La última legislatura: sin expectativas

Por: Esteban Salazar Coordinador Línea de Democracia y Gobernabilidad Fundación Paz & Reconciliación


El próximo 20 de julio se termina la legislatura más impopular de la historia, en manos de Arturo Char y de Germán Blanco, presidentes salientes del Senado y de la Cámara de Representantes, respectivamente. Según la más reciente encuesta Datexco, el 88% de la ciudadanía tiene una imagen negativa del Congreso (cifra idéntica a la de la desfavorabilidad del ELN).

Por lo menos cinco factores confluyeron para consolidar una legislatura que se despide con un balance negativo para la democracia y para el país:


1. Unos presidentes de Senado y Cámara cuestionados


Históricamente, debido a la importancia de sus funciones para el trámite legislativo, el orden de la aprobación de los proyectos de ley e incluso la citación a debates de control político, las presidencias del Senado y de la Cámara de Representantes eran espacios codiciados por las personalidades políticas más importantes del Congreso.


Estas dignidades eran ocupadas por congresistas sobresalientes que contaban con el respaldo de los partidos oficialistas que lograban acuerdos para garantizar sus agendas legislativas. Sin embargo, desde la llegada del actual Congreso y del Gobierno de Iván Duque, la presidencia y vicepresidencia del Congreso se ha venido desdibujando por la inexperiencia y poca trayectoria de quienes han puesto en estos cargos. Casos como el de Ernesto Macías denotan el decaimiento en la importancia de