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  • Laura Natali Cano Murillo

Matrícula cero, aún queda camino por recorrer

Por: Laura Cano, Periodista Pares.


Desde el pasado 28 de abril, tras una toma pacífica de la sede de Bucaramanga de la Universidad Industrial de Santander, varias y varios estudiantes comenzaron a exigir que, ante el estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica que se vive en el país, se garantizara la matrícula cero, es decir, que se cubrirá a través del Gobierno Nacional, alcaldías y gobernaciones los costos de las matrículas de universidades públicas, evitando, entre otras cosas, altos índices de deserción.


Este acto simbólico, además de abrir la discusión, también generó que más estudiantes de diversas universidades del país se movilizaran de distintas formas presionando para que se avanzara en el tema. Así, en los últimos meses se han registrado toma de instalaciones de universidades, plantones y huelgas de hambre, además, como es el caso de la Unicauca, que ha participado en la Marcha por la Dignidad, la cual ha pasado por varias ciudades.


Estos espacios han generado que a la fecha instituciones de educación superior públicas hayan aprobado total o parcialmente la matrícula cero a estudiantes de pregrado, siendo estas las que hasta al momento la han implementado:


· Universidad de Cundinamarca: matrícula cero para 12.742 alumnos.

· Universidad del Valle sede Cali: matrícula cero para las y los estudiantes estrato 1 y 2.

· Institución Tecnológica Colegio Mayor de Bolívar: aprobó el subsidio del 100% de la matrícula para cerca de 1.600 estudiantes de los 2.266 que tiene.

· Universidad del Magdalena: 12.710 alumnos recibirán la matrícula cero para el 2020-2.

· Universidad del Atlántico: 100% de las matrículas de todas y todos los estudiantes.

· Universidad Popular del Cesar: se anunció la matrícula cero para estudiantes estrato 1 y 2 de la Institución.

· Universidad de Córdoba: matrícula cero para 11.974 estudiantes.

· Universidad de Nariño sede Ipiales: matrícula cero para cerca de 700 estudiantes.

· Universidad del Tolima: se le dará matrícula cero a cerca de 13 mil estudiantes de la modalidad presencial y a distancia.

· Politécnico Jaime Isaza Cadavid, Institución Universitaria Tecnológico de Antioquia e Institución Digital de Antioquia: matrícula cero para cerca de 22.600.

· Universidad de Antioquia: se garantizará la matrícula cero para la totalidad de estudiantes.

· UTS: beneficio para cerca de 6 mil estudiantes estrato 1 y 2.

· Universidad de la Guajira: el beneficio se dará a estudiantes estrato 1 y 2.

· Universidad Distrital: matrícula cero para las y los estudiantes estrato cero, uno y dos.

· Universidad de Cartagena y UNIBAC: matrícula cero para la totalidad de estudiantes.

· Unillanos: matrícula cero para todas y todos los estudiantes de la IES.

· Universidad del Cauca e IES Colegio Mayor del Cauca: matrícula cero para estudiantes de estrato 1 y 2.

· UTP y Universidad de Caldas: matrícula cero para estudiantes estrato 1.

· UIS: matrícula cero para alumnos estrato 1 y 2.

· UNIPAZ: matrícula cero para el 97.4% de estudiantes.


No obstante, todavía hay estudiantes que continúan en sus esfuerzos por conseguir que las IES en las que estudian aprueben la matrícula cero, de no haberlo hecho, o que la implementen para la totalidad de estudiantes. Muestra de esto son los más recientes plantones realizados el día de ayer por parte de estudiantes de la Universidad Nacional sede Bogotá, y la huelga de hambre iniciada hoy por estudiantes de la Universidad Surcolombiana.


“Se vuelve necesario que se fortalezca el acceso y permanencia a la Educación Superior como una garantía al derecho fundamental de las y los estudiantes de la Universidad Surcolombiana, esto contra la visión privatizadora de la educación pública. En este sentido, hemos decidido entrar en huelga de hambre como una propuesta de protesta pacífica en representación del estamento estudiantil”, indica el comunicado de las y los estudiantes que iniciaron la huelga de hambre.


Es necesario hacer énfasis en dos panoramas. Por un lado, en que según una investigación del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, se necesitarían $919.457’240.141 para poder cubrir la matrícula cero en las 32 universidades públicas, señalando que estos serían los recursos faltantes correspondientes a lo que es pagado por las y los estudiantes.

