La máquina del fango

Por: Guillermo Linero Montes

Escritor, pintor, escultor y abogado de la Universidad Sergio Arboleda.


En noviembre de 2015, los periodistas del programa español de debate Salvados hicieron referencia a la “Máquina del Fango” -así llama el escritor italiano Umberto Eco al “uso de información personal para desprestigiar al adversario político a través de los medios de comunicación”- e invitaron a que hablaran sobre ello –bajo la moderación de Jordi Évole- al fundador de Podemos, Juan Carlos Monedero; al ex director del diario El Mundo, Casimiro García-Abadillo; a la periodista de Onda Cero, Julia Otero y; a la subdirectora del diario La Razón, Pilar Gómez[1].


El autor de “El Nombre de la Rosa”, en su teoría denominada La Máquina del Fango, da cuenta de cómo en medio de los debates políticos y en el momento de su mayor furor, los adversarios suelen desbordar la ética y la moral, haciendo públicos hechos de la vida personal de su oponente; algo así como desobedecer el entendimiento popular de que “la ropa sucia se lava en casa”.


Lo cierto es que los periodistas de Salvados, a partir de una breve intervención de Eco, realizaron un ejercicio de análisis político básico, visualizando en cada frase del escritor italiano lo que había en ellas de la realidad política española y de la conducta política de sus connacionales. En efecto, el resultado no fue inesperado: en España, igual que en Italia, los políticos usan a su favor y sin escrúpulos la máquina del fango para desprestigiar socialmente a sus adversarios y aniquilarlos políticamente.


Hago memoria de aquella entrevista, porque, frente a la desbandada de maledicencias contra Francia Márquez, venidas de figuras del espectáculo “folclórico populachero” –lo cual es trivial- y venidas hasta de uno de los más altos representante del poder como lo es el presidente del Senado -lo cual es grave y preocupante en un país decente-, observé que los periodistas españoles de Salvados y principalmente Eco –al tratar de fango los asuntos personales de los políticos que sus adversarios sacan a la luz pública para suscitar escarnios- no hacían alusión a las llamadas falsas noticias, que en nuestro contexto político son comunes y crueles.


Me explico: mientras que en Italia como en Españaesa conducta de tirar fango está espontáneamente restringida al uso indebido de informaciones y de hechos tenidos por ciertos, pero pertenecientes a la esfera de la vida privada de los políticos oponentes; por el contrario, aquí en Colombia, a los políticos les resulta más fácil inventarse el fango, y sacar a la luz pública hechos personales tan escandalosos como inexistentes. Y lo hacen, además, bajo la conciencia maquiavélica de saber esto que advierte Eco: “El solo hecho de decir algo de alguien crea la sospecha”


La máquina del fango –estas son palabras de Umberto Eco- es un modo de deslegitimación del adversario (en efecto, una cosa es Francia en calidad de amante de la paz; y otra cosa lo es en calidad de guerrillera y enemiga de la paz). Toma formas muy curiosas revelando aspectos de su vida privada que, a veces, son mínimos, como pequeñas salpicaduras de fango (una cosa es acusar a Petro de calzar Ferragamo y una muy distinta acusar a Francia de alzada en armas). Basta decir que ha hecho una cosa normalísima, pero el simple hecho de decirlo, arroja una sombra de sospecha” (como que Petro no sea afín de los pobres si no lleva alpargatas, lo cual es normalísimo en un debate político; pero decir que tu oponente ha hecho una cosa anormal o, aún peor, una cosa criminal, y no lo denuncias ante las autoridades, entonces no sólo quieres debilitarla en su imagen sino también en su integridad física).


Cuando se vive en un Estado de Derecho y en un país de historias violentas como el nuestro, esa sombra de sospecha de la que habla Umberto Eco constituye una denuncia (pues ya un indicio la amerita) y como tal habría que sustentarla; o constituye, lo cual es muy grave, una expresa invitación a que a la persona señalada se le agreda extrajudicialmente.




 

[1] Sobre la Máquina del Fango, de Umberto Eco. En: https://www.lasexta.com/programas/salvados/avances/maquina-fango-segun-umberto-eco-salvados-solo-hecho-decir-algo-alguien-crea-sospecha.


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