La suspensión de la ley de garantías no favorece a Duque

Por: Guillermo Linero Escritor, pintor, escultor y abogado de la Universidad Sergio Arboleda  


El presidente Iván Duque ha expresado su apoyo a la propuesta que busca suspender la Ley de Garantías, al menos en su prohibición de celebrar contratos cuatro meses antes de las elecciones. Esto ha suscitado perplejidad y asombro, por cuanto la ley de garantías existe como un poderoso instrumento de la democracia, precisamente, para impedir que los presidentes y/o gobernantes se atornillen en el poder más allá del periodo que les corresponde. Es una garantía a la oposición política cuyo fin es la licitud e igualdad de condiciones en la competencia de acceso al poder político y a la administración pública.


Para tal efecto, en época de elecciones, la ley de garantías limita las contrataciones del Estado, sobre todo los llamados convenios interadministrativos, impidiendo que las entidades de Gobierno financien autónomamente proyectos que implican la creación de empleos, lo que en una cultura politizada –mal vista apenas ahora en el siglo XXI– significa el amarre de los empleados a unas campañas políticas o a unos nombres o partidos políticos específicos.


Con todo, el presidente Duque ha dado a entender que atornillarse en el poder no es su caso, por cuanto en Colombia está prohibida la reelección