Semana por la paz: tejiendo con mano ciudadana

Por: Luis Eduardo Celis


A la memoria de Horacio Arango S. J.


La Compañía de Jesús era propietaria de una joya litúrgica, "La lechuga", una hermosa pieza de orfebrería colonial que representa una cruz con incrustaciones de esmeraldas y otras piedras preciosas, una reliquia de inmenso valor patrimonial que la Compañía de Jesús, a mediados de los años ochenta, consideró que su mejor lugar era el Museo del Oro, regentado por el Banco de la República. Así fue y hoy la “La Lechuga” reside en esta importante institución cultural.


Con los recursos económicos generados por haber cedido "La Lechuga", se conformó el Programa por La Paz, liderado por el Sacerdote Jesuita Horacio Arango, una persona de especial sensibilidad, inteligencia y compromiso con la vida, la dignidad humana y la paz. Con el liderazgo del Programa por la Paz se inició la Semana por la Paz en los duros años de finales de los ochenta. Hoy la Semana por la Paz cumple treinta y cinco años.


La Semana por la Paz ha sido una formidable expresión ciudadana que se vive en la escuela, en los barrios, en las iglesias, en las universidades, en fin, en múltiples espacios sociales y ciudadanos donde se hace reflexión, diálogo, debate, cultura por entender nuestros conflictos, denunciar mil barbaries e insistir en que hay que defender la vida y construir paz.


Colombia tiene una enorme experiencia de construcción de órdenes de paz en todos los espacios donde hay sociedad apersonada de su destino. Esto hay que tenerlo siempre presente en medio de una larga historia de violencias organizadas. Igualmente hemos tenido una vital experiencia de construcción de paz.


La Semana por la Paz de este año se da en el inicio de un Gobierno Nacional que ha ofertado Paz Total como el compromiso de superar todas las violencias organizadas que persisten, lo cual es dramático en cerca de doscientos municipios donde la vida sigue siendo atropellada todos los días.


Del 4 al 11 de septiembre vamos a tener la Semana por la Paz para seguir trabajando por una Colombia en paz.


No queda sino agradecer a la Conferencia Episcopal, a Redepaz, a la Redprodepaz y a cientos de organizaciones de muchos énfasis que hacen realidad esta formidable expresión ciudadana, alegre, colorida y llena de vida.