La rapiña electoral: en busca de las curules afro

Por: Ernesto Medrano, asistente de investigación y Juan Manuel Velandia, colaborador de Pares.


La reivindicación de los derechos de las comunidades afrodescendientes se enmarca en la Constitución de 1991 en la cual, por medio del artículo transitorio 55, se exhortó al Congreso de la República a legislar a favor del reconocimiento de las comunidades afrodescendientes. En consecuencia, fue expedida la ley 70 de 1993, un mecanismo de reconocimiento social, cultural y económico de las comunidades negras.


Después, con la ley 649 del 2001 se reglamentó el artículo 176 de la Constitución con el cual se buscaba asegurar la representación política de las comunidades étnicas. Ahí se estableció que las comunidades negras tendrían derecho a dos curules en la circunscripción especial de afrodescendientes. Sin embargo, la reglamentación flexibilizó los requisitos para ser candidato.

Las dos curules asignadas a las comunidades afrodescendientes, por la circunscripción especial de la Cámara de Representantes, se distribuyen de la siguiente manera:


Dos (2) para las comunidades negras; una (1) para las comunidades indígenas; una (1) para las minorías políticas; y una (1) para los colombianos residentes en el exterior.


Requisitos flexibles


En la reglamentación del artículo 176 de la Constitución, se establecieron unos parámetros flexibles de los requisitos para los aspirantes que buscan representar a las comunidades afrodescendientes. De acuerdo con el artículo 3° de la ley 649 del 2001, “Quienes aspiren a ser candidatos de las comunidades negras para ser elegidos a la Cámara de Representantes por esta circunscripción especial, deberán ser miembros de la respectiva comunidad y avalados previamente por una organización inscrita ante la Dirección de Asuntos de Comunidades Negras del Ministerio del Interior”.


Es claro que el camino por la consolidación de los procesos participativos de las comunidades afrodescendientes ha sido complejo, toda vez que existen incentivos perversos que no fueron resueltos normativamente, como la capacidad de otorgar avales una vez se consigue una curul.


De acuerdo con Juan de Dios Mosquera, director del Movimiento Cimarrón, las dos curules no son el porcentaje de representación política del pueblo afrodescendiente, sino que son dos espacios para que el pueblo afro asuma su vocería, gestione sus derechos y construya su proceso político.


Elecciones legislativas del 2014: el dedo en la yaga


En las elecciones legislativas del 2014, un evento marcó la agenda de las comunidades negras y afrodescendientes: el triunfo electoral de María del Socorro Bustamante y Moisés Orozco Vicuña. Ambos candidatos fueron avalados por la Fundación Ébano de Colombia FUNECO.


Candidatos elegidos por curul afro

Fuente: Fundación Paz & Reconciliación.

En estas elecciones ni Orozco, ni Bustamante pudieron continuar ocupando las curules afro. De acuerdo con el Consejo de Estado, la Fundación Ébano de Colombia habría incurrido en el delito de falsedad en documento privado y fraude procesal, por no encontrarse autorizada para avalar a los candidatos.


Sin embargo, el proceso electoral concerniente a las circunscripciones afro estuvo lleno de interrogantes, pues ni Moisés Orozco ni María del Socorro Bustamante podían ser considerados como afrodescendientes, en virtud de su color de piel y la ausencia de un trabajo de base con las comunidades negras.


El incentivo perverso: la fábrica de avales en 2018


De acuerdo con la normatividad vigente, una vez un candidato o candidata de un Consejo Comunitario es elegido, el movimiento o consejo que lo avaló puede constituirse como partido político. Esta nueva condición organizativa permite que los partidos nacientes puedan entregar avales.


En 2018 nacieron los partidos Colombia Renaciente y Alianza Democrática Afrocolombiana, producto del ingreso de consejos comunitarios al Congreso. Colombia Renaciente proviene del Consejo Comunitario Ancestral de Comunidades Negras Playa Renaciente. Por su parte, Alianza Democrática Afrocolombiana surgió del ingreso del Consejo Comunitario La Mamuncia. Alianza Democrática Afrocolombiana se convirtió en Alianza Democrática Amplia.


