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La pelea de la Gata por retornar a la Costa Atlántica

Recientemente la Procuraduría General de la Nación solicitó, a través de un recurso de apelación, que se revoque la decisión adoptada por el juez de Ejecución de Penas de Soacha, que dispuso el traslado de Enilse López Romero a otro lugar de reclusión de carácter hospitalario, al valorar el parte médico que dictamina que “la reclusa se encuentra a un nivel del mar muy alto (…) razón por la cual ha sido necesario la monitorización estricta de sus signos vitales”.

Según el ente disciplinario no le estaba dado al juez decidir de fondo sobre la permanencia o no de la señora López Romero en reclusión hospitalaria por tres meses más, pues el concepto del Instituto Nacional de Medicina Legal señaló que se requería de una valoración médica interdisciplinaria para determinar si la gravedad de su estado de salud, seguía siendo incompatible con la vida en reclusión formal.

Desde el momento en que se ordenó el traslado de López a la ciudad de Bogotá, sus abogados han dado la lucha judicial porque esta sea retornada a su lugar de origen (la Costa Atlántica), donde no solo tiene su poderío económico, sino además donde logró desplegar una gran influencia política, al punto en que hoy día las autoridades judiciales no han podido desarticular sus redes en los distintos municipios de los departamentos de Sucre, Bolívar y Atlántico.

Enilse López Romero o la Gata como es conocida popularmente, se dio a la tarea de amasar su capital económico a través de las apuestas permanentes en el chance. Su negoció lo bautizó con el nombre de Apuestas el Gato, de donde viene su alias. Con el paso del tiempo instaló sucursales en los municipios de las sábanas de Sucre y Bolívar, en especial en la región de Los Montes de María, Sincelejo y Magangué. Su fama se extendió rápidamente en la zona, lo mismo que los rumores sobre su cercanía con personajes oscuros como Gilberto Rodríguez Gacha, alias ‘El Mexicano’, de quien se dice, había sido su amigo y socio, quien en su desesperada huida antes de caer muerto en una persecución del Bloque de Búsqueda en el Golfo de Morrosquillo, entre Sincelejo y Tolú, le había dejado unas canecas llenas de dólares; algo que ella ha negado insistentemente en varias entrevistas.

Tras jugadas astutas como ofrecer precios y comisiones por fuera de lo legalmente autorizado, las ventas de su negocio llegaron a superar a las loterías departamentales, las mismas que para ese entonces estando en manos de representantes de liberales y conservadores, se arruinaron, a tal punto que la lotería de Sucre, La Sabanera, tuvo que ser liquidada dos veces en menos de cinco años. Bolívar, Córdoba, Atlántico y Libertador en el Magdalena, desaparecieron agobiadas por sus deudas y pasivos laborales, situación que aprovechó para hacerse a la concesión del Chance tras una ley de la República que obligaba a la entrega del negocio a través de licitación pública para otorgarles los contratos por cinco años.