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Nos quedan solo once años para salvar el planeta

Por: Daniela Quintero. Redacción Pares

En Colombia se realizó el II Diálogo Regional sobre Crecimiento Verde y Cambio Climático con miras a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2020 que se llevará a cabo en Chile para dialogar y alertar sobre los riesgos del aumento de la temperatura de la tierra, a causa de los gases efecto invernadero y la deforestación, principalmente.


Durante el 24 y 25 de julio, varias organizaciones, empresas privadas, y funcionarios del sector público, atendieron la agenda regional sobre cambio climático encaminada hacia la COP25, que consiste en la reunión más importante a nivel mundial; y por consiguiente, los participantes dieron un panorama de cómo se está enfrentando este fenómeno en la región, qué problemas persisten y cuáles son los riesgos si no se trabaja en una estrategia global.


El año pasado se conoció el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU que advirtió que en el 2030 la temperatura de la tierra superará los 1,5 grados centígrados, lo cual es perjudicial para los ecosistemas y la supervivencia humana.


Por consiguiente, las organizaciones ambientales trazaron una ruta para mitigar los riesgos y desde ese momento se propuso una meta para que cada nación redujera el porcentaje de CO2 (dióxido de carbono) anual. Si en once años no se logra disminuir la temperatura se presentarán sequías extremas, incendios forestales, inundaciones y escasez de alimentos para cientos de millones de personas.


¿Qué se propuso en el diálogo regional?


La Fundación Paz y Reconciliación-Pares habló con Luis Guillermo Guerrero Guevara, director del CINEP Programa por la Paz, y asociado a la Red Nacional de Programas Regionales de Desarrollo y Paz (Redprodepaz), una de las organizadoras del evento realizado en la capital colombiana.


“Nosotros estamos en este evento hacia la COP 25 que nos habla sobre ‘crisis climática’ realmente, no cambio climático, pues hablar de ‘cambio’ es tenue, es más la crisis climática y la visión de cómo hacer una acción más fuerte y contundente en estos próximos 20 años que nos quedan porque si no hacemos algo la crisis va a ser muy dramática”, aseguró Guerrero.


La Redprodepaz junto con la Fundación Konrad Adenauer (KAS) con otras entidades de Chile, México, Perú y Colombia se reunieron durante dos días para preparar como sociedad civil y en diálogo con los Estados los propósitos de salida de esta crisis climática que ya está empezando a mostrar sus secuelas, por ejemplo, en la destrucción del habitad animal.


En ese sentido, Guerrero señaló que uno de los puntos clave para mitigar este fenómeno, es que los países ejecuten políticas públicas ambientales como un asunto estatal y no como una política de gobierno. Por eso, insistió en la responsabilidad de los Estados y sus políticas publicas frente a los objetivos también de las cumbres de París, de Kyoto, de estos eventos mundiales que se han propuesto para bajar las emisiones de carbono.


“Aquí la ciudadanía también tiene que actuar, pero lógicamente es un diálogo entre estados y ciudadanos, sobre todo el modelo económico que esta muy lento en hacer sus cambios. Entonces es un poco angustiante porque parece un poco apocalíptico al análisis que se oye aquí”, apuntó el director del CINEP.


Cómo contribuye el país en el cambio climático


América Latina, y en particular Colombia han aportado a mitigar este fenómeno. “Yo creo que afortunadamente no estamos en la vanguardia de la producción mundial al estilo de esta economía científico-tecnológica dura, sino que nuestras industrias son pequeñas”, explicó.


De todas maneras, hay un grave problema porque a pesar de que en Colombia no existen las grandes industrias, sí vienen a extraer: extracción de carbón, de oro, de energía fósil. Entonces el suelo colombiano se convierte en un escenario de extractivismo minero energético, el cual contribuye de forma negativa a la crisis climática.


“Ahí yo creo que el aporte nuestro sería disminuir y dosificar ese tipo de permisos que se dan a las extracciones extranjeras. Esa vía libre hay que pararla. Ese tipo de intervenciones también producen un deterior ambiental terrible sobre todo el tema puntual del agua y también producen CO2”, concluyó.


Por su parte, Nicole Stopfel, directora del programa regional seguridad energética y cambio climático en América Latina (EKLA), adscrito al KAS, expresó que América Latina tiene un potencial enorme en lo que viene siendo en energías renovables.


Además, posee una geografía maravillosa y es una de las regiones que menos emisiones genera, y asimismo, una de las más vulnerables entonces se debe trabajar en conjunto para que se aprovechen las energías renovables.


“La idea de este segundo diálogo fue juntar actores de diferentes sectores tanto de empresas, de sociedad civil de gobierno y de política para discutir sobre los temas de crecimiento verde y cambio climático y este año con especial enfoque en la COP 25”, apuntó.


Así las cosas, otro punto muy importante que se discutió es que se necesita una consciencia en todos los niveles, y que el tema del cambio climático y crecimiento verde y todo lo que tiene que ver con estos temas se aborde desde varios sectores y múltiples actores.


También aseguró que el problema muchas veces es que falta comunicación hacia afuera por parte de las empresas, puesto que no se ve el progreso que han hecho, pero lógicamente falta mucho por hacer.


El papel del sector privado


Pares conversó con Jhon Jairo Granada Giraldo, gerente general de la Centra Hidroeléctrica de Caldas-CHEC del grupo EPM, quien contó que dicha empresa tiene una clara estrategia climática, una acción frente el cambio climático y también sobre los fenómenos extremos y tiene todo un desarrollo a través de planes de acción para gestión de gases efecto invernadero, adaptación y mitigación al cambio climático.


“Lo que pasa es que lo que se vio en la COP 21 es que tenemos hasta el 2030 para actuar entonces tenemos hay que acelerar las acciones, planes y programas”, apuntó.

Según contó, están llevando a cabo un control de las emisiones y son considerados “carbono neutros”.


Asimismo, destacó el trabajo en conservación, protección y sobre todo de pedagogía a las comunidades.


“Nosotros desde hace varios años hacemos conversación con las comunidades y nos encontramos muchas posiciones radicales y personas con ciertas ideologías que influencias mucho a las comunidad. Por eso se necesita que los científicos lleguen a estas comunidades, a través de conversaciones para que se conozca la realidad”, apuntó.


En la actualidad cuentan con 2.414 líderes de veredas, corregimientos y municipios, en los 40 donde EPM presta el servicio de energía eléctrica en los departamentos de Caldas y Risaralda.


Pero las que más valoran las comunidades es la formación y la capacitación. Lo que queremos es generar capacidades para poder hablar con un conocimiento entre las partes y que sea equilibrado que no haya un desbalance entre la información que se maneja, y la comunicación sea entre iguales.


En definitiva, es responsabilidad de todos y todas trabajar en la disminución de los factores que aumentan la temperatura de la tierra, puesto que, es muy crítico el panorama planteado por los expertos, que auguran un futuro lleno de desastres naturales si no se emplean prácticas sostenibles para el planeta.

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