De acuerdo con la Fundación Paz & Reconciliación - Pares, tanto ADA como Colombia Renaciente se han convertido en verdaderas empresas electorales. Al lograr la condición de partido político tienen la facultad para otorgar avales y esto se ha distorsionado mediante mecanismos antidemocráticos para lograr consolidarse en el sistema político electoral.





En las mismas elecciones locales del 2019, Pares identificó que los partidos étnicos y afrodescendientes entregaron 26.492 avales. En este contexto, Colombia Renaciente, logró entregar un total de 5.242 avales en tan solo tres meses, mientras que el partido ADA avaló 3.565 candidatos.


Esto es un incentivo perverso que provoca que los partidos que surgen de los procesos organizativos de las comunidades afrodescendientes pierdan la condición étnica, también contribuye a la desarticulación de los consejos comunitarios y organizaciones étnicas entorno a las reivindicaciones de sus comunidades. De acuerdo con Juan de Dios Mosquera, existe una ausencia normativa que profundice los requisitos para ser candidato por las circunscripciones especiales afrodescendientes. Así mismo, para Mosquera hay una gran cantidad de candidatos que corrompen a los consejos comunitarios y organizaciones que los avalan, porque en algunos casos los candidatos no viven en los territorios, ni son activistas o líderes de los consejos u organizaciones.


Elecciones 2022: todo sigue igual


En la competencia por las curules afro se presentaron 128 candidaturas avaladas por 48 organizaciones y consejos comunitarios reconocidos ante el Ministerio del Interior. Así mismo, de las 128 personas que se presentaron, 49 eran mujeres y 79 hombres. Estas curules cobran importancia no solo por el carácter representativo de las comunidades afrodescendientes, sino por la característica electoral que tiene: la potestad de avalar candidatos.


Descripción de las candidaturas por las curules afro

Fuente: Fundación Paz & Reconciliación.

Las curules afro quedaron en manos de Ana Rogelia Monsalve Álvarez, del Consejo Comunitario Palenque de la Vereda las Trecientas y del Municipio de Galapa, y Miguel Abraham Polo Polo, avalado por Consejo Comunitario Fernando Ríos Hidalgo, quien en el preconteo sería representante a la cámara. Sin embargo, en el proceso de escrutinio, perdería la curul con Lina Martínez.


Las maquinarias alrededor de las curules afro


En 2018 el Consejo Comunitario de la comunidad Negra los Limones – CNL - obtuvo 2.403 votos, aportando el 0,56% de los votos válidos en la circunscripción territorial afrocolombiana. Sin embargo, en estas elecciones el consejo comunitario, con el respaldo de Juan Carlos Martínez, condenado por parapolítica, logró 34.308 votos alcanzando el 7,20% de los votos válidos totales. Esto evidencia el poder de las maquinarias políticas, entendidas como una forma de organización partidista con un poder centralizado y en la que prima un incentivo material sobre el ideológico (Johnston, 2005).


Resultados elecciones por circunscripción afro – Consejo comunitario CNL



El aumento del caudal electoral del consejo comunitario se debe a la presencia de Lina Martínez, hija de Juan Carlos Martínez. Además, de acuerdo con el ex senador Laureano Acuña, Martínez podría ser una ficha clave para la compra de votos en el Valle del Cauca. Para Acuña, si Ana Monsalve, hermana del alcalde de Malambo no quedaba en la lista, tendrían que aliarse con Martínez para quedarse con la curul afro.




Adaptado de la cuenta de Twitter de Ernesto Olave


La estrategia de Acuña consistió en establecer una alianza con Martínez, para que le ayudara a consolidar el poder de su candidato a la curul afro, Edison Enrique Massa Samper, asegurándole algunos votos en el pacífico colombiano. Sin embargo, Ana Monsalve, hermana del alcalde de Malambo Rumenigge Monsalve, había acumulado un importante respaldo en el Atlántico.


Para Acuña era importante lograr el crecimiento de su candidato Massa, para que le ayudara a fortalecer su aspiración al Senado. Acuña sostuvo que debía conseguir 70.000 votos para alcanzar la curul en el Senado, pero solo alcanzó los 60.166 votos y se quemó. Su fórmula a la cámara afro, Massa, alcanzó los 21.144, logrando el segundo lugar en lista del consejo comunitario Palenque de la Vereda las Trecientas y del Municipio de Galapa, liderada por Ana Monsalve, quien se quedó con la curul.


