Los problemas de las democracias contemporáneas



“Las democracias no son perfectas”. Esta es tal vez la frase más repetida en las clases de Ciencia Política. Dentro de una línea continua, las sociedades se dividen entre las muy democráticas y las autoritarias. Dahl, uno de los padres de la Ciencia Política, acuñó el concepto de poliarquía, que mostraba como este “gobierno de muchos” es el estado ideal de la democracia. Sin embargo, actualmente las democracias se asemejan más a Gobiernos de élites, en los que se disputan el poder unas con otras. Algunas minorías administran el poder “eficientemente” para mantenerse en el Gobierno.


Me podría dedicar a hablar de Venezuela o de Nicaragua, y sobre los vicios autoritarios de estos Gobiernos. Pero las ilustraciones pululan por todo los medios de comunicación. Más bien, me quiero dedicar a escribir de los problemas profundos en la forma cómo se ejerce y se administra el poder en los regímenes supuestamente democráticos de la región.

Un ejemplo es lo sucedido en el Estado de Veracruz en México. Allí, el exgobernador Javier Duarte habría desfalcado en al menos 2.000 millones de dólares a uno de los Estados más poblados de México. Durante varios años, este fue el Estado más violento para ejercer el periodismo, la libertad de prensa no existía, cualquier asomo de crítica o de investigación periodística era duramente castigado.