Por: María Victoria Ramírez


Un día

solo un día descansar de la bondad en mis espaldas

Encender la leña y cocinar los sueños

fugitivos en la madrugada de mi niñez.

Hacer una cama colorida de hojas secas

cambiar el olor de la cebolla larga

por el perfume de las hormigas y los tallos secos.

En una tarde soleada entregarme al sol

Cobijarme con el viento y con mi cabeza en tu pecho

Reposar en el vientre de la noche

Utopía, Rosalba Henao


El título de esta columna corresponde al de la más reciente obra poética de Rosalba Henao, una colombiana pintora y escritora, nacida en La Tulia, Valle del Cauca, que reside en Nueva York hace más de 15 años. Obtuvo un máster en educación del arte y animación sociocultural en La Habana, Cuba, y se define como indagadora. Ha presentado su trabajo plástico y lecturas poéticas en lugares públicos de la ciudad, universidades y bibliotecas (New York Public Libraries). Sus poemas han sido seleccionados para revistas en NY y Colombia. Su más reciente trabajo, Tiempo Eterno, poemario bilingüe de la Editorial Lobo Estepario Productions, 2020, Chicago, EE.UU., contiene ilustraciones también de la autora. Rosalba es cofundadora de Crónica, un espacio de lectura, conversación y creación literaria que reúne a escritores nuevos y experimentados, un proyecto que nació en el Bronx, NY, con el propósito de “celebrar el poder liberador de la palabra, reconocernos en las historias y hacernos más humanos”.

El poder original, portada del libro Tiempo eterno/Timeless. Autora: Rosalba Henao.


De manos de la autora obtuve su más reciente obra, además de la posibilidad de una conversación larga que no se planeó como una entrevista. Más bien como el encuentro de dos mujeres que quieren conversar y compartir. Rosalba es una gran conversadora y una gran poeta. Pero también una mujer con conciencia de género y conciencia política que hoy día se dedica, en el distrito de Long Island, NY, a enseñar arte a niños y niñas.

Rosalba Henao


Rosalba vive muy al tanto de lo que sucede en Colombia. Los más recientes acontecimientos políticos del país le interesan, ocupan parte de su tiempo. Es por ello que leyó juiciosamente el informe de la Comisión de la Verdad y escribió un texto que publicó en su blog del cual extraigo apartes para provocar reflexión y al mismo tiempo seguir contando quién es Rosalba:


Hace mucho tiempo no leía algo tan doloroso y al mismo tiempo inspirador. Reconozco que he llorado mucho y también he sentido que se han unido parte de las hilachas que de años atrás, venían colgando desde dentro. Acceder de primera voz a las cosmovisiones de las diferentes culturas que habitan el territorio colombiano, es alucinante. Las formas de la relación ser humano-naturaleza, la manera de enfrentar las calamidades, la violencia, especialmente por parte de las mujeres; las que han sufrido doblemente. Vivir la muerte de sus hijos, vecinos, esposos y por último el abuso sexual al que fueron sometidas como estrategia de acumulación de tierras. Zonas que posteriormente serían usadas para el "desarrollo" llámese minería, monocultivos, cultivos ilícitos, lícitos, represas, canal interoceánico, puertos secos, biodiversidad.


La agudeza y generosidad para ver y perdonar lo atroz, cómo seguir adelante cuando la vida ‘termina’ son hilos conductores hacia el encuentro con formas avanzadas de vivir.


Y junto a lo que escribe sobre el informe de la Comisión de la Verdad leo su poema Un enemigo y me digo que la sensibilidad de Rosalba alcanza para narrar de forma dulce al contradictor, que será la tarea que acometamos en el largo camino de la reconciliación:


Y dime cómo puedes

construir una frontera para separar el aroma de mis selvas

del plato de tu mesa

Cómo hacer un cerco de las manos que alimentan

y arrullan a tus hijos

o al oro negro de mis montañas

corriendo las arterias de tus calles

Cómo hacer una muralla a la historia de tu ciudad

cuyo suelo, centímetro a centímetro

tiene huellas digitales de hombres y mujeres

de los cinco continentes

Un enemigo, Rosalba Henao


Rosalba tuvo la generosidad de permitir la publicación de su poema Las Piedras en la Antología de poesía pereirana, Voces inéditas, del proyecto Contagio Poesía, financiado por la Secretaría de Cultura de Pereira, en plena pandemia en 2020. Un fragmento de ese poema describe, según mi lectura, el dispositivo de encubrimiento de la verdad y el drama de las víctimas.


Selva abajo los pájaros del monte

vieron a las mujeres bajar al pueblo a contar lo sucedido

ellas tenían viva la conciencia, la mirada, la confianza.

Los gobernantes, la policía, los jueces, en sus sillas cómodas y limpias

escucharon porque tenían oídos, escribieron porque tenían manos,

indagaron, grabaron, fotografiaron y callaron

porque echaron el dinero a sus bolsillos.

Selva adentro los pájaros con alas abiertas, resguardados en los

yarumos, aún esperan el regreso de las que nunca volverán.

Las piedras, Rosalba Henao


Hoy la tarea de los y las poetas, de los periodistas, de toda la sociedad colombiana es crear y adquirir conciencia sobre lo ocurrido en los 60 años de conflicto y no seguir cubriéndose los ojos. Porque como lo expresa el padre Francisco de Roux “aquí lo que hubo no fue una guerra civil sino una guerra contra los civiles” que algunos advirtieron, pero que muchos ignoraron. En su prosa y en su poesía Rosalba pide y escribe sobre esa verdad: “Cuando los pájaros no cantaban es el relato de quienes vivieron de manera directa el conflicto en Colombia, es la historia ocultada por años y que ahora gracias al trabajo de un gran equipo, llega hasta nuestras manos para producir la catarsis de todo un país que había estado y sigue siendo llevado a la violencia, al silencio y al olvido”.