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Hacer seguimiento a lo acordado con el ELN

Por: Germán Valencia

Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia



Hacer seguimiento al cumplimiento de lo acordado es uno de los aprendizajes que nos ha dejado la larga experiencia de construcción de paz en el país. En la actualidad, en lo relativo a la implementación del Acuerdo Final de paz con las FARC-EP, esta labor la cumple, entre otras organizaciones, el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame y la Comisión de Seguimiento y Evaluación (CSIVI) con su Secretaría Técnica.

Estas organizaciones se han encargado de hacer seguimiento a cada una de las disposiciones que están contenidas en el tratado de paz. Utilizando metodologías de medición, ellas dicen qué tanto se ha avanzado -anual y trimestralmente- en el cumplimiento de lo acordado. Además, vienen identificando responsables de la implementación y sugiriendo acciones para mejorar los desempeños.

De esta forma, el país ha aprendido a organizarse para realizar las diversas tareas que exige la fabricación de la paz. En especial, viene reconociendo la importancia de poner al frente a agentes responsables, que tengan capacidades técnicas y financieras para que se logre cumplir con lo pactado. Y organizaciones que hagan seguimiento a la implementación y verifiquen que las promesas se cumplan a cabalidad.

En esta lógica de trabajo es que se presenta la necesidad de hacer un llamado al Gobierno Nacional y la Mesa de Negociaciones que se tiene con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) a pensar y estructurar organizaciones que se encarguen de hacer seguimiento a lo pactado entre ellos. Se requiere -en la medida que se vayan realizando acuerdos y se avance en la implementación- de organizaciones que hagan seguimiento y verificación.

De forma atípica, en este proceso de paz las partes tomaron la decisión de acordar que en la medida que se avance la negociación también se deben dar pasos en el cumplimiento de lo acordado. La decisión de la Mesa ha sido que el tiempo para el proceso de ejecución sea paralelo al de la negociación. Lo que exige, precisamente, pensar en un diseño institucional que realice ambos tipos de tareas. Que haga posible que en la medida que se vaya acordado se vaya implementando.

Un ejemplo de está retadora dinámica adoptada en el proceso de paz con el ELN se tiene con el Acuerdo de Cese al Fuego pactado recientemente en La Habana. En el tercer ciclo las partes -Estado Colombiano y ELN- acordaron no dispararse, en todo el territorio nacional, por 180 días, buscando generar las condiciones para que se dé una participación efectiva de la sociedad en la fase de diálogos.

Para el cumplimiento de este importante e histórico acuerdo, las partes diseñaron unos protocolos de implementación. Les han dado instrucciones a los dos ejércitos de cómo deben operar durante este tiempo. También pusieron al frente a un Mecanismo de Monitoreo y Verificación, compuesto por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Iglesia Católica, para que haga esta tarea y rinda informes.


Precisamente, en el momento actual -cuando se lleva a cabo el cuarto ciclo de negociaciones, esta vez en Caracas, Venezuela- el mecanismo viene cumpliendo su labor. Ya vemos los primeros informes de seguimiento al cese al fuego, y también las primeras posiciones sobre algunas situaciones críticas relacionadas con el conflicto armado. Lo que significa que estamos incorporando los aprendizajes de la paz.

Sin embargo, este importante acuerdo no es el único que se ha realizado, ni se realizará, hasta la eventual firma de un acuerdo final. Como se dijo, la dinámica de trabajo adoptada es la implementación inmediata de lo acordado en la Mesa de Negociación. Lo que exige que se piense tanto en el diseño de organizaciones para la implementación como para el seguimiento y la verificación.

Otro ejemplo lo constituye el Acuerdo sobre la Participación de la Sociedad. En la actualidad se vive un proceso de alistamiento de la sociedad colombiana para participar e incidir en las decisiones que se tomen en la Mesa de Negociaciones. En el acuerdo se tomó la decisión de poner al frente al Comité Nacional de Participación (CNP), que se encarga de escuchar propuestas y decidir frente a la manera como se ejecutará el próximo año la participación social.

Considero que, al igual que pasa con el Acuerdo de Cese al Fuego, debe tenerse al frente una o varias organizaciones que hagan seguimiento a la implementación de este importante componente de participación. Un organismo que se ocupe de velar por la implementación efectiva. Y que, al igual que el Mecanismo de Monitoreo y Verificación al cese al fuego, elabore informes, presente balances y atienda diferencias entre los involucrados.

En síntesis, en el proceso de paz que se tiene con el ELN se requiere introducir las lecciones de los procesos de paz anteriores. Esto involucra pensar en diseños institucionales y organizativos que hagan seguimiento a la implementación de los acuerdos parciales -los que se han firmado hasta ahora y los que se firmen en adelante- que se tomen en la Mesa. Es necesario contar con agentes que verifiquen la efectiva implementación de lo pactado y que, en caso de disputas, también intervengan para atenderlas.

Se requiere contar con organismos que permitan verificar avances y señalar retos. Que le presenten a la Mesa y a la sociedad informes periódicos, con información estratégica sobre la implementación de acuerdos. Que acompañen a las comunidades en la verificación de lo pactado y la defensa de derechos, para que las empodere de las bondades de la paz. Y, finalmente, que sea capaz de generar recomendaciones y alertas a todas las partes.

*Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.



 

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