Un collar de perlas ruines

Por: Guillermo Segovia Mora

Politólogo, abogado y periodista


Quién habría podido imaginar que en la jovencita que cautivó a miles de niños, jóvenes y adultos de tiernos amores con el pegajoso corito machista aquel: “quiero ser collar de perlas finas, para estar metido entre tus pechos. Quiero ser tu mero, mero dueño, pa' tener derecho a tus derechos”, anidara una furibunda derechista capaz de espetar los más agresivos insultos sin reparar en algo que sus diatribas violentan derechos fundamentales de los ofendidos (la fórmula presidencial del Pacto Histórico: Gustavo Petro y Francia Márquez), sus seguidores y la decencia.


No voy a reproducir sus grotescos trinos, pero voy a cuestionarlos en la medida en que, como en tantos otros temas, políticos y opinadores han animado o reforzado en personas de posiciones de derecha ciertos mitos o decires de baja estofa, con el fin de dañar la imagen pública de personas vinculadas a la oposición, las organizaciones sociales y, para el caso en cuestión, afectar la campaña de los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República por la coalición Pacto Histórico.

En el caso de Francia Márquez, la comparación hecha por Maureen Belky Medina Caicedo - “Marbelle” en el mundo artístico y nacida en Buenaventura, ciudad de afrodescendientes, para describir el origen étnico de la lideresa negra no es excusable en la ignorancia, puesto que deriva de una actitud discriminatoria consciente, cultivada por entornos familiares y sociales que a su vez reproducen taras culturales de origen histórico. Todavía hay quienes justifican la subordinación o se mofan de la esclavitud colocando al hombre y la mujer negros como sirvientes.


Tampoco es excusable, por supuesto, el trino con el que ripostó la cabeza de la bancada electa del Pacto Histórico, que en una supuesta defensa de Francia contra el racismo, reafirmó, mediante imágenes, el comparativo agresivo utilizado por la cantante y, a la vez, le achacó a ésta su conducta como producto de un déficit afectivo. Es decir, a partir de un acto volitivo emocional justificado en el rechazo a la discriminación, la replicó. Ni qué decir de la justificación ante el rechazo a su trino, argumentando un experimento sicológico que los lectores no estaban preparados para comprender.

En lo que respecta a Gustavo Petro, “Marbelle” reprodujo un apodo con el que el más rabioso uribismo y la extrema derecha ataca de manera mezquina al candidato, trayendo al presente un supuesto alias de su vida insurgente -inventado a propósito- para refregarle su pasado como una mancha indeleble, como si un propósito de paz, la aceptación de la institucionalidad y el desempeño en ella apegado a las normas, no fueran suficientes razones para contener la innoble bronca de no perdonar a quienes algún día cuestionaron la injusticia y los privilegios, motivos hoy aceptados por casi todos los colombianos como causales de la rutinaria violencia en nuestra vida republicana.


Esa actitud vengativa, intolerante e intransigente se contradice, como es corriente, con las posiciones del mismo líder del Centro Democrático cuando fue Representante a la Cámara del Partido Liberal por el samperismo -en una época estuvo en el progresismo- y fue ponente de la ley de amnistía para los exintegrantes del insurgente Movimiento 19 de Abril, que conllevó a ratificar “el perdón y olvido” del Estado de los delitos cometidos por los rebeldes, ante las inconsistencias de los jueces frente a los alcances del acuerdo de paz con esa organización. Esa medida convalidó los plenos derechos políticos, entre otros, al ciudadano Gustavo Petro Urrego.


En un debate entre candidatos a la vicepresidencia, al referirse a la ofensa de “Marbelle”, Francia Márquez, de manera lúcida y profunda manifestó: "El racismo no solo hiere, sino también mata. El racismo no solo nos daña a nosotros, sino daña a quien lo expresa porque no se permite construir desde el amor y la diferencia. A @Marbelle30 le mando un abrazo ancestral para que se sane y construyamos desde la diferencia". Y reiteró: "Yo a Marbelle le mando un abrazo, de ese abrazo ancestral que me enseñó mi abuela, para que se sane, porque no solamente el racismo nos daña a nosotros, sino que daña a quienes lo expresan porque se cohíben la oportunidad de expresar amor, de expresar alegría y de construir en medio de la diferencia"


Como para que no quedaran dudas de su animadversión y odio, “Marbelle”, ante el abrazo extendido por Francia Márquez, expresó "¡Y le devuelvo su abrazo ancestral para que se lo guarde!USTED NO ME DA CONFIANZA NI ME REPRESENTA EN NINGÚN SENTIDO… A mí no me venga con el discurso barato con el que quieren engañar a la gente" (SIC). De esa manera, contribuye a mantener en el aire el rumor perverso que intenta ligar a la adalid negra con la subversión, de la que igualmente no saca a Petro, y con eso alimentar dudas, pasiones vindicativas y temores, actitud que le aplaude la extrema derecha como su vocera. Afirmaciones alimentadas en las bodegas, los blogs, las plataformas, las columnas en medios y las redes sociales derechistas dedicadas a promover animadversión contra quienes piensan distinto, falsa información, propaganda negra e infundir terror.


Muestra de lo anterior, al lado de los mensajes disociadores de la cantante, un columnista de un portal “informativo” derechista y opinador del Noticias RCN TV, se desató en trinos insultantes, denigrantes, prejuiciados contra Petro, Márquez y el Pacto Histórico. La reacción indignada y a la vez airada de Petro, al calificar de neonazi al mencionado provocador y al medio que lo aloja, le costó un llamado de atención de la Fundación para la Libertad de Prensa -Flip. Si bien esa es la misión de la entidad, se echa de menos que también hubiera censurado el uso de los medios como trinchera política. Más aún, como cloaca.


Las libertades de prensa, pensamiento, opinión y expresión, mientras no atenten contra la supervivencia de la humanidad, socaven derechos universales y dañen la dignidad, gozan de protección constitucional y convencional. De otra parte, la ética, la decencia, la convivencia y el respeto a la diferencia y la diversidad son actitudes y comportamientos fundamentales en democracia. La comprensión, veneración y práctica de libertades y derechos nos hace más civilizados, su inobservancia y violación nos degradan a la barbarie.

 

*Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido su autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.