Luz Helena Sarmiento: “Tiene que darse el paso a una negociación con el ELN”

Luz Helena Sarmiento, santandereana de cuna y geóloga de formación, estudió en la Universidad Industrial de Santander y ha labrado una carrera profesional, tanto el sector privado como en el sector público, enfocada en temas de gestión ambiental. Esto la llevó a ser ministra del Medio Ambiente, en el Gobierno de Juan Manuel Santos, e integrante de la delegación de ese Gobierno para los diálogos con el ELN.


En la Cumbre Internacional de Paz, organizada por la Gobernación de Caldas, Sarmiento habló, justamente, sobre su experiencia en los diálogos establecidos con el ELN. Afirma con claridad que las negociaciones con este grupo son tema pendiente y que hay que resolverlo para avanzar hacia una Colombia en paz. A continuación, reproducimos un apartado de su diálogo, en el marco de esta cumbre, con Mario Hernán López, maestro de la Universidad de Caldas.

Mario Hernán López: Luz Helena, ¿cuál tema resaltarías de esos diálogos? ¿qué nos queda como experiencia de lo vivido con el ELN durante el Gobierno del presidente Santos?

Luz Helena Sarmiento: Yo creo que el tema de participación. Este es un tema que va a ser fundamental. Es diferente a la participación que se dio en el proceso de La Habana. Yo no estuve en el proceso de La Habana, pero lo tuvimos que estudiar, como se dio la participación en el proceso con las FARC, y con el ELN debe ser diferente.

Yo dirigí, desde la delegación de Gobierno, las discusiones sobre participación de nuestra mesa de diálogo. Y fui la que, por parte del Gobierno, junto con Juan Sebastián Betancur, lideramos las audiencias públicas en Tocancipá y en Bogotá, en octubre de 2017. Estas audiencias se dieron en contra de muchas voces, especialmente del lado de nosotros: no queríamos que se hiciera en Bogotá, sino sentarnos a igual a igual, los que estábamos negociando, frente a la ciudadanía colombiana, en Colombia.

Yo creo que lo que más nos enseña, frente a este reto pendiente, es que básicamente en el diálogo con el ELN, el tema de la participación va a ser fundamental. Y los acuerdos no van a ser solo como los PDET, o no se debe llegar a acuerdos estrictamente apegados a fórmulas como los PDET, sino un tema que salga de la participación, mucho más amplio, pero tiene que ser acotado.

En cuanto a la participación, siempre llegábamos a una gran discusión: si la participación era vinculante. Nosotros decíamos que es imposible que sea vinculante. Y yo siempre lo puse en un ejemplo fácil, yo decía: “si en una zona como Arauca, donde ellos [el ELN] tienen tanta influencia o presencia, unos dicen que se puede explotar el petróleo como quieran, y si uno pone la parte ambientalista entonces van a decir que no quieren petróleo; entonces no puede ser vinculante en dos posiciones de esas tan diferenciadas. Pero digamos que el tema de participación va ser fundamental, y va ser mucho más complejo, pero sÍ es posible una participación incidente, buscando acuerdos entre partes muy disimiles sobre temas de interés regional y nacional.

MHL: La opción para construir paz es el diálogo, ¿cómo ves este tema del ELN en las próximas elecciones?

LHS: Son temas difíciles, yo siempre he dicho que yo soy política por convicción, y soy apolítica porque en mi casa no se hablaba de política porque a mi abuelo paterno lo mataron los conservadores; y a mi abuelo materno lo mataron los liberales. Mis abuelas eran campesinas desplazadas, entonces, en mi casa si se hablaba de política nos daban palo. Frente a la paz pendiente con el ELN, yo realmente lo que pienso es que el tema no va a salir fácilmente; el tema no va a salir en las primeras; nadie se va a comprometer con eso, pero es un tema no resuelto que sufren muchas comunidades. Pensaría, sin tener ningún sesgo, que Petro los minimiza, cree que puede lograrlo muy fácilmente, y el ELN es una guerrilla mucho más compleja de lo que pudo ser las FARC, por su sistema operativo, pero, además, por el tema de sentirse tranquilos como están. Y el tema Venezuela lo pone en un componente muy complejo. Yo podría decir que la gente del ELN que permanece en La Habana está jugada por la paz y todo este propósito, pero la gente que está en Venezuela no tanto. Entonces yo creo que ahí falta, primero, que ellos vean cómo se van a unificar, porque a los que fueron parte de la mesa siempre les vi ganas. Pero creo que no va a ser un tema que se vaya a discutir muy fuertemente en el debate político en curso. Hay que trabajar por que se discuta que hay una paz pendiente con el ELN.

