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Pasos hacia la verdad: encuentro entre Mancuso y Londoño en la Comisión de la Verdad

Por: Laura Cano

Periodista Pares

“Este escenario no es ni puede ser para glorificarse como actores de guerra, sino para mostrar la inmensa deuda que ustedes y todos los demás actores del conflicto, el Estado y los colombianos, tenemos con las víctimas y con todos aquellos que fueron asesinados, mutilados, secuestrados, arrebatados de sus tierras, desplazados y humillados”, estas fueron algunas de las palabras del padre Francisco de Roux a Rodrigo Londoño y Salvatore Mancuso, el pasado 18 marzo, cuando presentó la ruta de la contribución a la verdad y al reconocimiento de responsabilidades de los excomandantes. En el marco de este proceso, el pasado miércoles 4 de agosto, tuvo lugar un encuentro en el que fueron escuchados los antiguos miembros de grupos armados ilegales.


El espacio, que fue organizado por medio de la Comisión de la Verdad, permitió seguir construyendo lo que para muchas personas es una esperanza de verdad, reconciliación y reparación. Además, hizo posible que 18 víctimas llegaran hasta las instalaciones de la Comisión para escuchar a quienes ejercieron y fueron responsables de cientos de hechos victimizantes que, por años, desangraron el país y dejaron en la memoria de miles de personas recuerdos dolorosos. Algunas de las personas que asistieron al encuentro fueron: Orlando Medina, exalcalde de Nariño, Antioquia; Marta Aguirre, cuñada del concejal Desiderio Suárez, de Rivera, Huila; Paola García, hija de dirigentes políticos de la Unión Patriótica; y Lesley Orozco, representante de la organización Mujeres Víctimas Construyendo Paz, de los Montes de María.

Hay que señalar que en el espacio estuvieron, de forma virtual, tanto Rodrigo Londoño como Salvatore Mncuso, quien se conectó desde el centro de reclusión en Georgia, en donde está luego de haber sido extraditado a Estados Unidos el 13 de mayo de 2008. También participaron los comisionados Lucía González, Carlos Ospina, Saúl Franco, Alejandra Miller y Marta Ruíz.


El encuentro estuvo centrado en escuchar tanto al ex jefe guerrillero como al ex jefe paramilitar, quienes en su paso por la guerra dejaron un universo de millones de víctimas. Ambos recordaron cómo fue su entrada a los grupos de los que hicieron parte. Por un lado, Timochenko recordó: “Soy de una familia pobre. No aguantamos hambre, pero fuimos muy pobres. Escuché a mi papá hablar del comunismo, leí sobre la Unión Soviética. En la escuela uno veía que había compañeros que llegaban sin desayunar. Son elementos que contribuyen a lo que uno vive. Eso me incentivó a integrar la militancia comunista desde los 13 años, en 1976 (…). Jamás se me pasó por la cabeza dejar la lucha armada. Estábamos convencidos. Ahora uno es autocrítico. (…) La vida me dio el privilegio de ser el firmante de la paz, lo cual representa bastante porque estuvimos en una confrontación que generó heridas profundas en la sociedad, pero tengo la posibilidad de trabajar para sanar esas heridas”, dijo.


Por su parte, Mancuso narró los tiempos en los que era extorsionado por guerrilleros cuando vivía en Tierralta, Córdoba: “Llegó un grupo de guerrilleros pidiéndome la cuota de la extorsión, yo les mostré el recibo de pago, pero me dijeron que el responsable de las finanzas se voló con la plata, que me tenían que llevar para hablar con el jefe”. Tras esto, pidió protección al Estado: “. Fui con una escopeta, ubicamos el sitio, se dieron de baja a tres guerrilleros, y, a partir de eso, me dijeron que me monté en el lomo del tigre, y, si me bajaba, me comía el tigre. Mis opciones eran seguir en la lucha, acompañar y seguir de ejemplo ante empresarios y ganaderos, para conseguir apoyos y demostrar que podíamos ganarle a la guerrilla. O la otra opción era vender e irme, porque la guerrilla me iba a secuestrar y asesinar. Esas fueron las causas del momento en que el Estado me empujó cuando fui a donde ellos pidiendo protección”.


Además, durante su relato, Mancuso también contó cómo fueron creciendo las Autodefensas, que, según sus palabras, tuvieron una gran injerencia por parte de grupos políticos y económicos del país, los cuales, además de promover varias acciones violentas, apoyaron logística y económicamente jugadas en medio de la democracia de varias zonas. Asimismo, puso sobre la mesa el papel de las Convivir, grupos que fueron el enlace entre las AUC y las Fuerzas Militares, lo que les permitió recibir apoyos económicos para expandirse y confrontar a la guerrilla.“Las autodefensas, al igual que las guerrillas, jamás hubiéramos podido llegar a una región si no teníamos una financiación asegurada”, aseveró.




