Rechazo Muelle Zúñiga

Por: Redacción Pares


Alarma por proyecto de construcción de muelle para yates, lanchas y botes turísticos en Playa Dormida, Santa Marta, por parte de la empresa CHIEF LIMITADA representada por la señora María Fernanda Zúñiga Chaux, ex Presidenta de Fiduagraria y sobrina de Julio César Zúñiga Caballero y de Juan José Chaux Mosquera.


Todo este negocio de los Zúñiga Chaux huele mal:


1. Huele mal que los dueños y gestores sean miembros de una familia con feos antecedentes como profesionales del desplazamiento forzado de población.


2. La señora María Fernanda Zúñiga Chaux y sus tíos son palmicultores. Han sido investigados por concierto para delinquir y desplazamiento forzado de poblaciones en Chocó con el propósito de cultivar palma.


No debe extrañar que ahora la señora Zúñiga Chaux quien estando muy joven fuera presidenta de Fiduagraria, esté metida en un nuevo negocio que implica expulsar población en nombre del desarrollo y el progreso. Ya no en el Chocó sino en Santa Marta.


3. La pequeña bahía sobre la cual la señora Zúñiga Chaux y sus parientes están solicitando una concesión de playa para construir un muelle para yates, lanchas y embarcaciones turísticas es un lugar habitado por pescadores artesanales convertidos en parte –por cuenta de su extrema pobreza- en arrendadores de carpas y vendedores de pescado crudo y frito. Casi todos ellos son raizales y mestizos que habitan en el barrio las Tunas y Cristo Rey, Macondo, Bello Horizonte y otros, que quedarían en el aire, sin como ganarse su sustento y el de sus familias.


4. Pero la pequeña bahía es además y por sobre todo el único y gran sitio de recreo y esparcimiento de los barrios anteriores. Alrededor de 3000 personas –entre negros y mestizos - la utilizan en los días festivos y feriados para reunirse con familiares y vecinos a recrear sus lazos de familia, de amistad y de vecindad. A todos ellos el proyecto les caería como una bomba que de forma brutal dejaría sin su lugar habitual de congregación comunitaria a los habitantes de unos barrios que no cuentan con parques, ni canchas deportivas, ni con casas comunales para recrear su vida social.


5. En vez de integrar la población de negros y mestizos para hacer de las playas del sector un espacio multiétnico, biodiverso y colorido, los Zúñiga la expulsan, para blanquearlas y para volverlas social y étnicamente homogéneas. Eso es racismo. Y es contrario a la Constitución.


6. Por fortuna ya las juntas de acción comunal de los barrios, al igual que la asociación Raíces, Afro-colombianos del Magdalena, la asociación de pescadores del sector, y pescadores individuales, a nombre propio presentaron su oposición al atropello.


7. Huele mal que una familia con mentalidad de encomendero colonial, educada en el racismo y el disfrute de privilegios de casta blanca quiera montar su negocio privado y exclusivo en una playa que es un bien público, pasando por encima de poblaciones muy vulnerables de negros y mestizos que a sus ojos no son nadie.


8. Hay que recordarles a esa familia y a las autoridades nacionales, ministeriales y portuarias, que con mirada burocrática, telescópica y remota le han dado su visto bueno al proyecto de muelle con el argumento de que no había poblaciones relevantes afectadas entre los vendedores de cocadas y de artesanías, pescadores y vecinos de barrios populares que tienen en la playa amenazada su único lugar de recreo, que los por ellas invisibilizados son alrededor de 3.000 nadies.


9. Huele mal constatar que, de acuerdo con información del diario El Tiempo de 14 de septiembre de 2008, la familia Zúñiga estuvo vinculada en procesos de lavado de activos y de extinción de dominio por la participación del padre y del tío de María Fernanda, Antonio y Julio César Zúñiga Caballero respectivamente, en la sociedad CHIEF LIMITADA, y que esa sociedad es la misma que ahora solicita la concesión de muelle.


