La mercancía agua se cotiza en bolsa

Por: Germán Valencia. Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia. Columnista Pares.

El sistema capitalista tiende a convertir todo en mercancía. Así lo dijo el economista alemán Karl Marx hace 160 años. Nos decía que en este sistema económico, donde prima la lógica del mercado, hasta lo más bello y sublime, como un beso o la amistad, pueden convertirse en objeto de compra o venta. Hoy, si se tiene dinero, se puede adquirir todo: desde una manzana o un auto clásico hasta los bienes y servicios más insólitos de la internet, como una taza que se agita sola o una máscara de Chewbacca.


La lógica que se sigue es simple pero potente: todo deseo contará con un oferente dispuesto a saciar la necesidad. De allí que se pueda decir: dime qué quieres y te digo cuánto cuesta; este es el lema del sistema de mercado. Es un sistema económico donde, como diría Marx, la riqueza se presenta como “un inmenso cúmulo de mercancías”. De allí que todo gire en torno a cómo convertir bienes y servicios en artefactos para comprar o vender; a transformar todo en mercancías.


Tomar conciencia de esta situación haría que noticias como la cotización del agua en la bolsa de Nueva York fueran menos sorprendentes. Pero no es así; para la mayoría de los ciudadanos el hecho de que el agua aparezca en Wall Street es espeluznante. Es inconcebible que un bien público, esencial para la vida, se haya convertido en algo similar al petróleo o al oro. Resulta ilógico que ese servicio básico,