempo libre”. Esta acción incluyó la dotación de instrumentos musicales tradicionales (marimbas y bombos) y la organización de torneos deportivos. Además, se realizó la recuperación de un centro comunal mediante un mural artístico, buscando resignificar el entorno urbano y ofrecer alternativas de ocio seguro a la juventud. Finalmente, se estableció el Centro de Pensamiento Audiovisual Comunitario, enfocado en capacitar a jóvenes en producción técnica para documentar iniciativas de paz locales. 

 

Cúcuta: Deporte y sostenibilidad ambiental en zonas vulnerables 

En la capital de Norte de Santander, las intervenciones se enfocaron en la prevención de la violencia a través del deporte y la promoción de prácticas ambientales sostenibles. 

En el barrio El Progreso, se consolidó el proyecto “Cancha Segura”, una escuela de formación deportiva que atiende a 45 niños, niñas y adolescentes. La iniciativa busca mitigar el riesgo de reclutamiento y consumo de sustancias mediante entrenamientos estructurados y acompañamiento psicosocial, contando con la articulación de instituciones locales como el IMRD. 

Simultáneamente, la iniciativa “Goles por la Juventud y la Vida” trabajó en los barrios Los Alpes y Comuneros. Liderado por integrantes de barras populares y colectivos sociales, este proyecto utilizó el fútbol como herramienta pedagógica para la resolución pacífica de conflictos, capacitando a líderes juveniles en mediación y convivencia. 

En el ámbito ecológico, se implementó “Sembrando conciencia colectiva ambiental” en los barrios La Victoria y María Teresa. Este proyecto involucró a madres cabeza de hogar en la creación de huertas urbanas y procesos de reciclaje. Las participantes recibieron capacitación técnica en agricultura orgánica, fomentando la seguridad alimentaria y la gestión responsable de residuos sólidos. 

 

Tibú: Soberanía alimentaria, protección y cultura 

En el municipio de Tibú, en la región del Catatumbo, las iniciativas abordaron la seguridad alimentaria, la prevención de violencias basadas en género y la preservación cultural. 

La iniciativa “Huertas para la vida”, desarrollada en el barrio El Triunfo, promovió la soberanía alimentaria mediante la instalación de huertas caseras. A través de jornadas de intercambio de saberes y ollas comunitarias, se capacitó a las familias en técnicas de cultivo para el autoconsumo, reduciendo la dependencia económica externa. 

En el asentamiento La Primavera, se ejecutó el proyecto “Pintar para proteger”. Esta intervención utilizó el muralismo y círculos de lectura como herramientas pedagógicas para prevenir la violencia basada en género y promover la protección de niñas y adolescentes en contextos de riesgo. 

El componente cultural estuvo representado por “Pasos para la paz y la convivencia” y “Somos Tibuyanos”. El primero estableció espacios de formación en danza en Tibú y el corregimiento de Campo Dos, beneficiando a 36 jóvenes como medida de protección frente al reclutamiento. El segundo se enfocó en el diálogo intergeneracional para recuperar la tradición oral y la memoria histórica del municipio. Adicionalmente, el colectivo Guardianes del Medio Ambiente ejecutó “Muévete por el ambiente”, produciendo contenidos radiales y podcasts para la educación ambiental. 

 

Cierre del ciclo y sostenibilidad 

El proceso formativo concluyó oficialmente en octubre de 2025 con ceremonias de graduación realizadas en los cuatro municipios, donde se certificó a los 60 becarios. Para garantizar la continuidad de los procesos, el programa contempló la entrega de los insumos, equipos y dotaciones adquiridos (capital semilla) a las organizaciones de base y juntas de acción comunal involucradas, asegurando así la capacidad instalada en los territorios tras la finalización del acompañamiento técnico de PARES y AECID. 

 

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Sebastian Solano

Politólogo de la Universidad Javeriana con énfasis en Gestión Pública, formación complementaria en Comunicación Social y Diplomado en Liderazgo e Innovación para la Transformación Social. Con experiencia en dirección de proyectos y comunicaciones de diferentes ONGs de carácter nacional e internacional. Activista por la paz y la participación juvenil, presidente de AGloJoven Colombia, Embajador de Global Peace Chain y ganador del premio Generación 2030 de los Youth Awards 2020