Los guardianes de la implementación del Acuerdo

Por: Germán Valencia

Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia


Este 24 de noviembre de 2021 se cumple el primer lustro de la implementación del Acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP). Seguramente serán muchos y muy variados los artículos e informes que se escriban sobre los avances y retrocesos, los logros y vacíos, o los aciertos y desaciertos sobre el balance de lo pactado en el Acuerdo del Teatro Colón de Bogotá.


Lo más probable es que muchas personas aprovechen el momento para hablar de la lentitud en la implementación de lo acordado, para lanzar críticas –con justa razón– al Gobierno de Iván Duque y responsabilizarlo por los escasos avances que durante su mandato –entre 2019 y 2021– se han alcanzado en materia de paz, y que ha llevado a que hoy se hable de un retraso de, por lo menos, diez años en el cumplimiento de la totalidad del Acuerdo Final.


Dado que el tratado de paz es comprensivo y muy amplio, posiblemente las críticas se detendrán, sobre todo, en el punto uno –relativo a la Reforma Rural Integral– para mostrar que sobre lo fundamental se ha avanzado poco –un cumplimiento de tan solo 4% en la implementación total, según el Instituto Kroc–. Las personas detractoras, quizá, expondrán algunas de las ausencias: la adjudicación de tierras a través del Fondo de Tierras; la realización de las inversiones prometidas en los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET); y la adopción de los decretos ministeriales de los planes nacionales sectoriales.