La curva de contagio de la población indígena es crítica

Por: Laura Cano, Periodista Pares.


El 26 de marzo se reportó el primer caso de Covid-19 en las comunidades indígenas del país. Se trataba de una mujer del pueblo Yukpa, que se había instalado en un campamento en el barrio Escobal, en Cúcuta, donde estaban asentados alrededor de 174 indígenas de su comunidad que llegaron desde Venezuela hace cerca de dos años.


Desde esa fecha y hasta mayo los casos venían aumentado, si bien, no con mucha rapidez, pero sí con el riesgo de un colapso en la atención médica, que en ese mes – al 7 mayo – con los 45 casos positivos, ya muchas zonas, como es el caso del Amazonas, alertaban sobre la necesidad de medidas efectivas para atender la crisis, pues el panorama pintaba -y pinta-: pocas o inexistentes camas de UCI y respiradores, adeudamiento de los hospitales y las prestadoras de salud con las y los trabajadores, y, en general, una falta de recursos humanos y físicos que denota la problemática en salud que nos sigue hace más de 20 años.