Las cifras y la realidad de los cultivos de uso ilícito en el Cauca

Por: Walter Aldana Político social alternativo


Nuevamente, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) expide el rutinario informe de presencia de cultivos de uso ilícito en Colombia. Se hace necesario recapitular cifras y fechas para comprender la variedad de fuentes y de datos. Por ejemplo: en lo que se refiere al departamento del Cauca, de las variedades caucanas pajarita, guayaba y chipará se logra un número de cosechas al año que oscila entre cuatro y cinco. El valor promedio pagado por arroba es de 60 mil pesos, y una hectárea sembrada produce de 500 a 800 arrobas. Se calcula la existencia de 20 mil hectáreas plantadas en nuestro departamento; de ellas, el 48% se encuentra en parque naturales y áreas de protección ambiental.


Rueda por YouTube un video (producido por el medio de comunicación DW) en el que pequeños y pequeñas productoras de hoja de coca expresan, entre otros aspectos, los siguientes (que a mi modo de ver son los más importantes): dicen que “según Naciones Unidas, un millón de personas trabajan en su producción en el campo”, que la “coca ha nacido como respuesta al abandono institucional” y “ha permitido a estas comunidades alcanzar un mínimo de dignidad”.


Estas comunidades resaltan, además (tal y como lo dijimos al Estado antes de la reincorporación de los hombres y mujeres de la guerrilla), que, si no se ocupaban estos territorios desde el Gobierno con inversión social y oportunidades de ingresos lícitos, veríamos cómo “las zonas productoras posterior a la salida de las FARC de estos territorios, nuevamente estarían ‘cogidas’ por nuevos grupos al margen de la ley”.