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La Paz de Buenaventura se está haciendo sin las mujeres.

Por: Ghina Castrillón Torres. Politóloga feminista.




El pasado domingo se firmó la ampliación de la tregua entre Shottas y Spartanos y debo decir que me indigna y me preocupa la poca presencia de las mujeres en el proceso para lograr la paz urbana en Buenaventura. ¿Y es que no se necesitan a las mujeres en la construcción de la paz?

Fue inevitable no notar que la visita del Alto Comisionado para la Paz, Otty Patiño a Buenaventura, en la que se anunció posteriormente la ampliación de la tregua, fue liderada sólo por hombres (como de costumbre).


Es central involucrar a las mujeres en la construcción de la paz en Buenaventura y es un tema que no podemos dejar pasar. El anuncio reciente de la ampliación de la tregua por 90 días más, en el marco de la mesa de diálogo sociojurídico, es la oportunidad para resaltar la necesidad de considerar activamente las voces y experiencias de las mujeres en este proceso y también de las comunidades sexuales y de género diversas.


Recordemos que la delegación del gobierno en la mesa de diálogo está conformada por 9 personas, sólo 2 de ellas mujeres: Alexander López, ahora director del DNP; Alejandro Ocampo, representante a la cámara del Valle del Cauca; Miladys Garcés Arboleda, presidenta de la Cámara de Comercio de Buenaventura; Lucila Martínez Montaño, exconcejala de Buenaventura; Víctor Julio Gonzáles Riascos, director ejecutivo del Comité Intergremial e Interempresarial de Buenaventura; Luis Guillermo Pérez, superintendente de Subsidio Familiar; Joaquín Garzón, docente de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá; Jesús Alfonso Flórez López, decano de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Autónoma de Occidente; y William Mina, defensor de derechos humanos. Asimismo, cuenta con acompañamiento adicional de la comunidad internacional con la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia y la MAPP-OEA.


Resalto el número y los nombres, aun cuando sabemos que esta cuestión no se trata sólo de cantidad. Históricamente, las mujeres hemos sido las víctimas invisibles de conflictos armados y situaciones de violencia. A menudo, nos vemos afectadas de manera desproporcionada por la violencia sexual, el desplazamiento forzado y la pérdida de seres queridos. Nuestros cuerpos han sido territorio de guerra. Sin embargo, en el proceso de construcción de la paz, nuestras voces, organizaciones, procesos y perspectivas suelen ser apartadas e ignoradas.

Es fundamental reconocer que la paz no será total si excluye a las mujeres.


Tenemos un papel crucial en la prevención y resolución de conflictos, así como en la reconstrucción de comunidades afectadas por la violencia. Nuestra participación activa en la toma de decisiones políticas y en la implementación de medidas de justicia y reconciliación es esencial.


Y claro que es alentador ver que la mesa de diálogo incluye a representantes de diversos sectores de la sociedad. Sin embargo, es necesario garantizar que las voces y experiencias de las mujeres y diversidades sexuales sean escuchadas y tenidas en cuenta.


La mesa de diálogo sociojurídico en Buenaventura debe incluir activamente a las mujeres en el proceso de construcción de paz y el Alto Comisionado para la Paz debería demostrar más preocupación para con Buenaventura. Y para esto cierro preguntándoles:


¿Por qué se demoró tanto Otty en venir a Buenaventura?

¿Qué tal si la delegación nos cuenta cómo están siendo escuchadas las mujeres y diversidades sexuales en la mesa sociojurídica?

¿No les parece que es hora de una delegación de conformación paritaria? 

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