40 días en Irán, una guerra que está acabando con Trump

Después del exitoso golpe en Venezuela el pasado 3 de enero de 2026 todo pintaba radiante para el presidente Donald Trump. Haber sacado a Nicolás Maduro, negociar con Delcy Rodríguez y poder ponerle un tatequieto a Diosdado Cabello parecían el coctel ideal que garantizaba algo que el presidente norteamericano no se cansa de pregonar a los cuatro vientos: que él es maravilloso, fantástico, infalible.

Le habían dicho que la situación en Irán era diferente, que no se podía meter allí tan fácil, que la revolución tenía más de cuarenta años y había una base social a pesar de la infamia, los abusos que trae encima una teocracia. Sin embargo, él no hizo caso. Y actuó. Ahora la guerra, que iba a ser relámpago, ya lleva cuarenta días y ha mostrado el lado más débil no solo de Estados Unidos, sino también de Trump. Está perdiendo terreno ante China y se está gastando miles de millones de dólares sin que se logre su objetivo, que es controlar el estrecho de Ormuz. Hay cientos de buques cargados de petróleo que están allí, esperando que Irán abra el estrecho y evitar una catástrofe económica de dimensiones épicas. Sin un plan B fuerte, Trump apela a la amenaza ramplona, así que afirmó que, si Irán no se plegaba a sus designios y a los de Estados Unidos, ellos “acabarían con una civilización”. Lo que llama la atención es que esto lo pueda decir Trump sin sonrojarse, bueno, ya está suficientemente rojo y sin que otra fuerza diferente se le atraviese en el camino.

Es peligroso para el mundo que no exista alguien que le haga contrapeso a los Estados Unidos. Debe ser que China, aplicando uno de los principios napoleónicos, no va a intervenir mientras su enemigo se autodestruye. A través de sus redes sociales, Trump proclamó una nueva victoria e incluso afirmó que Irán tenía unas horas más como plazo para abrir el estrecho, pero desde Irán piensan otra cosa e incluso lanzaron un comunicado en donde explican cuáles serían los diez puntos en los que ellos exigen volver a abrir, bajo sus condiciones, Ormuz.

Trump, quien desde que llegó a este segundo mandato ha convertido en un objetivo permanente de sus críticas a la prensa libre, condenó públicamente a CNN por divulgar el comunicado y afirmó tener todo bajo control. Esto no será así. Los iraníes, o lo que queda del poder iraní porque, efectivamente, Israel y Estados Unidos han logrado propinar sendos golpes a la infraestructura militar de ese país, afirman que cobrarán un peaje por dejar pasar los buques petroleros y lo harán con Yemen.

La tregua durará dos semanas y si Irán llega a controlar el estrecho se sabrá que todo lo que se hizo en estos cuarenta días fue en vano, mostrará una vez más que Trump es impulsivo, que sus enemigos son más fuertes a la hora de tomar decisiones y la prensa volverá a sacar esas iniciales, TACO, que significa que Trump siempre se acobarda.

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