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Las madres que no se cansan de buscar a sus hijos en Colombia

Por: Redacción Pares


Foto tomada de: Centro de Memoria Historica- fotografía Ayda María Martínez.


El número es un golpetazo en la boca del estómago. Según el Registro Único de Víctimas, entre 1984 y el 2018, en el Magdalena Medio, han sido víctimas de desaparición forzada más de 12 mil personas. Estas fechas coinciden con el auge de los grupos paramilitares en la zona a cargo de feroces campesinos como Ramón Isaza y Henry Pérez. En Puerto Boyacá, hasta hace muy poco tiempo, había un letrero en la entrada del municipio: Bienvenidos a la capital antinsurgente de Colombia. Incluso tenían un político al que querían hacerle una estatua, el Representante a la Cámara Pablo Emilio Guarín, quien apoyó abiertamente la creación de las Autodefensas y que tuvo entre los discípulos más aventajados a Ernesto Baez, futuro ideólogo del paramilitarismo.


Hubo un sector de esta región que fue particularmente golpeado: el magdalena caldense quien tuvo que soportar la pérdida, entre los años 1998 y el año 2000, 2.500 desaparecidos. La gran mayoría de ellos fueron jóvenes campesinos entre 18 y 25 años. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica de las 59.203 víctimas de este delito el 87.8% son hombres y el 12.2% son mujeres. Esto quiere decir que la búsqueda ha recaído sobre las mujeres. Colombia es un país de madres, hermanas, esposas buscadoras.


El drama de una buscadora en Colombia arranca desde el mismo anuncio de la desaparición del ser querido. Cuando lo hacen lo más común es que se burlen de ellas. Tienen que vivir en carne propia la humillación de ser mujer y pobre en Colombia. Los costos de esa investigación, ante el desinterés estatal, lo asumen ellas mismas. Sin embargo se organizaron, se conocieron entre ellas, sabían que unidas podrían aspirar a la verdad. En el 2010 consiguieran que se aprobara la ley 1408 que constituye el Plan Nacional de Búsqueda. En el 2016 lograron que en los Acuerdos de Paz entre el gobierno Santos y las FARC se creara la Unidad de Búsqueda.


Así como en la Argentina existen las Madres de Plaza de Mayo, en Colombia el colectivo de Madres de Falsos Positivos de Soacha y Bogotá, MAFAPO. Desde el 2008 llevan denunciando la muerte de 19 de sus hijos quienes fueron asesinados en Soacha y aparecieron en una Fosa Común en Ocaña, Norte de Santander. Gracias a la lucha de estas mujeres se ha logrado condenar a los siguientes miembros de la Fuerza Pública: el teniente coronel Wilson Javier Castro Muñoz, comandante del Batallón Rafael Reyes; el teniente Villani Realpe, el sargento José Eduardo Ñiámpira Benavides y los soldados Guillermo Pacheco Anzola, Juan Carlos Álvarez, Nelson Ospina Tavarel, Venancio Puente Guapacha y Germán Augusto Oliveros. Los delitos imputados fueron homicidio en persona protegida y desaparición forzada. Además, los dos oficiales y el suboficial, por falsedad ideológica en documento público y peculado por apropiación, por haber reportado ante sus superiores como legal un falso positivo.


Además condenaron a  Mayor Henry Mauricio Blanco Barbosa, Sargento Medardo Ríos Díaz, Cabo Tercero Juan Gabriel Espinoza Restrepo, Cabo Segundo Richard Jojoa Bastidas, SLP: José González Ceballos, SLP Nixon Cubides Cuesta, SLP Kevis Jiménez Escalante, SLP Luis Alirio López, SLP Mauricio Cuniche Delgadillo, SLP José Fernández Ramírez, Cabo Manuel Zorrilla Gámez, SLP Ricardo Eliud Gónzalez Gómez, SLP Ferney Gijalba Flor, SLP Eider Guerrero Andrade, SLP Geiner Fuertes Billermo, SLP Pedro Hernández Malagón, SLP Juan Ramón Marín Ramírez, Sargento Segundo Janer Ediel Duque Marín, SLP John Anderson Díaz, Cabo Ricardo Coronado Martínez.


Sin embargo su labor no ha terminado con la justicia que han recibido por la muerte de sus hijos sino que buscan a otros colectivos de madre que siguen buscando a sus hijos desaparecidos.


Las investigaciones que han obtenido las madres en el Magdalena caldense han establecido que los grupos paramilitares que operaban en la zona para generar más terror y, sobre todo, para que no se encontrara nada de las personas, desmembraban a punta de moto sierra. Así fue en 100 de los 187 casos documentados y entregados a la Comisión de la Verdad. En Samaná, Caldas, las FARC también estuvieron implicadas en desapariciones de niños. Los MASETOS, creados por los carteles de la droga a principios de los años ochenta, después de que fuera secuestrada Martha Nieves Ochoa, hermana menor del clan Ochoa también tiene una gran cantidad de víctimas en el Magdalena Medio.


Como lo cuenta la Comisión de la Verdad, las madres buscadores se han encontrado en el camino, entrelazando sus vínculos y han ayudado a la justicia a esclarecer y encontrar a desaparecidos que estaban condenados a ser humo para siempre. En Colombia, según la UBPD hay 111.640 personas desaparecidas desde que inició el conflicto. Esa red de madres, creada a partir de la desesperación, ha ayudado a desentrañar casos en los que la justicia se ha visto impotente.

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