10. Huele mal que a pesar de contar con un representante en la junta del Consejo del condominio Playa Dormida, los Zúñiga hayan ocultado su conflicto de intereses y más bien tratado de manipular dicho Consejo para bloquear la oposición al proyecto. En su oposición la Junta de Playa Dormida dejó claro que los dueños y gestores del proyecto están incurriendo en abuso de su posición dominante en el mundo de los negocios de Santa Marta.


11. El estilo arrogante de casta privilegiada de los Zúñiga, se proyecta ahora como abuso de posición empresarial dominante en el entorno de playas que van desde el Aeropuerto hasta Punta Gloria, donde, como conquistadores españoles del siglo XVI, quieren privatizar el uso de bienes públicos para imponer –bajo condiciones muy distintas y que auguran malos resultados- un modelo de desarrollo turístico fundado en imaginarios funestos para el medio ambiente en tiempos de crisis, como el de Miami y el sur de la Florida, con su miríada de muelles particulares.


12. Huele mal que los habitantes de Villas Canarias, un condominio de 25 casas que desde hace alrededor de 40 añosutiliza la playa y la bahía como lugar de esparcimiento y cuida el entorno natural, se encuentren de repente frente al peligro inminente de que el bello paisaje que han tenido en frente durante décadas, se convierta ahora en un pozo séptico de aguas aceitosas, con un lecho marino destruido; en un embarcadero que puede terminar plagado de visitantes-predadores; en un basurero; o en una frontera agresiva controlada por guardias privados y de policías que en nombre de la seguridad de los visitantes y de la persecución del micro-tráfico van a restringir la libre circulación de vecinos y de paseantes, pero sobre todo la de los habitantes negros y mestizos de los barrios aledaños que siempre van a ser vistos como los principales sospechosos de todos los negocios ilegales y de la delincuencia que allí florezcan.


13. Lo mismo habrá de sucederle a los dueños de pequeños hoteles y hospedajes vecinos del sector. Sus negocios, edificados sobre el derecho al libre acceso a la pequeña bahía y a su playa, se van a ir a pique.


14. A menos que su oposición sea debidamente atendida por las autoridades competentes, el derecho –constitucionalmente amparado- de los habitantes de Villas Canarias y demás vecinos de la bahía -cuyos predios están cerca del lote de los Zúñiga- a gozar de un ambiente sano se verá gravemente vulnerado.


15. Huele mal que el descanso de las monjas de la comunidad de María Auxiliadora, quienes regentan un colegio que ha educado un sinnúmero de docentes en Santa Marta y que también son vecinas de la bahía, tenga que sufrir, como la cotidianeidad de los habitantes de Villas Canarias, la destrucción de su entorno natural. A las ancianas monjas que utilizan su casa como lugar de retiro en la vejez se les van a vulnerar sus derechos de personas mayores. Por fortuna también ellas alcanzaron a presentar su escrito de oposición.


16. Huele muy mal que el edicto que anuncia la desgracia y que establece un término perentorio de 20 días para presentar oposiciones se ponga en lugar público en vísperas de Semana Santa, cuando los afectados están menos preparados para responder en forma adecuada.


17. Huele mal que en sus considerandos, la resolución del Ministerio del Interior que autoriza continuar con el proceso de aprobación de la concesión diga que no había lugar a Consulta Previa porque no había población indígena ni raizal que se viera afectada, ignorando, de buena o de mala fe, que la asociación Raíces: Afro-colombianos del Magdalena, está inscrita en el registro de dicho ministerio.


18. Huele mal que las autoridades bogotanas hayan aprobado un proyecto con especificaciones imprecisas en lo que atañe al tamaño del muelle, como reza el aviso: Aproximadamente.


19. Huele mal que el proceso de aprobación del proyecto se haya adelantado durante 2 años con tanto sigilo.


20. Huele mal que en la DIMAR en Santa Marta le hayan dicho a quienes fueron a presentar sus oposiciones que el proyecto ya no se puede parar, a menos que se presenten en contra argumentos técnicos irrefutables, y que los argumentos de tipo social y cultural ya no tienen lugar. Como si quienes nos oponemos por razones económicas, ecológicas, paisajísticas, sociales y culturales al atropello hubiéramos contado durante el trámite con otra oportunidad.