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«Mi hijo me parió para esta lucha»

Por: Daniela Quintero. Redacción Pares

En julio de 2018 la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) abrió el caso 003 para investigar las muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado.

Tres meses después el Colectivo de Madres de Soacha presentó un informe ante el tribunal sobre el asesinato de sus hijos, que fueron presentados como guerrilleros.


En enero de este año, se reunieron de nuevo en la JEP para exponerle a los magistrados una nueva posición frente al crimen de sus hijos.


De acuerdo con el colectivo, los mal llamado “falsos positivos” no deberían ser contados como delitos en el marco del conflicto armado, puesto que, según ellas los militares buscaban beneficios personales.


«Soy víctima de una política creada por Uribe»


Diecinueve (19) jóvenes desaparecieron entre el año 2004 y 2008 en el municipio de Soacha, Cundinamarca. Luego de varios años de búsqueda, los restos de los jóvenes aparecieron extrañamente en el departamento de Norte de Santander. Tras las pesquisas se descubrió que altos mandos de la fuerza pública dieron la orden de asesinarlos y registrarlos como caídos en combate.


A continuación, Luz Marina Bernal, madre de uno de los jóvenes asesinados le cuenta a la Fundación Paz y Reconciliación -Pares, su experiencia de vida que la llevó al activismo. Actualmente trabaja por la paz y la defensa de los Derechos Humanos:

Quisiera decir que no soy víctima de un conflicto armado ya que no fueron grupos insurgentes los que desaparecieron y asesinaron a mi hijo. Soy víctima de una política sistemática creada por el entonces presidente Alvaro Uribe Vélez.

Él creó la Directiva Ministerial el 17 de noviembre del 2005, firmada por Camilo Ospina Bernal donde pagaban recompensas a militares para que presentaran resultados de los enfrentamientos con las guerrillas.


El expresidente les daba otros incentivos como:

– Medallas

– Cartas de felicitación

– Remuneración económica

– Permisos a sus casas

– Ascensos

– Cursos al exterior


«Soy la mamá de Fair Leonardo Porras Bernal»


Ese fue el contexto y esta es mi historia. Me llamo Luz Marina Bernal Parra. Soy madre de Fair Leonardo Porras Bernal, un joven de 26 años pero un niño en un cuerpo grande ya que su mentalidad llegó hasta los 8 años de educación especial.

¿Usted se preguntará cuál fue la causa de su discapacidad? El 22 de noviembre de 1981 yo cumplí cinco (5) meses de embarazo y tenía un control prenatal cuando un carro me atropelló y desprendió el cerebro de mi bebé.


Me llevaron a urgencias, los médicos me examinaron y me dijeron que el feto estaba muerto y que no me podían hacer nada por mi embarazo tan avanzado. En cualquier intervención mi vida corría peligro, entonces me dieron de alta y a guardar reposo para que mi cuerpo expulsara el feto en su debido tiempo.


El 22 de diciembre de 1981 estaba cumpliendo 6 meses de embarazo cuando nació mi hijo Fair Leonardo a las 12 del día. Por sorpresa fue un parto normal, pero a los 3 meses mi hijo empezó a presentar fiebre y convulsiones.


En la Clínica San Rafael le dieron la orden de Hospitalización porque tenía una meningitis aguda.

Por lo tanto, mi hijo quedó con dificultad de aprendizaje, nunca pudo aprender a leer, ni a escribir. También tenía una parálisis en su pierna y brazo derecho.

Así es que yo me dediqué a enseñarle a Fair Leonardo durante 26 años cómo convivir ante una sociedad sin que fuera discriminado por su condición.


A pesar de esas dificultades mi hijo prestaba un servicio social a una comunidad ayudando a las personas. Como amigo era muy respetuoso y colaborador, como hermano sobreprotector y cuidaba mucho a sus dos hermanitas.


