Urakubú, Escuela de Liderazgo Juvenil en Pueblo Rico, llega al fin de su primera fase

Miguel Ángel Rubio Ospina, Coordinador

Escuelas de Liderazgo Juvenil

Línea Jóvenes en Riesgo y Participación Juvenil.


El miércoles 3 de agosto, el proyecto Escuela de Liderazgo Juvenil Urakubú de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), realizó el cierre en el municipio de Pueblo Rico, Risaralda; esta fue una escuela financiada por la agencia de cooperación sueca Diakonía.


Once jóvenes entre los 17 y los 28 años, cinco de ellos pertenecientes al corregimiento de Santa Cecilia, en límites con el departamento del Chocó, participaron durante 3 meses en sesiones formativas mediadas por la herramienta metodológica de la Fundación Pares Se Juega la vida, implementada con éxito en las escuelas de Buenaventura, Valle del Cauca y Pereira.


Las temáticas fueron complementadas con una actividad experiencial denominada Ruta de Saberes Ancestrales, en la que se permitió el diálogo directo de los participantes y los dinamizadores de las sesiones, Érika Montaño y Miguel Ángel Rubio, con sabedores afrocolombianos radicados en zona rural, poseedores de conocimientos en medicina, alimentación y cultura, conocimientos que han recibido de manera oral de sus ancestros y a la vez estos de los suyos, creando un acerbo social de mucho arraigo en la comunidad de Santa Cecilia. En esta experiencia pudimos escuchar fórmulas medicinales con hierbas para distintas dolencias, fórmulas a las que acude la gente del sector cuando la enfermedad llega, pero que también son tradiciones que tienden a desaparecer por cambios generacionales y desinterés de muchos jóvenes en adquirir estos saberes.


Por suerte, para la escuela y para la comunidad, Weiner Murillo, un joven del sector de 21 años, se ha tomado el trabajo de conservar esos saberes y hoy es considerado por muchos en la comunidad un sabedor, pero también es un movilizador de la comunidad en cuanto a reclamar y exigir derechos fundamentales se trata, pues fue uno de los coordinadores del último paro campesino e indígena del sector.


Otra experiencia importante, y quizá la que apuntaló el camino por el que debía ir la Escuela de Liderazgo Juvenil de Pueblo Rico, es la de Lía Dalila Muñoz, primera mujer transgénero del municipio en expedir su cédula como mujer, quien ha librado una dura pelea en el seno de su familia y del pueblo por poder expresarse, mostrarse y ser plenamente, en una micro sociedad que ha llegado al punto de violentarla por esa decisión y desnudarla en mitad del pueblo, en claro acto de homofobia y transfobia. Ella ha sido una lideresa de la diversidad en su sector; no solo en Pueblo Rico, sino en Risaralda, es reconocida como activista y ha sido reseñada en diferentes medios de comunicación.


Pueblo Rico es el municipio más pobre y precario en infraestructura de Risaralda, tiene una población triétnica, conformada por emberás, afros y mestizos, con fuerte arraigo conservador en sus costumbres y modos de pensar, con apenas 13.000 habitantes y una ínfima economía agrícola, carreteras de acceso en mal estado y a tres horas de la capital, Pereira, no ofrece muchas alternativas a sus jóvenes llenos de sueños e ideales de cambio, pobres en su mayoría o con dificultades económicas para el día a día. Aún así, estos ‘pelados’ con alas y deseos de volar, han decidido resistir en su territorio, quedarse allí, estudiar y formarse para transformarlo, poseen todo el fuego, la calma y la temperancia de ánimo para ser, estar y acontecer en una población que poco, por no decir nada, les ofrece a diario.


Por esto, desde Pares se ha realizado un esfuerzo económico con el presupuesto del proyecto para proveer un plante económico de $1’300.000 COP a cada uno de los 11 jóvenes, esto, paralelo al proceso formativo de la mano de la trabajadora social Érika. Ellos nos pasaron unos proyectos productivos en distintas áreas de la economía, para que recibieran el estímulo en recursos y poder resolver de modo apenas prioritario y primario la desocupación y la falta de liquidez de la que sufren cada día.


11 proyectos productivos que van desde elaboración de mermeladas de chontaduro y borojó, frutas tradicionales del sector, de exquisito sabor y cotidiano consumo y enriquecedoras de la gastronomía del Pacífico y el Chocó; hasta elaboración de viche, bebida consumida en fiestas y reuniones, pero también usada para temas de salud, pues este licor destilado de la caña de manera artesanal no solo emborracha, sino que en distintas fórmulas y maneras de elaboración sirve para paliar dolores, curar males y restaurar la salud de algunas enfermedades.


Pares no solo ofreció formación en temas de interés para los jóvenes, sino que hizo esfuerzos por tener mecanismos de financiación de proyectos que ayuden a resolver la dura situación económica de las muchachas y muchachos. En Pereira, en 2021, los jóvenes de la Escuela Liderando, en convenio con la Gobernación de Risaralda, fueron contratados en diversas áreas durante tres meses por un salario mínimo, mientras Pares hacía todo el proceso formativo; en Buenaventura, por su parte, los líderes y lideresas juveniles fueron contratados vía OPS (Orden de Prestación de Servicios) y apoyados también con compra de insumos para sus iniciativas comunitarias; y en Pueblo Rico recibieron insumos de todo tipo para que iniciaran el camino del emprendimiento económico y la ideación de microempresas.


Les deseamos todos los éxitos del mundo y estaremos pendientes de los resultados de sus proyectos, ojalá con favorabilidad y permanencia en el tiempo.


A continuación un compilado de videos de la experiencia de entrega de insumos el pasado miércoles 3 de agosto, los jóvenes cuentan brevemente en qué consisten sus ideas de negocio:





Agradecemos a Irelisa Batero, funcionaria de la Secretaría de Gobierno de Pueblo Rico por sus buenos oficios, sus gestiones de espacio para las sesiones, los acompañamientos, las sugerencias que hizo, sus posturas críticas que ayudaron a mejorar, y por convocar y acompañar a los muchachos. Sin ella este esfuerzo no hubiera sido posible.


En estos jóvenes vive Urakubú, fuego que no se apaga y permanece a pesar de la adversidad.