Por otra parte, que la gratuidad de la educación superior se ha convertido en una bandera histórica de las luchas del movimiento estudiantil, de la mano de la oposición a la privatización de esta, en lo que pareciese insistirse, por lo menos desde los 90, en donde ha resaltado en políticas públicas el crédito estudiantil por encima de inversiones directas a las instituciones de educación superior, en este caso, públicas.


Por lo anterior, Pares habló con Andrés Felipe Mora, docente asociado al departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional y director del Centro de Pensamiento en Políticas Públicas de Educación Superior.


Pares: El debate sobre matrícula cero también ha puesto sobre la mesa el de gratuidad, ¿cuál es la diferencia de estos dos conceptos?


Andrés Felipe Mora: Gratuidad hace parte de un concepto más amplio asociado a la garantía del derecho a la educación superior, que se esperaría que en virtud de esta consideración se avanzara progresivamente sobre el tema de acceso, eliminando las barreras económicas. Se piensa como una política sostenible en el tiempo.


Matrícula cero se plantea hoy como una salida de urgencia de corto plazo, para garantizar que las y los estudiantes se mantengan en el sistema educativo, disminuyendo la tasa de deserción que predeciblemente va a aumentar en el marco de la pandemia, esto en el semestre que está por comenzar o que ya iniciaron.


Pares: ¿Con la matrícula cero se avanza en el problema de financiación que por años ha tenido las universidades públicas?


A.F.M: La matrícula cero al ser una medida de urgencia, que, si bien ayuda a disminuir la posible deserción, no ayuda a cubrir o saldar la deuda histórica que hay con las universidades públicas del país, las cuales acumulan hoy un desfinanciamiento estructural que supera los 18 billones de pesos, lo que, entre otras cosas, ha provocado que las universidades deban buscar recursos propios como venta de servicios por extensión o investigación, y por medio de las matrículas.


Así lo que se esperaría para hacerle frente a esta situación es que, desde distintas fuentes, principalmente desde el Gobierno, se cubran esas matrículas para cubrir el flujo de caja que normalmente tendrían las universidades y que aporte a solucionar el desfinanciamiento que sufren las 32 universidades públicas del país.


Hay que destacar que lo que piden las y los estudiantes es que haya una reivindicación para que la matrícula cero sea sostenible y se pueda avanzar en ese criterio de gratuidad. Sin embargo, hay otro tema y es que en varias universidades se habla de matrícula cero focalizada, es decir, que no beneficia a todas y todos los estudiantes, sino a quienes son estrato 1 y 2.


Eso también se debe problematizar y poner en discusión, porque lo que se pelea, además, es que dentro de ese potencial transformador del mecanismo se incluyan tres condiciones. Uno, que esa plata entre a la base presupuestal de las universidades.


Dos, que además de ser sostenible, involucre a todas y todos los estudiantes por lo menos de pregrado, porque las clases medias también la están pasando mal y no se quiere que las universidades sea el espacio de la focalización de la política social.


Tres, que la discusión esté acompañada por discusiones en las IES sobre qué significa realmente la gratuidad y el problema del desfinanciamiento estructural, para así proponer alternativas para reformar los artículos 86 y 87 de la Ley 30, que son los que definen el financiamiento para universidades públicas del país.


Pares: Se han dado pasos con la matrícula cero, ¿también se han dado con la gratuidad?


A.F.M: Ese tema está muy crudo, lo que ha querido el Gobierno es llevar una política totalmente opuesta a la idea de gratuidad, por cuanto lo que ha querido es estimular el crédito educativo y subsidio a la demanda para las y los estudiantes, esto por medio del Ser Pilo Paga, Generación E, del modelo de Financiación contingente de ingreso (FCI) y en general con el aumento de personas que acceden a créditos educativos con el Icetex.


Con esto estamos lejos de acercarnos a un modelo de gratuidad, al contrario, se están profundizando las políticas de privatización y endeudamiento de las personas que quieren acceder a la educación superior universitaria, que es una bandera que los estudiantes y varios grupos de profesores reivindican, asumiendo que la gratuidad sería una consecuencia de tomar la educación superior como un derecho.


De hecho, ahora en la pandemia lo que se está motivando es el endeudamiento de las personas. En las medidas que ha tomado en este tiempo el Gobierno para las IES públicas y privadas es facilitar el acceso a créditos, es un tratamiento como si fueran unas empresas. Con esto se ve que la gratuidad está en la agenda del movimiento estudiantil, pero por fuera de la del Gobierno.


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