Asimismo, el ex jefe paramilitar también profundizó en la forma en la que la parapolítica se fue fortaleciendo gracias, también, al aporte empresarial: “Todos los problemas mínimos básicos e insatisfechos estaban concentrados en esas regiones y en algún momento estuvieron bajo ese dominio de las guerrillas y abandonadas por el Estado. Y es cuando se da este tránsito que va de la parte militar a la parte política. Y es cuando empieza la toma del poder del Estado por parte de las Autodefensas haciendo pactos, acuerdos, y que se conoce como la parapolítica. Tuvimos alcaldes, gobernadores, diputados, congresistas y hasta presidentes alcanzamos a ayudar a nombrar”, detalló Mancuso.


Adicionalmente, y también en relación con el Estado y con los grupos políticos y económicos del país, añadió que estos también tuvieron responsabilidad con el exterminio de la Unión Patriótica: “cuando la guerrilla decide conformar la UP y empieza la vinculación con la vida política, y hacer campaña, y participar en elecciones, y logra acceder a concejos, alcaldías y demás, la preocupación enorme viene de las instituciones del Estado, de los gremios económicos, industriales, de que Colombia se convirtiera en otra Cuba: expropiaran las propiedades, sectores económicos e instauraran un modelo político y acabar con quienes se oponían. (…) La UP no fue exterminada por las Autodefensas. Su gran victimario fue el Estado, y claro que nosotros tuvimos responsabilidades”, sentenció.


Es importante traer a colación que, en medio de estas confesiones, Mancuso dejó en claro que no estuvieron al servicio de una clase política tradicional ni sirvieron a los gremios económicos. “Ahora, hubo personas que utilizaron a las autodefensas y se aprovecharon de ellas” reiteró. No obstante, manifestó que en otros escenarios, como para la provisión de armamento, también tuvieron alianzas con grupos de narcotraficantes. Mencionó que: “Se les pidió armamento y ellos, a cambio, pidieron que se les pagara con droga. Estas economías ilegales permitían conseguir recursos para enfrentar a los enemigos. Cuando propusimos la erradicación de los cultivos ilícitos, el Gobierno nunca estuvo interesado. Le dimos la orden a los campesinos que no podían talar bosques vírgenes ni entregarle la droga a las Farc, sino solo a las autodefensas”.

Por su parte, Rodrigo Londoño también contó varias de sus experiencias en su paso por la otra guerrilla de las Farc. Contó que, en relación con algunos de los hechos que afectaron a las comunidades, este grupo armado no planificaba la toma de la población, “sino del sitio militar, puesto de policía o base militar, que, violando las normas del derecho internacional, las ponían entre la población. La línea era destruir el puesto de Policía, que cada vez era más reforzado, por eso necesitaba más explosivos y afectaba a los alrededores. Eso jamás debió pasar”.

Londoño también habló sobre la forma en la que se equipaban de armamento: “Conseguíamos armas en el mercado negro. Solo con llegar con plata a la frontera del Ecuador se conseguían 100 fusiles. Cuando se consiguió más finanzas, hicimos más negocios. En el 81 me enviaron con Jorge Briceño al Caguán a resolver un problema interno con un comandante que indica que era un infiltrado que se puso a trabajar con la mafia. Puso a la guerrilla a trabajar con la mafia. En los campamentos había pista hecha por los guerrilleros, llegaban las balsas con la coca. En el Caguán conocimos ese fenómeno. Secuestrábamos a los mafiosos y les decomisamos la coca. Les decíamos que nos trajeran armas, pero nos decían que no. Solo nos pagaban los impuestos y las remesas. Uno solo nos consiguió unas escopetas viejas. Por lo menos, en lo que yo me acuerdo, los narcos se cuidaban mucho de no darnos armas. Pero sí iban vendedores y algunos nos vendían las armas por coca”.


Al respecto, es necesario traer a colación otra de las afirmaciones de Timochenko, quien recordó que “las guerrillas existieron como forma de resistencia a esa violencia (la violencia del Estado)”. En ese sentido, añadió: “No vengo como un pecador a la redención. Llego como un revolucionario que viene a asumir sus consecuencias. Cometimos crímenes que iban en contravía de la ética y que dejaron profundas heridas”.


Con todo esto, lo que se percibió en esta jornada fue una intención transversal por la reconciliación, por aunar esfuerzos que lleven a la reparación de las millones de víctimas que el conflicto armado dejó en el país. Esto en el marco del trabajo de la Comisión de la Verdad, el cual ha propiciado este y otros encuentros en pro de la construcción de una verdad plural.




Por último, vale la pena cerrar mencionando que, una vez más, Mancuso hizo pública su intención de acogerse a la JEP, de donde ha sido rechazado, pues los magistrados han considerado que, más que haber tenido un papel de “tercer civil colaborador”, el rol de Mancuso fue el de un “miembro orgánico de la estructura criminal, desarrollando una función continua de combate”. Sin embargo, en esta ocasión, Mancuso envió un oficio ante la JEP para que aceptara su comparecencia como testigo en el caso 003 (muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado): “Queda en mis manos que la JEP decida mi comparecencia”, aseveró el exjefe paramilitar.


Adicionalmente, Rodrigo Londoño aseguró: “estamos en este camino por las víctimas. Estamos haciendo el máximo esfuerzo para la no repetición. Este es un momento muy importante, estamos viendo los frutos de lo que acordamos en la Habana”.