Las coaliciones del nuevo Congreso

Por: Línea Democracia y Gobernabilidad – Pares


Una de las leyes aprobadas en el marco del fast-track, derivadas del paquete normativo del Acuerdo de Paz, fue el Estatuto de la Oposición. EL Estatuto propuso cambios importantes a la Ley 5 de 1992, que establece el reglamento interno del Congreso de la República, junto con modificaciones en el número de senadores (de 102 a 108) y representantes a la Cámara (de 166 a 172). Otro de los cambios que llama especial atención para el análisis es la posibilidad que tienen los partidos políticos (no los congresistas) de declararse en oposición, independencia o parte del Gobierno nacional.

Esto tiene implicaciones. Por ejemplo, los miembros de partidos de oposición no podrán ocupar ningún cargo del Gobierno, pero tendrán beneficios adicionales respecto a financiación, acceso a medios de comunicación, derecho a réplicas, entre otros. Además, el estatuto determinó que los candidatos a Presidencia y Vicepresidencia que obtengan el segundo lugar en las elecciones tendrán derecho a ocupar una curul en el Senado y la Cámara de Representantes, respectivamente, con asiento en las comisiones primeras, podrán ocupar las primeras vicepresidencias y serán los líderes naturales de la oposición. Conviene subrayar que no solo aplica para comicios presidenciales; también se aplica para Gobernaciones, en donde el que quede de segundo ocupará un asiento en la Asamblea departamental; al igual que en Alcaldías: quien quede de segundo en las elecciones, ocupará un puesto en el Concejo.

En esta misma línea, los partidos y movimientos políticos podrán asumir una posición distinta en cualquiera de los diferentes niveles de gobierno. Dicho de otra manera, mientras una fuerza política en el Congreso sea oposición del Gobierno nacional, al mismo tiempo puede ser gobierno en lo local y regional, con oposición de los partidos que hacen parte del gobierno nacional.