MHL: Siempre se ha relacionado el tema de la paz con el ELN con el tema minero. Usted es geóloga, ha sido ministra de Medio Ambiente y trabaja en estos temas relacionados con la minería, siendo un tema tan delicado y polémico: ¿cómo ve la minería y los múltiples impactos negativos en las comunidades, el medio ambiente y demás?

LHS: El tema minero es un diálogo que viene puesto sobre la mesa dentro de la política nacional. Yo soy geóloga, geóloga de la UIS, de Bucaramanga, y yo creo que Colombia tiene una buena oportunidad en el tema minero. Y el que es minero no va dejar de ser minero, los que están aquí que son mineros lo saben.

A mí me tocó trabajar el tema del páramo de Santurbán, y eso son cosas muy complejas en este país donde satanizan muchas cosas. Entonces el que es minero lo señalan, y tratan de meter a todos en la misma bolsa. Yo, realmente, creo que la discusión que se tiene que dar en este momento es: ¿hacia dónde va Colombia económicamente? Y yo creo que tienen una oportunidad los mineros pequeños, los grandes, menos los de minería criminal. Ahí si yo creo que nosotros no tenemos que irnos contra la informalidad, sino formalizar más; creo que durante los últimos Gobiernos se ha tratado de hacer una formalización.

Hacer una formalización en muchos territorios no es muy fácil. Hablando, por ejemplo, de las zonas donde hace presencia el ELN, el sur de Bolívar es una de las zonas críticas, entonces yo creo que lo que podría ayudar el tema de paz, en estas zonas, es ayudar a los mineros con su formalización, acordando cosas que se puedan cumplir y acompañar a los mineros y a las comunidades.

La riqueza minera va jugar un papel muy importante que yo creo que, para los mineros que están aquí, puede ser una potencialización de sus actividades. Hay que hacerlo bien, primero, hay que hacerlo bien, porque no es a cualquier precio, pero para eso tiene que estar el Gobierno al lado, y las corporaciones. Yo siempre he sido bastante crítica de las CAR (Corporación Autónoma Regional), pero hay unas que lo hacen bien, y yo creo que hay que fortalecer a las organizaciones de los mineros y acompañarlos, no perseguirlos.

Yo creo que el tema de persecución a los mineros es muy duro. Ser minero es, muchas veces, vergonzante hacia la otra gente, pero sí todo el mundo quiere lo que hacen los mineros.

Yo estuve haciendo unas investigaciones hace poco, y las perspectivas para la economía colombiana son durísimas. Colombia en 15 años ya no va poder exportar carbón, por el tema del cambio a la matriz energética, y el carbón representa, más o menos, el 15% de nuestra balanza de pago. Entre 15 y 20 años, la demanda del petróleo en el mundo va a bajar. Hoy el mundo consume 100 millones de barriles al día, entre 15 y 20 años, la demanda va bajar casi a 80 millones al día, y va a seguir bajando; va a haber sobre oferta y, al estar en 80, 90 millones de barriles al día, el precio se proyecta no como hoy en 80 o 90, sino en 30 dólares. Eso significa que cuando llegue a 80 millones de barriles diarios de consumo en el mundo, en 15 o 20 años, Colombia ya no puede exportar petróleo, ni un barril de petróleo. Y el petróleo representa el 45% de nuestros ingresos, o sea: perdimos el 60% de nuestra balanza de pago. Lo único que, digamos, se ha hecho en estos últimos 30 años (y ha tomado 30 años para posicionarlo) ha sido el cultivo de las flores, que suman el 10% en la balanza de pago. La gran oportunidad son los mineros, la minería pequeña y grande.

