Los Carteles Mexicanos que financian el conflicto en el Pacífico

Por: Juan Diego Castro León – Coordinador de Comunicaciones – Pares


Pares presenta la primera parte de una serie de artículos que llamamos la #MexicanizaciónDelConflicto. Este concepto de la «mexicanización del conflicto», aunque no es nuevo, es más relevante que nunca, dado el crecimiento de rol que juegan los Carteles mexicanos en la guerra por el pacifico colombiano y su trascendental influencia en todo el país. A continuación les presentamos el perfil de los dos Carteles Mexicanos más poderosos y violentos que tienen presencia estable en Colombia.

“Deberíamos analizar la presencia de los mexicanos no solo en el litoral Pacífico, sino en todo el país. Todo el mundo sabe que los mexicanos están por todo el país”

Así describen algunas fuentes de terreno en el pacifico caucano, el crecimiento de la presencia de los Carteles Mexicanos en el territorio colombiano.  Para los pobladores de los municipios del pacifico colombiano, la presencia de miembros de los Carteles Mexicanos no es una novedad. Vienen conviviendo con estas organizaciones por años, y han visto su crecimiento, particularmente desde de la dejación de armas de las FARC.

En tiempos en que las FARC dominaban 242 municipios del país, y prácticamente todos los municipios del litoral Pacífico, las organizaciones del crimen organizado mexicanas, particularmente el Cartel de Sinaloa y el Cartel del Golfo mexicano, mantenían emisarios en diferentes partes del país[1], entre el Urabá, Buenaventura, Medellín, Pereira, y Tumaco. Para ese entonces, entre el 2012 y 2015, los mexicanos eran observadores activos, que mediaban en líos entre combos colombianos, pagaban por cargamentos y realizaban logística. También debían rendir cuentas a las FARC, quienes regulaban los territorios de donde salía la droga, cobraban un impuesto al gramaje y garantizaban que los campesinos cocaleros obtuvieran el precio justo por la hoja de coca.