La frustración del posconflicto



El 24 de noviembre de 2016 se llegó a un acuerdo entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC para poner fin al conflicto armado de más de 50 años. Varias semanas de renegociación se necesitaron después de los resultados del plebiscito del 2 de octubre. El 27 y 28 de noviembre el acuerdo fue refrendado por el Congreso de la Republica, y el día D o el arranque del cronograma fue el 1 de diciembre de 2016.

El acuerdo de paz tiene cuatro grandes pilares: la amnistía, los mecanismos de seguridad, la implementación de los acuerdos y el proceso de reincorporación. En cuanto a la Ley de Amnistía solo hasta el 17 de febrero el Gobierno expidió el decreto que fija las reglas de juego para la aplicación de la misma. La ley fue aprobada varias semanas antes y el atraso en la entrada en vigencia ha causado una inconformidad en la tropa de las FARC. Varias de las deserciones de mandos medios de la guerrill, fueron producto del limbo jurídico antes de la aprobación de la ley y sobre todo producto de que a la fecha ni un solo miembro de las FARC ha salido de la cárcel, como tampoco ningún militar. Un sector importante de las FARC percibe la falta de claridad en las reglas de juego como un incumplimiento.

En el asunto de los mecanismos de seguridad en el postconflicto la situación es dramática. En el año 2016 fueron asesinados 93 líderes sociales, uno cada cuatro días. En lo que va del año han sido asesinados 15 líderes sociales, es decir, uno cada tres días. En Colombia se está exterminando silenciosamente las organizaciones sociales de base. Mientras escribía esta columna llegaba la noticia del asesinato de Faiver Cerón Gómez presidente de una Junta de Acción Comunal en el municipio de Mercaderes Cauca. Como el resto de casos quedara, seguramente, en la impunidad. Igualmente, dentro de los mecanismos de seguridad, se tenía previsto que 60 guerrilleros de las FARC podrían moverse libremente en el país con el objetivo de hacer pedagogía para la paz. Esta es la hora que los dispositivos de seguridad no están listos.

El tercer pilar de los acuerdos de paz es la “implementación”. Significa poner en marcha todo lo acordado en La Habana. Para ello el Congreso de la República está facultado con la figura de fast track, o vía rápida, por la cual con un mecanismo abrev