Eso que los mineros en este momento le pueden plantear al Gobierno es una agenda de fortalecimiento de sus gremios y unas organizaciones fuertes para los enormes desafíos ambientales y sociales que tenemos, porque los mineros son los que van a parar la balanza de pagos en el país. Y es hacer lo mismo, los mineros grandes tienen que llegar también, los mineros artesanales también, con una organización, pero son ustedes. Y yo quisiera, yo se lo decía hace unas semanas a unos mineros también pequeños del sur de Bolívar, tienen que organizarse por lo que van a representar los ingresos de la minería, pequeña, mediana y grande; ellos van a ser los que salven la balanza de pagos, porque Colombia tiene que saber que, en 20 o 25 años vamos a perder el 60% de nuestra balanza de pagos, y eso significa estar peor que Venezuela ahora.

Hay que hacer buena minería, con responsabilidad social y ambiental. Otros países lo hacen y nosotros en Colombia igualmente podemos hacerlo.

MHL: ¿cómo ve la opción de darle continuidad a los diálogos con el ELN?

LHS: Yo creo que unas negociaciones de paz con el ELN es un paso que tiene que darse. Cuando nosotros hicimos las mesas de participación, las primeras mesas en Tocancipá, donde fueron 200 estamentos (100 escogidos por el ELN y 100 por nosotros) a escuchar cómo querían participar, lo que uno sí notó es que en las comunidades, especialmente, del Chocó o de Arauca, de las zonas donde está la guerra (la guerra toca a la gente que está en las zonas apartadas, uno la ve por noticias, y cuando yo era pequeña, mis primos que eran de San Vicente de Chucurí, a muchos los enlistaron de lado y lado, y varios de mi familia murieron)… la gente se cansó. La gente se cansó de estar en la mitad. Por eso mismo, a mí no me sorprendió cuando decía que sí había servido el proceso, porque la gente que lo vive, la gente de las regiones, uno que lo veía allá, las indígenas que iban del chocó, muchas de las comunidades nos decían a nosotros “estamos cansados de la guerra”. Yo creo que es un paso donde la sociedad debe participar, y esta pandemia, y todo lo que ha pasado en los movimientos sociales, pues nos demuestran que no podemos seguir en lo mismo. La gran pregunta es cómo vamos a llegar a una nueva mesa y con qué propuestas. Hay que hacer un proceso con mucha participación regional e ir muy acompañado de gestos reales de paz. Y los gestos reales de paz pasa… es que la paz no es solamente el silencio de las armas, la paz también significa que la gente tenga qué producir, la paz significa que se tenga una convivencia sin pobreza y con muchas oportunidades. Entonces yo creo que lo que hay que hacer es un proceso mucho más amplio y empezar a pensar el tema de la participación. Eso va ser mucho más importante.

Yo creería que el nuevo Gobierno tendría que sentarse en una preliminar muy rápida con la gente del ELN que está en La Habana. Esto para mirar un esquema y empezar a planearlo, un proceso que no puede ser corto, pero tampoco sería tan largo como el de las FARC

MHL: ¿Qué pasa con el mundo interior en esos espacios en los que uno se encuentra con un antagonista, con alguien que está justo al otro lado de su espectro político? ¿Qué pasa en la vida interior después de esta experiencia?

LHS: Eso es un tema, uno pasa por muchos estadios, como cuando se viven las infidelidades o los duelos: primero la rabia y todo lo que se siente, y así se van procesando todas esas emociones y al final es un tema ideológico. Y uno dice, claro, había líneas rojas, el modelo económico, entonces eso no se discutía, pero en el fondo (yo, por lo menos, lo hablo desde lo personal) lo que uno se da cuenta es que todos queremos lo mismo, y es ahí donde usted se da cuenta que usted puede construir desde la diferencia, pero, sobre todo, sobre los acuerdos que uno tiene de los principios de vida. Es un tema enriquecedor; esa participación en un dialogo con el ELN, en una delegación de Gobierno, me llevó a muchas reflexiones.

De las cosas que más me impactó fue cuando la gente fue a hablar con nosotros, la gente de los territorios que estaban en guerra, que viven la guerra todos los días, y ahí es donde uno queda cuestionado y se da cuenta, ante tantos dramas, que ese conflicto hay que resolverlo La experiencia de ser parte de una negociación de paz con el ELN a mí me cambió mucho. Me cambió la vida ver que son gente como nosotros, pensamos lo mismo en muchas cosas, pensamos diferente en otras, pero esencialmente escuchar a la gente de los territorios y buscar esa paz que nos hace falta a todos.


 

Este apartado ha sido transcrito por el equipo de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares)*