La hora de la verdad

Por: Guillermo Segovia Mora. Columnista Pares.


En la víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos, el gobierno de Iván Duque cometió un acto de descortesía, demostrativo de su malquerencia, con la Comisión de la Verdad, derivada de los Acuerdos de Paz Estado-Farc, al no asistir a la invitación que le cursó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para la presentación del balance de actividades a dos años de la creación de la entidad que hacia finales del año próximo culminará su misión (de 3 años) con un informe sobre las causas y responsabilidades del conflicto armado interno que sacude al país hace más de medio siglo.


Los reacción de miembros de la CIDH no se hizo esperar señalando la incoherencia del gobierno de negarse a utilizar un espacio de diálogo para expresar su posición respecto del trabajo de la Comisión de la Verdad y, más aún, dejar en evidencia que cualquier desaire a esta, como parte de los acuerdos de paz, puede ser interpretado como una posición adversa, lo que si bien no está en duda a nivel interno, ha sido muy cuidadoso de aparentar en los escenarios internacionales. Durante la audiencia, se denunció por miembros de la Comisión la falta de colaboración de algunas entidades públicas, las reducciones presupuestales que limitan el alcance de sus propósitos y la no disimulada animadversión de voceros de algunos sectores.


Hace poco, con visible dolor, el presidente de la Comisión de la Verdad, Padre Francisco De Roux, frente a la reticencia de los opositores a los acuerdos de La Habana a contribuir con la búsqueda de razones y contextos de lo que pasó, manifestó en entrevista con El Tiempo, “La paz merecía grandeza del mundo político pero eso no ha existido”. Fue enfático en señalar que un proceso puesto como ejemplo y apoyado en el mundo, está decayendo por intereses políticos e institucionales, por “una resistencia irracional a ponerle la cara a lo que nos ha pasado, a nuestra tragedia humanitaria, y tener el coraje de enfrentarla”.