«A Fair Leonardo lo desaparecieron un 8 de enero»


A Fair Leonardo lo desaparecieron el 8 de enero del 2008 a la 1:30 de la tarde. Lo llevaron hasta Ocaña, Norte de Santander y allá lo asesinó el Ejercito Nacional de Colombia. Para ser exactos la Brigada Móvil 15.

Los militares que lo asesinaron lo hicieron pasar por el jefe de una organización narcoterrorista. Duré 8 meses buscando a mi hijo en clínicas, hospitales, casas de albergue, con el Inpec y Medicina legal.


Tan pronto desapareció, empecé a buscar en las calles y carreras del municipio desde las 4:00 de la mañana, todos los días. Levantaba a los habitantes de calle pensando que mi hijo podría estar durmiendo entre ellos.


Yo sabía que lo habían sacado de Soacha y no había podido regresar a casa. Pensé que había tenido un accidente.


Era una zozobra contante. Me preguntaba cada instante en qué condiciones estaría mi hijo. Si habría comido, tendía frio, estaría durmiendo.

Es un dolor que no le deseó a nadie, después de los 8 meses de búsqueda, el 16 de septiembre de 2008 me llamaron de Medicina Legal. Me atendió la doctora Diana Ramírez y ella me leyó una lista. Allí estaba el nombré de Fair Leonardo Porras Bernal, quien según ella, se encontraba en una fosa común como NN (nombre desconocido).


El 23 de septiembre Medicina Legal me entregó unos documentos para poder ir hasta Ocaña a recuperar los restos de mi hijo la exhumación. A los dos días viajé y solo me entregaron una parte de sus restos.


«Le prometí a mi hijo que iba a buscar la verdad»


Fair fue raptado y asesinado, junto con otros jóvenes de los que tampoco se conoció el paradero en varios meses. Sin embargo, el 8 de octubre Uribe salió a los medios de comunicación a decir que los jóvenes de Soacha no se fueron a coger café a Santander, sino que tenían propósitos delincuenciales.


Esas palabras de ese señor me indignaron tanto que le prometí a mi hijo -mientras miraba su rostro en una foto- que lo que me restara de vida era para buscar la verdad y ayudar a todas las familias de víctimas en este país.

Entonces estudié durante 6 años acerca de los Derechos Humano para poder entender el conflicto colombiano, y conocer de los hechos victimizantes que han venido ocurriendo durante estos 60 años.


De esta manera pude empezar a participar en eventos y en las delegaciones que asistimos a La Habana, en el marco de los diálogos de Paz.


«Hay que educar en el respeto a la vida»


No es fácil en Colombia ser defensor de DDHH. Se extermina cuando se reclaman nuestros derechos.


Cada día es muy difícil pero a pesar de eso hay que seguir luchando por un país mejor por lograr destejer una guerra absurda que ha hecho tanto daño y empezar a tejer una paz estable y duradera

Esto se logra con verdad, reparación integral para todo un país, garantías de no repetición. Pero sobre todo con justicia social, para nuestras nuevas generaciones que no merecen vivir otros 60 años de guerra.


Yo tengo 5 nietos y no es justo que ellos tengan que vivir todo esto. Yo empecé a luchar contra un Estado, un Gobierno y unas cúpulas militares en octubre del 2008 después de la desaparición y asesinato de mi hijo.


Yo creo que para poder avanzar hacia una paz estable y duradera necesitamos educar y concientizar al país con una pedagogía de respeto, hacia la vida, que no haya indiferencia, indolencia, ni frialdad respecto a lo que pasa en el país.


Por eso estamos trabajando mucho con el arte que es una forma de recuperar toda la memoria. Por medio del teatro, la pintura, los grafitis, los tejidos, poesía, documentales, entrevistas, películas, libros, marchas y galerías. El arte nos transforma para bien.


Yo siempre he dicho que yo parí a mi hijo para la vida y mi hijo me parió para esta lucha.Y por todo esto vale la pena entregar el resto que me queda de vida.

Para lograr esa paz anhelada tenemos que sanar física, psicológica y espiritualmente nuestro cuerpo interiormente para poder ayudar a un cambio verdadero.