Todos quieren con Gaviria, ¿excepto los votantes?

Por: Daniela Garzón Investigadora nacional - Línea de Democracia y Gobernabilidad


En los últimos días, Alejandro Gaviria ha sido noticia porque tanto la Coalición de la Esperanza (Robledo, Fajardo, Galán, Cristo, de la Calle, etc.) como diversos candidatos conservadores y de centro derecha, que se han querido llamar la Coalición de la Experiencia (Echeverry, Gutiérrez, Peñalosa, Cárdenas), lo quieren en sus equipos y compitiendo dentro de sus posibles consultas para llegar a una candidatura única. El exrector de los Andes, quien dijo que no, no, no y al fin sí será candidato presidencial, y que recicla el discurso de ser la representación del centro que salva de “los extremos” y de la polarización, se ha mantenido reacio a las alianzas y parece ser el candidato más cotizado, pero solo para los políticos.


La última encuesta de Datexco, revelada este martes 2 de noviembre, muestra que, de marzo a hoy, el candidato sigue con un pálido 2% de intención de voto cuando la pregunta se hace abiertamente, lo que no le permite estar ni entre los cinco primeros lugares; mientras que Petro sigue liderando y toma algo de ventaja, pasando del 19% al 23%. El panorama para Gaviria es tan poco alentador que por encima de él están incluso candidatos que han anunciado que no harán parte de la contienda, como el exalcalde de Barranquilla, Alejandro Char.


Cuando la pregunta es cerrada, la intención de voto por Gaviria sube al 6%, pero sigue estando muy lejana de la de su posible contendor en segunda vuelta, pues Petro saca un 26% (16 puntos porcentuales de ventaja sobre el segundo, que es Sergio Fajardo, quien tiene una intención de voto del 10%). En un escenario de segunda vuelta contra Petro, Gaviria pierde 35% contra 28%. Fajardo, en cambio, le gana a Petro 34% contra 30%.


No se sabe si es el embrujo de las redes sociales, el ego, la ingenuidad o la excesiva atención de los medios lo que le hace pensar a Gaviria y a quienes lo rodean que es un candidato fuerte, con capacidad para imponer condiciones –o tal vez sea la seguridad de contar, por debajo de la mesa, con la maquinaria liberal, un poco menos de dos millones de votos–, pero las encuestas muestran que, a pesar del autobombo, aún no despega. Aunque, claro, falta aún mucho trecho para las elecciones de marzo, y las pasadas elecciones dejaron la lección de que un candidato puede pasar de desconocido en febrero a invencible en marzo, después de lo que pasó en la interconsulta entre los partidos y movimientos de derecha (sí, eres tú, Iván Duque).


Lo que también muestra Datexco es lo que ya otras encuestas venían haciendo evidente desde hace meses: la dispersión de candidaturas –esta vez se miden catorce– ha tenido un correlato en la absoluta incertidumbre e indecisión del electorado. Cuando la pregunta es abierta, hoy las verdaderas opciones ganadoras son: “No sabe” (que pasa del 13% al 16%), “Ninguno” (del 9% al 15%) y el voto en blanco (del 5% al 10%). Entre las tres opciones hay un 41% de votantes, un espacio suficiente para asegurarse un lugar en segunda vuelta. Cambiando la pregunta a candidatos específicos, estas tres opciones acumulan un 27%, un porcentaje aún mayor que la intención de voto de Gustavo Petro.


Lo único en lo que los datos de Datexco favorecen a Gaviria es en cuanto a su imagen favorable. A pesar de que no supera el 70% en la pregunta sobre si lo conocen, su favorabilidad es la tercera mejor: con un 56% está detrás del exsenador Juan Manuel Galán y del exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández.


Datexco no es la única encuesta en la que le va mal a Gaviria. En las dos últimas reveladas por la Revista Semana, y llevadas a cabo por el Centro Nacional de Consultoría, sus resultados también fueron bajos y preocupantes. En la que se llevó a cabo en los primeros días de septiembre, su intención de voto fue del 3%; y en la de octubre disminuyó levemente y se ubicó en el 2,6%. Todavía se encuentra muy lejos de ser una candidatura lo suficientemente importante como para ver en ella al próximo presidente.


Falta mucho camino y las encuestas suelen ser apenas fotografías y no bolas de cristal de los escenarios electorales, pero lo cierto es que, tal vez, los candidatos del centro y la derecha están sobrevalorando la importancia de Gaviria, y que este tendrá que hacer más que grabar vídeos y escribir trinos para ganar votantes. Las elecciones no se disputan en Twitter, tampoco en los auditorios de las universidades.