¿Paz duradera o un nuevo ciclo de violencias?



¿Cuál será la trascendencia de la firma de un acuerdo in-tegral de paz? ¿Qué está en juego en la actual coyun-tura del país? Nos hacemos estas preguntas al analizar

todas las cifras, todos los hechos que ha recogido la Fundación Paz y Reconciliación desde el 2012 para sus informse sobre el conflicto armado y violencia. Recorrimos un poco la historia y retrocedimos veinte años para mirar situaciones similares a la actual. Encontramos un gran parecido entre el periodo que se inició en el 2010 y la situación que vivió el país entre 1990 y 1994. Voy a tratar de resumir las preocupantes conclusiones que sacamos. Me perdonan amigos lectores este ladrillo.

La década del ochenta se cerró con un dramático y doloroso baño de sangre que incluyó una racha asombrosa de magnicidios. El presidente Cesar Gaviria se propuso entonces mantener la presión sobre los carteles de la droga y las guerrillas y, a la vez, desarrollar un proceso de paz, impulsar una reforma política y desatar una apertura económica. Los resultados fueron de verdad impactantes.

Se firmó la paz con el M-19 y otros cuatro grupos guerrilleros. Se dió de baja a Pablo Escobar y se desmanteló el temible Cartel de Medellín. Se aprobó la Constitución de 1991. Se dió un salto en la modernización de la economía colombiana. Todos los índices de violencia se redujeron, especialmente el homicidio que había tenido su punto más alto en 1989. El país respiraba un aire nuevo.

Pero en 1995 la situación de seguridad se dete