Los reversazos de Peñalosa



El cambio de posición en el caso de Rosa Elvira Cely es, quizás, el reversazo más notorio, el más comentado. La noticia apareció así en los diarios: “El secretario de Gobierno, Miguel Uribe, ofreció disculpas a nombre del Distrito por el concepto emitido por la oficina jurídica de la entidad que dirige, en el que se culpaba a Rosa Elvira Cely, símbolo de la lucha contra la violencia de género, por su muerte ocurrida en mayo de 2012”.

No era para menos. El gobierno distrital había dicho ante despacho judicial que: “Rosa Elvira puso en riesgo su integridad y vida, hasta el punto que Javier Velasco le cercenó su existencia; si ella no hubiera salido con los dos compañeros de estudio después de terminar sus clases en las horas de la noche, hoy no estuviéramos lamentando su muerte”.

El grave litigio con la opinión pública que acosó y avergonzó al alcalde y a su secretario de Gobierno a través de las redes sociales se resolvió enviando un oficio con el cambio de opinión y pidiéndole la renuncia al funcionario que había representado al Distrito en la instancia judicial. Pero quedó el sabor amargo de una improvisación en un acontecimiento tan dramático.

También se vio obligado Peñalosa a variar su posición en la disputa con el gobernador de Cundinamarca sobre el tren de cercanías que saldrá de Facatativá y entrará a la ciudad capital. Había tachado estos trenes como juguetes muy costosos, había ido más lejos nombrándolos como “un cáncer”, para declinar muy pronto su actitud y aceptar que es un proyecto necesario y urgente para la movilidad de una población aledaña a Bogotá.