El caso de Miguel Polo Polo


De acuerdo con el preconteo de la Registraduría, Polo Polo habría alcanzado los votos suficientes para representar a las comunidades afrodescendientes con el aval del consejo comunitario Fernando Ríos Hidalgo. Si bien el recorrido político de Polo ha sido como militante del Centro Democrático, el partido no le otorgó el aval en 2019 para lanzarse a la alcaldía de Tolú. Sin embargo, María Fernanda Cabal, la segunda congresista más votada del Centro Democrático, obteniendo 196.865 votos, ha sido su fiel escudera.


El consejo comunitario Fernando Ríos Hidalgo, que avaló a Miguel Polo, logró la titulación de colectiva de predios en febrero del 2022, junto con al menos 3 consejos comunitarios más, de acuerdo con la Agencia Nacional de Tierras – ANT. Este consejo comunitario fue constituido en Magdalena, sin embargo, los partidos que ganaron en el departamento fueron Cambio Radical, Partido Liberal, Fuerza Ciudadana y el Partido de la U. Adicionalmente, la directora de asuntos para las Negritudes del Ministerio del Interior, Judith Rosina Salazar Andrade, quien avaló recientemente al consejo comunitario, tendría presuntos conflictos de intereses por sus vínculos con María Fernanda Cabal. El primo del ex esposo de Salazar habría hecho parte de la Unidad de Trabajo Legislativo de María Fernanda Cabal.


Presunto conflicto de intereses entre Salazar y Miguel Polo

Hasta el preconteo, Miguel Polo ocupaba una de las dos curules afro en la Cámara de Representantes, al ganarle a Lina Martínez por 945 votos, obteniendo 35.253 votos, esto, a pesar del poder político de Juan Carlos Martínez. Sin embargo, en el proceso de escrutinio Martínez habría alcanzado los votos suficientes para quedarse con la curul, por un estrecho margen.


Un juego de poderes


En el proceso de escrutinio se habrían encontrado cerca de 1.500 votos a favor de Lina Martínez. Teniendo en cuenta que la diferencia entre Polo y Martínez en el preconteo fue de tan solo 945 votos, los 1.500 votos que favorecen a Martínez le darían la curul a la hija del poderoso político Juan Carlos Martínez Sinisterra.



En este escenario se han constituido diferentes narrativas que descubren presuntas irregularidades en el proceso electoral. Así como existen conflictos de intereses entre la Directora de Asuntos para las Negritudes del Ministerio del Interior y Miguel Polo, también existirían conflictos de intereses en la Registraduría de Buenaventura. Según Polo, el jefe de sistemas de la Registraduría de Buenaventura sería el primo de Lina Martínez, y el encargado de subir la información del escrutinio al sistema.


En conclusión, tanto el proceso electoral como la construcción organizativa de las comunidades y organizaciones afrodescendientes se han visto empañadas por los intereses que existen alrededor de las curules afrodescendientes. Con los resultados de los escrutinios en la curul afro se profundiza la desconfianza sobre la organización de los comicios electorales en el país, que ya se había evidenciado con los resultados en el Senado.


Por otra parte, la representación de las comunidades afrodescendientes en el Congreso estaría nuevamente en entredicho. Polo sostuvo que cualquier ciudadano, sea afrodescendiente o no, puede aspirar a la Cámara afro; mientras, Juan Carlos Martínez logra posicionar a su hija como representante a la Cámara por la curul afro.


Si bien es cierto que los requisitos son flexibles, el principio democrático que sustenta la existencia de estas curules ha sido burlado desde su nacimiento. Así mismo, la capacidad de entregar avales que recibe el consejo u organización que obtiene la curul ha resultado ser un incentivo perverso para la representación de las comunidades, como se ha evidenciado en el caso los casos de Miguel Polo, Lina Martínez y los partidos afrodescendientes como el partido ADA, que dejó de ser una colectividad afrodescendiente, para convertirse en un partido amplio.