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La voluntad de paz bajo fuego en el Cauca

Por: Sergio Saavedra. Periodista Pares.


No es sólo porque en el último fin de semana en tierra caucana asesinaran siete personas —una masacre en Santander de Quilichao y tres homicidios en los municipios de Belalcázar, Buenos Aíres y Caloto— sino porque Cauca, tras la firma del Acuerdo de Paz, continúa siendo el departamento más victimizado. Es el lugar en dónde más asesinan líderes y lideresas sociales, firmantes de paz, defensores/as de DDHH y los liderazgos étnicos continúan bajo el fuego de una paz que no llegó.

De acuerdo con las investigaciones que adelanta la Fundación Paz & Reconciliación— PARES, después de la firma en el teatro Colón entre el Estado colombiano y la otrora guerrilla de las FARC- EP, han sido asesinadas 104 lideresas y lideres sociales. La sistematicidad de estos hechos está dada por los perfiles de las víctimas pues son las organizaciones de campesinos, indígenas, comunidades afro y gobiernos locales (Juntas de Acción Comunal o JAL Junta Administradora Local); contra quienes la violencia se ha ensañado.


El terror en el Cauca reflejado en un fin de semana


Entre el sábado 5 y domingo 6 de diciembre en el Cauca se registró una masacre en el municipio de Santander de Quilichao. Según las autoridades, en la tarde del 5 de diciembre hombres armados arribaron a un sector conocido como Gualanday, en la vereda San Pedro, en este sector del norte de este municipio. Los hombres abrieron fuego indiscriminadamente en contra de la población. De acuerdo con el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric, los hombres, quienes llegaron en moto, estaban en busca de dos hermanos. Las víctimas son Emerli Basto, Fernando Trochez (firmante de la paz), David Trochez (hermanos) y Carlos Escué.


Por otra parte, en el municipio de Páez Belalcázar fueron asesinados dos comuneros en el resguardo indígena de Talaga.


Ahora bien, de acuerdo con un comunicado de la Comisión de la Verdad, en el Norte del Cauca “se presentaron cuatro graves hechos de violencia: una masacre, dos homicidios de comuneros, entre ellos, el hijo de una lideresa indígena, una amenaza individual a coordinador de la Guardia Indígena y una amenaza colectiva a la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca (ACIN).”


Además, la Comisión hizo un llamado a las autoridades, tanto nacionales como regionales “responsables de investigar y sancionar, a asumir la responsabilidad de aunar esfuerzos institucionales en acciones efectivas que protejan la vida e integridad de las comunidades, sus líderes y lideresas y que conlleven a confrontar y superar los factores de persistencia generadores de la repetición del conflicto en este territorio.”


En más del 50% de los asesinatos de desconoce el agente perpetrador


Según Pares, en Cauca han sido asesinados 40 lideres y lideresas indígenas, 29 campesinos, 16 de gobiernos locales, 10 de comunidades afro, cinco representantes o liderazgos de víctimas. Por otra parte, más de la mitad de los agentes perpetradores nos han sido identificados por las entidades investigativas. De esta forma, y ante la desatención del Gobierno Nacional, los cinco (5) departamentos más victimizados son: Toribío (15), Caloto (12), Corinto (10), Argelia (7) y Santander de Quilichao (6).


Poco o nada le ha importado esta realidad al Gobierno Nacional, de hecho, es necesario recordar que el presidente Iván Duque Márquez ignoró al Minga del Suroccidente Colombiana que vino hasta Bogotá para sostener un diálogo nacional. Desatendió la crisis en materia de Derechos Humanos que vive el departamento. Le vinieron. A hablar de sus muertos, pero esos temas no fueron prioridad en la agenda de la Casa de Nariño. Y, aunque se encuentran en unas conversaciones, tardías, las respuestas del gobierno con el paso del tiempo significan vidas que se pierden.


Cauca: la voluntad de paz bajo fuego


Según las investigaciones de la Fundación Paz & Reconciliación, 33 personas en procesos de reincorporación han sido asesinadas. En suelo caucano, producto del Acuerdo de Paz, existen cuatro (4) Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de los 24 que se encuentran a lo largo y ancho del territorio colombiano. Ubicados en los municipios de Buenos Aires, Caldono, Miranda y Patía.


Sin embargo, como se ha venido advirtiendo en Pares —junto al componente de reincorporación de FAC (CNR FARC)—; más del 70% de los y las firmantes de paz hoy adelantan su proceso de reincorporación por fuera de los ETCR; producto de las vicisitudes de la violencia de esta denominada fase de transición. Frente a ello, el Gobierno Nacional y, específicamente, Emilio Archila Peñalosa continúan insistiendo en que estas zonas, que han sido denominadas por FARC como Nuevas Áreas de Reincorporación; no son ni serán reconocidas. Son allí, en estas zonas, en donde más están asesinando firmantes de la paz.


En este sentido, los datos fortalecen el sentido de la exigencia por parte de FARC para que se garantice la vida de quienes están comprometidos con la paz. En primer lugar, el municipio en donde se han registrado más asesinatos no es, por ejemplo, uno en el que haya un ETCR. Se trata de Argelia en donde han asesinado cinco (5) firmantes de paz. Ahora bien, los 33 asesinatos se distribuyen en 14 municipios del Cauca. 24 de estos 32 han ocurrido en municipios en donde se está adelantando reincorporación, pero en donde no hay ETCR.


Durante 2020, han sido asesinadas 62 personas en proceso de reincorporación y seis (6) en el Cauca.

El Cauca se está desangrando en el posconflicto


De acuerdo con el subdirector de Pares, Ariel Ávila, en el Cauca hay tres guerras que se están desarrollando en un inclemente sangre y fuego que tiene a las poblaciones en grave crisis. En el norte del departamento hay una disputa entre el frente de las disidencias Dagoberto Ramos, Los Pelusos y otros dos grupos narcotraficantes. Por otro lado, en el Sur del Cauca con la disputa de cuatro grupos y la tercera que se desarrolla en el Pacífico colombiano.


Según el analista, la situación del Cauca se puede denominar “un empate técnico negativo”. Es decir, ninguno de los grupos en disputa está siendo lo suficientemente fuerte para cooptar al resto. En estos escenarios, según Ávila, tienen como resultado una emprendida en contra de la población, lo cual da cuenta de la cantidad de masacres. De acuerdo con Pares, en Colombia, son 80 masacres las que registra el país en 2020.


 

«La presente publicación ha sido elaborada con el apoyo financiero del Fondo Europeo para la Paz. Su contenido es responsabilidad exclusiva de Tejidos y no necesariamente refleja los puntos de vista de la Unión Europea.»