Una pandemia que infectó el ciberespacio

Por: Jaime Palma. Investigador de la Línea de Seguridad Urbana y Crimen organizado


Similar al proceso que ocurre con las células que son infectadas por el SARS-CoV2, la pandemia por la que atravesamos tiene también la capacidad de afectar al ciberespacio y a ciertas prácticas que en este ocurren. Bajo tal lógica, la ciberseguridad se constituye en una especie de sistema inmunológico que, gestionada de la forma más adecuada, puede hacer frente a ciber-amenazas que se han hecho patentes en diferentes tipos de vulnerabilidades registradas durante este periodo de cuarentena.


En Colombia ‘las defensas’ se fundamentan en lineamientos nacionales que parten de instrumentos como la Ley 1273 de 2009 que modificó el código penal incluyendo delitos informáticos; el documento CONPES 3701 de 2011 que dispuso de los recursos para implementar una estrategia nacional para contrarrestar las amenazas informáticas en el marco de la ciberseguridad y la ciberdefensa hasta 2015; y la actual Política Marco de Convivencia y Seguridad Ciudadana.


En ella, el ciberespacio se asume como un objeto a asegurar, en tanto que es definido como parte del espacio público cuya “organización, funcionamiento y uso (…), es relevante en la generación de condiciones para la convivencia y la seguridad” (p. 54).


La Política, en consecuencia, crea una línea específica que busca la prevención y persecución de ciberdelitos. En esta, se evidencian todavía debilidades como la muy reducida articulación entre instituciones como el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el Ministerio de Educación y la Policía Nacional para la mitigación de ciberdelitos en contra de niños, niñas y adolescentes. Asimismo, se plantea tanto la creación de un Comité de expertos contra el cib