Las dificultades persistentes entre Bogotá y Caracas: un conflicto de no acabar

Por: Luis Eduardo Celis Analista de conflictos armados y de sus perspectivas de superación


Cuando parecía que asomaba una luz de distensión entre los Gobiernos de Iván Duque y Nicolás Maduro, con la apertura comercial de la frontera, rápidamente esa posibilidad se vio opacada por mutuas recriminaciones que han ido subiendo de tono, de lado y lado, hasta el punto de llegar a amenazarse con acudir a la Corte Penal Internacional. Tal es el estado de cosas entre los dos Gobiernos, y nada augura que el tono y la actitud cambien.


La frontera había permanecido cerrada desde hace dos años, cuando de manera torpe el Gobierno colombiano lideró la cruzada para derrocar al Gobierno de Maduro y apoyar, de forma decidida, al autoproclamado presidente Juan Guaidó. Se trató del mayor de los fracasos diplomáticos de los últimos tiempos.


Muchas voces han insistido a los dos Gobiernos que, más allá de las diferencias de proyectos políticos que cada uno agencia, se debe preservar la relación binacional debido a su vital importancia para la estabilidad, especialmente, de la zona fronteriza de ambos países. Hay millones de personas colombianas viviendo en Venezuela que han llegado a aquel país en varias olas migratorias: en los sesenta y los setenta, buscando oportunidades económicas (que las encontraron), y luego en los ochenta, los noventa y los dos mil, huyendo para salvar la vida, lo cual miles lograron en territor