Los desafíos del postconflicto en el Pacífico colombiano

Por: Conflicto, paz y postconflicto-Pares


El Pacífico colombiano es uno de los territorios que experimenta los más grandes desafíos para el postconflicto en Colombia. Desde la perspectiva de seguridad, múltiples grupos armados se encuentran en disputa producto del vacío de poder dejado por las Farc durante su repliegue y posterior transformación en Partido Político. Esta realidad se experimenta especialmente en la costa pacífica nariñense y caucana, en donde sucesores de paramilitarismo, grupos armados compuestos por desertores de las Farc y el crimen organizado, luchan metro a metro en los barrios y las zonas rurales por hacerse al control de los principales mercados ilegales de la región, lo que ha ocasionado que la población civil sufra las consecuencias del fuego cruzado.

Para el caso del departamento del Chocó, Norte del Pacífico, mítico por su riqueza en oro, pero a la vez tristemente célebre por las precarias condiciones sociales de su población, la situación no dista mucho de la zona sur. Si bien, no proliferan grupos armados ilegales como sucede en las otras subregiones del pacífico, el Ejército de Liberación Nacional-ELN ha incursionado de manera armada para disputar el territorio con el Grupo Armado Organizado-GAO Clan del Golfo, o como se denominan a sí mismos, Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Estas confrontaciones armadas han generado en los primeros tres meses de 2018, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios- OCHA, 266 eventos de desplazamiento masivo y 1.446 personas con restricciones al acceso de bienes y servicios básicos.

Sumada a esta compleja situación de seguridad, la población del Pacífico colombiano, en su inmensa mayoría afrodescendiente, ha estado sumida en un abandono estatal “selectivo”, esto es, que históricamente sus habitantes han tenido que padecer las condiciones más precarias en materia de servicios básicos, garantías de derechos y todo tipo de vejámenes propios de un sistema estatal aparentemente “débil”. No obstante, su riqueza en términos minerales, sus puertos y sus fértiles tierras han sido materia prima para el enriquecimiento y la prosperidad de sectores empresariales del interior del país y de grandes capitales extranjeros.