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«Los expresidentes tenemos un deber ético con la verdad»

Por: Redacción Pares


Este miércoles, el expresidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998) habló ante la Comisión de la Verdad sobre el problema de las drogas en el marco del conflicto armado interno colombiano, los militares y dinámicas de la guerra en el período 1994-1998 y la expansión de los actores del conflicto armado en ese periodo de tiempo. “Vengo dispuesto a contribuir al esclarecimiento de los hechos de guerra acontecidos durante mi gobierno”, señaló el exmandatario en el primero de los Espacios de Contribución a la Verdad en los que la Comisión de la Verdad entrevista a personas, que de manera voluntaria, desean contribuir al proceso de esclarecimiento de la verdad.


Según el exmandatario, hay una relación directa entre la política y la prohibición de las drogas como un elemento que conforma este problema en el marco del conflicto armado interno. “Se habla de raíces históricas del conflicto, raíces sociales, pero me parece que falta una tercera que es la influencia de la política internacional en el conflicto colombiano en los últimos 30 años”, señaló Samper en este primer Espacio de Contribución a la Verdad.


Sobre la política de fumigaciones durante su gobierno, el expresidente Samper declaró que fue un error, ya que causó un grave daño ambiental y que por cada hectárea de coca que se asperjaba se destruían dos y media de bosques “Consideramos que la fumigación podía hacer parte de una política de interdicción. Hoy estoy arrepentido de pensar así”, a lo que también indicó que «El principal problema de la fumigación aérea es la resiembra, el 90% de lo que se fumiga se resiembra. Mientras que los que se sustituye socialmente no lo hace en una gran proporción”.

Desde el 2017, el expresidente Ernesto Samper está buscando que su versión sobre la Toma de Las Delicias llegue a la JEP y a la Comisión de la Verdad. A través de una carta, el ex mandatario le pidió a ambas entidades surgidas del acuerdo de paz que acepten su ofrecimiento de dar testimonio sobre los hechos violentos que se dieron entre 1994 y 1998, tiempo que estuvo en el poder.


También habló sobre el Plan Colombia sobre el que aseguró que desdibujó su componente social que se negoció al principio –80 % de recursos para inversión social–.y se convirtió en un plan de lucha antiguerrillera. El expresidente seguirá declarando de manera pública y privada sobre las dinámicas de la guerra durante su gobierno, la expansión de los actores armados en ese periodo, la creación de las cooperativas de seguridad Convivir y el asesinato del dirigente conservador Álvaro Gómez.


¿Por qué someterse a la JEP?


Hace un año, Ernesto Samper envió una carta a Patricia Linares, presidenta del Tribunal para la Paz de la Jurisdicción Especial para la Paz, y al padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad. En ella, expresaba su voluntad para atender todos los requerimientos de ambas instituciones en pro de aportar al esclarecimiento de la verdad.


Pares habló con el expresidente Samper sobre esta voluntad de acudir a la JEP y a la Comisión de la Verdad para contar los hechos relacionados con el conflicto armado ocurridos durante sus cuatro años de mandato.


Pares: ¿Qué lo motivó a tomar la decisión de solicitar a la Comisión de la Verdad y a la JEP para dar testimonio sobre los hechos violentos que se dieron entre 1994 y 1998, tiempo que fue mandatario de Colombia?


Ernesto Samper Pizano: Lo que me motivó para solicitar a la JEP y a la Comisión de la Verdad a que recibieran mis testimonios relacionados con el conflicto durante mi gobierno, fue la decisión que tomó, infortunadamente, el Congreso de la República de modificar lo que se había acordado en la Habana en el sentido en que estos mecanismos de justicia transicional podrían llamar a declarar a personas de la sociedad civil que habían tenido alguna forma de participación en el conflicto por la vía pasiva o la vía activa.


Entonces consideré que esta decisión violentaba el derecho que tienen, y siguen teniendo, las víctimas a reclamar la verdad sobre los hechos que los afectaron. Este sentimiento me llevó a dirigir esta carta a los sistemas de justicia transicional diciéndoles que yo no me escudaría en esta especie de fuero que se estaba extendiendo a los expresidentes para ayudar a construir la verdad en los hechos de violencia que habían ocurrido durante mi gobierno.

Pares: ¿Qué espera que ocurra después de brindar estos testimonios?


E.S.P: Sin que esto tenga un carácter provocador o conminatorio, sí espero que el acto de este miércoles, en el que los comisionados tuvieron la oportunidad de preguntar el contexto en el que ocurrieron episodios que hoy día ellos están investigando, sirva para construir lo que yo he llamado el gran edificio de la reconciliación del cual todos vamos a ser inquilinos.


Pienso que mis colegas expresidentes deberían considerar seriamente la posibilidad de asistir a la Comisión de la Verdad, sin presiones ni amenazas de judicialización, al contrario, dentro del espíritu que tiene el concepto de justicia restaurativa con el fin de seguir adelante para lograr una convivencia entre los colombianos. Considero que es un deber ético con las víctimas ayudar a contribuir esta narrativa que necesitamos, entre otras cosas para que a partir del reconocimiento que hacemos los unos de los otros podamos seguir en una gran mesa de diálogo con nuestras propias diferencias.


Pares: ¿Cuál es su mensaje al país y a la clase dirigente de Colombia?


E.S.P: Pienso, sinceramente, que al país le está haciendo mucho daño la polarización; pero a mu juicio esta polarización no es entre paz o guerra ya que la mayoría de los colombianos estamos a favor de la paz. Tampoco es un problema de izquierda o derecha, aquí lo que tenemos son dos bandos enfrentados no por la paz, sino por los acuerdos de La Habana. Un lado que legítimamente acompañó al presidente Santos, y el otro lado en el que está el presidente Uribe y el presidente Duque, que hoy en día tienen la responsabilidad de sostener esos acuerdos.


La mejor manera de superar esta polarización es que haya una gran convocatoria en la cual pudieran participar, no solo las fuerzas políticas, sino todas las fuerzas sociales y los agentes económicos, un gran acuerdo nacional, como en su momento fue el Frente Nacional, para que se creen unos protagonismos alrededor del sostenimiento de la paz con todos los matices que se le puedan introducir.


El momento del presidente Duque es el momento del posconflicto que es quizá el momento más difícil porque habrá que entrar a reconstruir el tejido social que produjo siete millones de víctimas, el tejido económico de un conflicto que nos costó alrededor del 5% del Producto Interno Bruto y el tejido institucional que es llevar la presencia social del Estado a los municipios de donde salieron las Farc. En ese desafío también tendremos que ponernos de acuerdo.


Hoy en día tenemos los compromisos de los acuerdos de La Habana como corchos en medio de un remolino de una polarización entre el presidente Santos y el presidente Uribe, alineados entre esas dos orillas y eso no es bueno para el país.